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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió sobre la disminución de las reservas de agua en el mundo y sus consecuencias para la seguridad hídrica. Según indica el informe anual publicado hace casi una semana, el 2025 fue uno de los años más secos para los ríos de todo el planeta en más de tres décadas.

El documento confirma una tendencia que ya lleva una década en marcha: el almacenamiento de agua dulce en la Tierra (es decir, la suma de aguas subterráneas, lagos, ríos, humedad del suelo, hielo y nieve) no ha dejado de caer desde el período 2014-2016.

La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, fue tajante al describir el contexto actual de las reservas de agua dulce en el mundo: “Estamos agotando esa cuenta de ahorros”.

¿Por qué el planeta se está quedando sin agua dulce?

Según explicó Saulo, el ciclo del agua funciona en dos velocidades. Por un lado hay reservas de reacción rápida, como las lluvias o la humedad del suelo, que responden al clima en días o semanas; y por otro están las reservas de acumulación lenta (como las aguas subterráneas, glaciares, nieve estacional) que funcionan como la verdadera “cuenta de ahorros” del planeta.

El problema es que esa cuenta lleva diez años en rojo y, lejos de recuperarse, el déficit se profundizó todavía más en comparación con 2024.

Los datos que más preocupan del informe de la OMM

El informe identifica varias señales importantes que confirman una tendencia sostenida:

  • Ríos: los caudales fueron inferiores a lo normal en más del 36% de la superficie del conjunto de las cuencas hidrográficas del planeta.
  • Siete años seguidos de anomalías: el número de cuencas con condiciones “normales” osciló entre el 34% y el 38%, muy por debajo del promedio histórico del 46%.
  • Glaciares: el 2025 fue el cuarto año consecutivo de pérdida generalizada de masa glaciar. Entre 2023 y 2025 se perdieron 1.400 gigatoneladas de agua, un volumen equivalente a 560 millones de piscinas olímpicas.
  • Napas subterráneas: casi dos tercios de los pozos monitoreados en el mundo mostraron en 2025 niveles muy por debajo de los valores históricos.

Asia y África, las regiones más golpeadas por la emergencia hídrica

(fuente: freepik)
(fuente: freepik)

El reporte señala que Asia y África concentraron al menos la mitad de todos los eventos extremos vinculados al agua registrados en los últimos cinco años, y más del 80% de las víctimas asociadas a esos fenómenos.

Ambas regiones siguen siendo las menos representadas en términos de datos hidrológicos disponibles, pese a ser las más golpeadas.

¿Por qué el ciclo del agua se volvió tan impredecible?

Para la OMM, hay una base física que explica la situación actual en el mundo: el calentamiento global acelera el ciclo del agua.

Según indica la Organización, una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que favorece lluvias más intensas y repentinas; al mismo tiempo, las temperaturas más altas aceleran la evaporación y secan los suelos con mayor rapidez.

El resultado es un sistema que oscila entre sequías extremas e inundaciones, muchas veces en el mismo territorio y sin margen de recuperación entre un evento y el siguiente.

A ese motor de fondo se le suma un factor climático natural: el fortalecimiento de El Niño, que según la secretaria: “agrava el riesgo de sequía en algunas zonas y de inundaciones en otras”.

¿Qué pide la OMM para enfrentar la crisis?

Desde la OMM dicen que “el agua no entiende de fronteras”: lo que ocurre con un glaciar en un país puede alterar la disponibilidad de agua de poblaciones ubicadas a cientos de kilómetros de distancia.

Por eso, la agencia meteorológica de la ONU insiste en la necesidad de compartir datos entre países, unificar estándares de medición y reforzar los sistemas de alerta temprana a escala global.