En esta noticia

Con la llegada del frío, los sistemas de calefacción vuelven a usarse con mayor frecuencia. Antes de encender estufas o radiadores, una limpieza básica puede ayudar a que funcionen mejor y evitar consumos innecesarios.

Uno de los puntos principales es retirar el polvo y la pelusa acumulada. Para eso, se puede usar una mezcla simple de agua y vinagre, aplicada con un trapo o un cepillo suave para alcanzar las zonas más difíciles.

En equipos más nuevos, muchas veces alcanza con una limpieza superficial. Un cepillo de cerdas suaves permite sacar la suciedad sin dañar las piezas, mientras que los más pequeños ayudan a llegar a rincones específicos.

Cómo hacer una limpieza más completa

Si el artefacto necesita una limpieza más profunda, conviene seguir estos pasos:

  • Cerrar la llave de gas antes de empezar.
  • Retirar las partes desmontables, como la parrilla.
  • Limpiarlas con una esponja con agua y jabón, sin usar productos agresivos.
  • Dejar que todas las piezas se sequen bien antes de volver a armar.

Después, es importante revisar que funcione correctamente. La llama debe ser azul, si se ve amarilla o anaranjada, es recomendable consultar con un especialista.

Además de la limpieza, se aconseja hacer una revisión anual con un gasista matriculado para asegurar el buen estado del equipo.

Con estos cuidados, las estufas pueden mantenerse en condiciones y listas para su uso durante el invierno, sin gastar de más.