Medios de pago en pandemia

Tarjeta y cajeros: cada vez se usan menos para sacar efectivo pero sube el uso en las compras

Las extracciones de efectivo por cajero ya representan menos de la mitad del volumen de operaciones con tarjeta de débito. En el segundo trimestre de este año, comparado con un año antes, se usa más tarjeta de crédito pero caen los planes Ahora a más de un año que se usan para durables. Y crecen los menores, para financiar calzado e indumentaria.

Nadie duda de que, junto con con el trágico saldo sanitario, la pandemia de COVID impuso, cuando no aceleró, cambio de hábitos en forma radical

En esa categoría, el avance del dinero digital y la caída del uso de efectivo se verifica día tras día. 

En este caso, datos del 2° trimestre de este año en el mercado doméstico confirman las previsiones: las transacciones digitales, sean por e-commerce o por uso de tarjetas y nuevos soportes digitales están decididamente reemplazando al cash.

Un estudio de Prisma Medios de Pago, realizado en base al uso de los argentinos de las tarjetas de crédito, débito y prepagas entre abril y junio pasados, revela un aumento del uso de este instrumento en compras de productos.

Cae en forma interanual el uso de tarjeta de débito para la extracción de efectivo por cajeros 

En paralelo, detectó una caída significativa de las extracciones por cajero efectuadas con tarjeta de débito de nueve puntos del volumen de operaciones totales respecto del mismo trimestre del año pasado.

Las comparaciones de este informe son relevantes porque miden las diferencias de los niveles mínimos de actividad de lo peor de la cuarentena en 2020 con los datos actuales, con mayor apertura y actividad.

En el 2° trimestre del año pasado, la movilidad de las personas fue escasa, el gasto mínimo, se habían liberado los límites de extracciones por cajero.

Pero ahora, con mayor actividad, sobre todo la comercial, las extracciones de efectivo por cajero descienden al 48,76% del total de operaciones con tarjetas, cuando en el 2° semestre 2020 era 57,10% del total.

Es decir, menos de la mitad de las transacciones con el plástico son para retirar cash.

En comparación, esos nueve puntos porcentuales se trasladaron a las compras y al e-commerce: el volumen pasó de ser 39,69% del total entre abril y junio del año pasado a 48,12% del total en esos mismos meses de este año.

Los datos corresponden a estadísticas de operaciones efectuadas con terminales LaPos, el Gateway Decidir, la red Banelco y transacciones en PagoMisCuentas y Todo Pago, servicios propiedad de Prisma Medios de Pago.

"Se reconfirma en este trimestre la tendencia expansiva en el uso de tarjeta de débito por sobre el efectivo", confirmó Julián Ballarino, Head de Relaciones Institucionales de Prisma


"Hay un crecimiento interanual muy importante en el uso de las tarjetas dado que se compara contra el comienzo de la pandemia en el país. Las tarjetas de débito se recuperaron un 50,57% mientras que en las tarjetas de crédito fue del 33,93%", comentó Ballarino.

Menos heladera, más zapatos

En ese sentido, los datos de Prisma revelan, hipotéticamente, un agotamiento de la capacidad de endeudamiento de las familias para la compra de electrodomésticos financiados con planes de cuotas Ahora a un año o año y medio. Los más largos de los establecidos por el Gobierno.

Según las cifras del segundo trimestre, el volumen de operaciones con Ahora 12 bajó al 39% del total, cuando un año antes había sido del 52,41%. El de Ahora 18, cayó a 16,98% del total, desde el 26,31% que eran un año antes.

En cambio, planes cortos como el Ahora 6 crecieron del 10,60% del total que implicaban en el segundo trimestre de 2020 a 25,81% en el trimestre pasado.

Los Ahora 3, de 10,68% al 18,06% del total de transacciones con esos planes  procesados por Prisma. Los de menores plazos corresponden a productos del segmento de indumentaria y calzado, mayormente, estimaron en el mercado.

¿La razón? Una migración del gasto financiado por esta vía de los bienes durables a calzado e indumentaria, que se financia a plazos más cortos.

En rigor, una variación de las prioridades tras agotar capacidad de endeudamiento, de los productos para equipar y mejorar la vivienda en pandemia a la actualización del guardarropa al salir a la calle, según una interpretación del mercado. Cambios de hábitos inducidos por la pandemia

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