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Las altas temperaturas, los cambios de horarios, las cenas más tardías y una mayor exposición a la luz pueden alterar el descanso y dificultar la conciliación del sueño. Ante este escenario, la melatonina aparece como una alternativa cada vez más utilizada.

Su presentación en forma de gominolas puede hacer que parezca un producto inofensivo, pero se trata de una hormona que interviene directamente en el reloj biológico. El profesor de Enfermería de UNIE Universidad, Jesús Fernández Felipe, advierte que su consumo no debería convertirse en una rutina sin conocer antes cuál es la causa del problema.

Qué efectos puede provocar el exceso de melatonina

Según Fernández, un uso excesivo puede producir somnolencia durante el día, dolor de cabeza o una reducción de la capacidad de atención. También pueden aparecer molestias gastrointestinales y mareos. Por eso, tomar una dosis mayor no significa necesariamente dormir mejor ni conseguir un descanso más profundo.

Por qué importa el horario en que se toma

La melatonina es producida naturalmente por el organismo principalmente cuando disminuye la luz ambiental y funciona como una señal que ayuda a sincronizar el reloj biológico con la llegada de la noche. Por este motivo, no da lo mismo tomarla a cualquier hora: además de la dosis, influyen el momento de consumo, la formulación y las características de cada persona.

Una investigación publicada en The Journal of Clinical Pharmacology también mostró que existe una gran variabilidad en los estudios sobre la eficacia de la melatonina. Entre los efectos adversos registrados con mayor frecuencia aparecen dolor de cabeza, molestias gastrointestinales y mareos, aunque generalmente fueron considerados leves.

Qué pasa si se necesita durante meses

Fernández señala además que el uso prolongado puede generar una asociación psicológica entre el momento de dormir y la necesidad de consumir el producto. Es decir, una persona puede terminar sintiendo que no es capaz de conciliar el sueño sin tomar melatonina. Cuando el problema se mantiene durante semanas o meses, el objetivo debería ser encontrar qué lo está provocando.

El estrés, la ansiedad, los horarios cambiantes, la exposición nocturna a la luz y determinados trastornos pueden estar detrás de las dificultades para dormir. En esos casos, una gominola no resuelve necesariamente el origen del problema y el tratamiento debe adaptarse a cada paciente.

Por eso, ante un insomnio que se mantiene en el tiempo, los especialistas recomiendan consultar para determinar la causa y definir el tratamiento adecuado. La melatonina puede tener utilidad en determinadas circunstancias, pero no debería convertirse en una solución automática para dormir todas las noches ni consumirse en dosis mayores por cuenta propia.