

El riesgo de un apocalipsis nuclear “parece cada vez más cercano”. La advertencia no viene de un think tank de seguridad ni de un militar retirado, sino del Vaticano.
A través de una reflexión firmada por Andrea Tornielli, director editorial de los medios pontificios, que cruza datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) con el Magisterio del Papa León XIV, la Iglesia Católica cuestionó la lógica global del rearme.
El diagnóstico es contundente: el mundo gasta 2,718 billones de dólares anuales en defensa, el gasto creció un 9,4% solo en 2024, y la carrera armamentística no reduce las amenazas sino que las alimenta.
El análisis apunta también a las consecuencias domésticas del rearme. Cada punto porcentual adicional del PIB destinado a defensa representa unos 600.000 millones de euros de gasto extra anual, recursos que inevitablemente se restan a políticas sociales, sanitarias y educativas.
Mientras tanto, los índices bursátiles del sector armamentístico treparon un 73,45% en Estados Unidos y casi un 29% en Europa en las últimas 52 semanas.
El texto señala que esta dinámica no es neutral: “La constante deslegitimación de los órganos y del derecho internacional, unida a la sensación constante de peligro inminente, lleva también a las generaciones jóvenes a justificar y desear que sus gobiernos se comprometan con políticas de rearme”.

El mensaje del Papa León XIV
El Papa León XIV tomó posición de manera explícita en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026.
“La fuerza disuasoria del poder y, en particular, la disuasión nuclear, encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y el dominio de la fuerza”, escribió el Pontífice.
El documento vaticano recuerda además que el tratado New START, que limitaba el despliegue de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, expiró el 5 de febrero de 2026 sin renovación.

El riesgo nuclear ocupa el tramo más duro del análisis. Existen hoy unas 12.000 ojivas nucleares en el mundo, el 90% en manos de Rusia y Estados Unidos, con una potencia suficiente para “aniquilar nuestra civilización cientos de veces”.
El texto recuerda la doctrina de la destrucción mutua garantizada: cualquier ataque nuclear a gran escala implicaría la aniquilación de ambas partes, ya que el país atacado conserva capacidad de respuesta. “Ninguna de las dos partes puede ganar”, concluye el documento, que señala que “bastarían unas cincuenta ojivas para causar daños catastróficos a escala global”.
Frente a ese escenario, la propuesta vaticana apunta al desarme como alternativa estratégica, no como utopía. “Reforzar los organismos supranacionales, devolver el espacio al debate crítico y salir de la lógica de la emergencia” son los primeros pasos que identifica el texto.
El 11 de octubre pasado, León XIV lo sintetizó con una cita del Evangelio dirigida a los líderes mundiales: “Guarda tu espada. Es una palabra dirigida a los poderosos del mundo, a quienes dirigen el destino de los pueblos: ¡tened la audacia del desarme!”.















