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Chile puso en marcha el Plan Escudo Fronterizo, una iniciativa que busca reforzar el control en los límites del país y frenar el ingreso irregular de inmigrantes. El proyecto fue presentado como una de las políticas migratorias más firmes de la historia reciente y comenzó a ejecutarse en el extremo norte del territorio.
La medida incluye la construcción de una barrera física compuesta por zanjas, muros y vallas, además de un fuerte despliegue de las Fuerzas Armadas. El objetivo es cerrar los pasos no habilitados que, según el Gobierno chileno, facilitaron el avance de la migración irregular y de delitos asociados como el contrabando.
Chile construye una zanja para controlar la inmigración
El inicio formal del plan tuvo lugar en la Región de Arica y Parinacota, donde el presidente José Antonio Kast encabezó una serie de actividades vinculadas al refuerzo fronterizo. Desde el Complejo Fronterizo Chacalluta, el mandatario supervisó las primeras obras ejecutadas por el Ejército de Chile y el Ministerio de Obras Públicas.
Las tareas iniciales incluyen la excavación de zanjas de hasta tres metros de profundidad, ubicadas a ambos lados de la frontera, junto con la instalación de muros de hasta cinco metros de altura. La obra se desarrolla bajo supervisión militar y a pocos metros de la línea limítrofe con Perú.
Puntos clave de la nueva mega obra
El Plan Escudo Fronterizo contempla una ejecución por etapas. En una primera fase, el Gobierno busca extender las zanjas y estructuras de control a lo largo de 30 kilómetros en un plazo aproximado de 90 días. A largo plazo, el proyecto apunta a alcanzar una extensión total cercana a los 500 kilómetros, e incluso superar los 520 kilómetros, desde Chacayuta hasta Colchane.
Para llevar adelante las obras, el Ejército chileno desplegó maquinaria pesada y duplicó la dotación habitual en la zona. El número de efectivos pasó de 300 a 600 militares, a los que se suman operadores de maquinaria y personal dedicado a la fiscalización del tránsito de personas.
¿Por qué Chile tomó esta medida?
El trasfondo de la iniciativa está vinculado a la crisis migratoria regional, que en los últimos años aumentó la presión sobre las fronteras del norte chileno. De acuerdo con datos oficiales citados por medios regionales, hasta 2024 Chile albergaba a más de 729.000 migrantes venezolanos, de los cuales más de 252.000 se encontraban en situación irregular.
El Gobierno chileno sostiene que la falta de control en pasos no habilitados favoreció no solo el ingreso irregular de personas, sino también otras actividades ilegales. En ese marco, el Plan Escudo Fronterizo busca responder a una demanda social creciente por mayor seguridad, control territorial y protección de la soberanía nacional.
¿Qué otras medidas tomó el Gobierno chileno?
Además de la construcción de la barrera física, el Ejecutivo impulsó un endurecimiento de las políticas de fiscalización. Las autoridades policiales y militares intensificaron los controles sobre quienes transportan, alojan o emplean a migrantes en situación irregular.
En paralelo, el Gobierno planea enviar al Congreso un proyecto de ley para tipificar la migración irregular como delito y sancionar a quienes faciliten la permanencia ilegal en el país, incluidos empleadores y arrendadores. También se reforzó la vigilancia en puntos estratégicos como Chacalluta y Antofagasta, como parte de una estrategia integral para ordenar la política migratoria.