

Cuando se piensa en plantas de interior fáciles de cuidar, la lengua de suegra suele ser la primera opción que viene a la mente gracias a su resistencia y su bajo mantenimiento. Sin embargo, existen otras alternativas igual de simples que, además, aportan mucho más color y un crecimiento más rápido a cualquier ambiente, como es el caso de la tradescantia.
Se trata de un género con más de setenta especies, originarias de distintas zonas del continente americano, que hoy puede conseguirse en viveros y floristerías de toda España y se adapta tanto al interior de una vivienda como a macetas colgantes o jardines.
Su follaje combina tonos verdes, morados, rosados e incluso plateados según la variedad, lo que la convierte en una de las plantas trepadoras más vistosas para decorar rincones de la casa.
Las variedades más conocidas de esta planta
Según informó EROSKI Consumer. dentro del género existen varias especies que se distinguen por el color y la forma de sus hojas.
La purpurina tiene un follaje púrpura oscuro y un porte rastrero que no supera los 30 centímetros de altura, mientras que la zebrina combina franjas plateadas y verdes con el envés púrpura, y puede tratarse tanto como rastrera como trepadora si se le ofrecen los soportes adecuados.

Otras variedades, como la de hojas verdes con manchas blancas o la que forma rosetas con el envés color púrpura, también son habituales en viveros y aportan matices distintos según el estilo de decoración que se busque. Fuera de sus nombres científicos, estas plantas suelen conocerse con apodos populares como amor de hombre o flor de Santa Lucía.
Los cuidados que necesita la tradescantia para crecer con fuerza
La tradescantia requiere de mucha luz para desarrollarse correctamente, aunque conviene evitar la exposición directa al sol del mediodía, ya que puede quemar sus hojas. Cuando recibe poca luz, sus tallos tienden a alargarse en exceso y sus colores pierden intensidad.
En cuanto a la temperatura, se trata de una planta de origen tropical que tolera mejor el calor que el frío, por lo que no es recomendable ubicarla en zonas con heladas frecuentes. Puede sacarse al exterior durante los meses más cálidos, siempre que la adaptación al ambiente externo se haga de forma gradual.
¿Cada cuánto hay que regarla?
El riego debe adaptarse a la estación del año, ya que en los meses cálidos la planta se encuentra en su período de mayor actividad y necesita agua con más frecuencia, mientras que en invierno el riego puede espaciarse.
Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con no regarla en exceso. La tierra empapada de forma constante puede provocar que las raíces se pudran y que las hojas terminen marchitándose. Por eso, antes de volver a regar conviene comprobar que el sustrato ya se haya secado.

El método más sencillo para reproducirla
La tradescantia se reproduce con facilidad a partir de esquejes, un método que no exige demasiada experiencia en jardinería. Basta con seleccionar un tallo sano, quitarle las hojas inferiores y colocarlo en un sustrato húmedo para que comience a generar raíces nuevas.
Gracias a este método, un solo ejemplar puede multiplicarse en poco tiempo y dar lugar a varias plantas nuevas sin necesidad de comprarlas.













