En esta noticia

La papa tiene mala fama desde hace años: se la asocia con las dietas poco saludables, con el exceso de calorías y con todo lo “prohibido” cuando alguien quiere bajar de peso.

Pero la realidad es bastante distinta. El problema no es la papa en sí misma, sino la forma en que se prepara. Y hay una técnica que cambia todo.

Por qué la papa tiene tan mala reputación

Una papa mediana cocida de manera simple tiene alrededor de 130 calorías, casi nada de grasa y una cantidad considerable de potasio, vitamina C y fibra. Es un alimento completo, saciante y accesible.

Si se deja enfriar la papa antes de comer, parte de su almidón se transforma en almidón resistente. (Foto: archivo).

El problema aparece cuando se la fríe en aceite, se la rellena con crema o se la combina con salsas pesadas. Ahí el panorama nutricional cambia radicalmente, pero la responsabilidad no es de la papa.

Lo mismo pasa con la cocción en agua. Hervir la papa, sobre todo pelada y cortada, hace que buena parte de sus vitaminas y minerales se pierdan en el líquido. El alimento llega al plato empobrecido nutricionalmente, aunque siga siendo rico en almidón.

Cocinarla a vapor: qué cambia y por qué vale la pena

La cocción al vapor es la técnica que mejor conserva los nutrientes de la papa. Al no estar en contacto directo con el agua, las vitaminas hidrosolubles (especialmente la vitamina C y las del complejo B) no se disuelven ni se pierden. El resultado es una papa con mejor sabor, textura más firme y un perfil nutricional mucho más completo.

Si se deja enfriar la papa antes de comer, parte de su almidón se transforma en almidón resistente. (Foto: archivo).

Los pasos para hacerlo bien son sencillos:

  • Lavar bien la papa con cáscara antes de cocinarla.
  • Colocarla en una vaporera o en un colador sobre una olla con agua hirviendo.
  • Cubrir con una tapa para que el vapor no escape.
  • Cocinar entre 20 y 30 minutos según el tamaño.
  • Pinchar con un tenedor para verificar que esté tierna por dentro.

Además, cocinar la papa con cáscara tiene una ventaja extra: la piel actúa como barrera natural y retiene aún más los nutrientes durante la cocción.

El beneficio que pocos conocen

Hay un detalle que hace todavía más interesante a la papa cocida al vapor: si se la deja enfriar antes de comer, parte de su almidón se transforma en almidón resistente.

Este tipo de almidón se comporta de manera similar a la fibra en el sistema digestivo, no eleva tanto el índice glucémico y alimenta la microbiota intestinal.

Es decir, la papa fría o recalentada después de haber sido enfriada es incluso más beneficiosa que la papa recién hecha.