

En la Ciudad de Buenos Aires existe un horario fijo para sacar la basura: de 19 a 21 horas, todos los días excepto los sábados. Si no se respeta, los operativos de limpieza no pueden realizarse con normalidad.
El esquema no es arbitrario. Los camiones recolectores trabajan de noche por una razón concreta: evitar problemas de tránsito y circulación durante el día.
Por eso, cuando la basura queda en la calle fuera de ese rango horario, se rompe toda la lógica del sistema.
Las consecuencias de no respetar el horario
Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no cumplir con el horario de disposición genera una serie de problemas que afectan directamente a los vecinos:
- Aparecen malos olores en la vía pública.
- No se pueden lavar los contenedores.
- Se acumula la basura en veredas y esquinas.
- Aumenta el riesgo de que aparezcan insectos y roedores.
- La basura queda desparramada en la calle.
- Se tapan las alcantarillas, lo que puede provocar que se junte agua si llueve.

Este último punto es clave en una ciudad donde las lluvias intensas ya generan anegamientos: una alcantarilla tapada por bolsas de basura fuera de horario puede empeorar una situación que ya es delicada de por sí.
Quién es responsable de sacar la basura a horario
La norma porteña establece dos escenarios bien diferenciados. En los edificios con encargado, es responsabilidad de esa persona disponer los residuos en el horario correspondiente, dentro de los contenedores.
En cambio, en los edificios sin encargado o con servicios de limpieza diurnos, la responsabilidad recae en cada vecino.
Es decir, si vivís en un edificio de este tipo, sos vos quien tiene que asegurarse de sacar la bolsa entre las 19 y las 21.
El sistema busca, ante todo, que la basura permanezca la menor cantidad de tiempo posible en la calle. Cuanto menos tiempo esté expuesta, menor es el riesgo de que se rompan las bolsas, se genere suciedad o se acumulen residuos entre un operativo y el siguiente.
En este contexto, respetar el horario no es solo una cuestión de orden: también incide directamente en la higiene urbana y en la imagen de los barrios porteños. Un simple cambio de hábito, sacar la bolsa un rato antes o después de lo indicado, alcanza para que el circuito completo de recolección se vea afectado.
Por eso, desde el Gobierno porteño insisten en un mensaje simple: la basura, siempre entre las 19 y las 21, salvo los sábados.













