El IPC viene por encima de lo que espera el mercado y mira hacia adelante. La inflación alta permanecería elevada por más tempo. Para marzo, el mercado espera un registro similar al de febrero.
Cuáles son las inversiones en pesos que recomiendan los analistas.
Un nuevo IPC elevado
La semana pasada se dio a conocer el dato de inflación de febrero, el cual resultó por encima de lo esperado y el mercado se prepara para un marzo con un IPC elevado, postergando el inicio de la baja de la inflación para abril.
La inflación de febrero se ubicó en 2,9% mensual, manteniendo el nivel de enero y llevando la variación interanual al 33,1%. El IPC de febrero se ubicó por encima tanto de la mediana estimada por los analistas relevados en el último REM del BCRA.
Así, la inflación general mensual acelero por 6° mes al hilo y acumuló 3 meses consecutivos por encima de 2,8% mensual y 6 por encima de 2,1% mensual. Con estos datos, el primer bimestre acumuló una inflación de 5,9% cuando en el primer bimestre 2025 había acumulado 4,7%.
La inflación núcleo se aceleró a 3,1% mensual, siendo la más alta desde mayo del año pasado, con un incremento de 0,5 pp frente a enero.
De cara al mes de marzo, el mercado ahora se prepara para otro dato elevado de inflación.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, anticipó que hacía marzo, los datos de alta frecuencia en la primera semana del mes, una muy marginal aceleración para la marca general.
“Además de la continuidad en la contracción de la demanda estacional de pesos, marzo tiene también como rasgo característico en términos de inflación algunos incrementos estacionales que podrían terminar afectando a la marca general. Estos factores, junto a cierta inercia observada, ajustes en precios relativos por regulados, y eventos exógenos, podrían implicar algo de presión en el mes”, advirtió Franco.
Pensando para la inflación de marzo, los datos de alta frecuencia midieron una inflación moderada en la segunda semana de marzo.
Con datos al 13 de marzo, el IPC-OJF de Ferreres midió una inflación general del 0,4% semanal y una inflación núcleo del 0,1% semanal.
Al contemplar la variación entre el 6 y 13 de cada mes, la inflación general fue similar a la de febrero (0,3% s/s), pero más baja que la de enero (0,7% s/s); mientras que la inflación núcleo fue la más baja desde julio de 2024.
Las métricas mensuales del IPC-OJF muestran desaceleración en el margen; en el último mes móvil navegan en torno al 3% mensual.
La variación entre las últimas 4 semanas y las 4 semanas previas, que es un proxy del ritmo al que avanza la inflación mensual, arrojó una inflación del 2,9% mensual para el nivel general (estable contra la semana anterior) y 3,1% m/m para la núcleo (-0,3pp).
En relación al dato de marzo, Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, remarcó que mantiene su proyección de inflación de marzo en 3,0% mensual.
“De cara al dato de inflación de marzo, el arrastre estadístico del IPC-OJF quedó en 2,5% mensual y, al asumir una inflación del 0,4% semanal en las próximas semanas, el mes cerraría en 2,9% mensual. Nuestro escenario base descuenta que marzo mostrará el pico inflacionario del año”, sostuvo Yarde Buller.

Los break even de inflación
Los datos de inflación han sorprendido al mercado en los últimos meses, en particular desde que el IPC marcó su piso en 1,5% mensual en mayo pasado.
Según explican desde IEB, al observar las proyecciones del REM, a partir de diciembre los datos de inflación siempre tomaron por sorpresa al consenso de analistas, al margen de los datos de noviembre y diciembre para los que la diferencia entre el REM y la inflación observada fue positiva pero marginal.
Mientras que en diciembre la diferencia fue de 0.55 p.p. y en enero de 0.48 p.p., el último registro parece indicar que los agentes comienzan a interiorizar la dinámica actual de la inflación.

Los inversores esperan que la desinflación se mantenga, aunque con un proceso mas gradual.
Ante un dato de IPC de febrero que mostró un deterioro de la dinámica inflacionaria subyacente, se vieron bajas generalizadas en la curva de tasa fija y subas generalizadas en la curva CER; reflejando un leve ajuste al alza en los break-evens de inflación.
Al analizar los break even de inflación de marzo, el mercado tiene incorporado una inflación del 2,3% mensual para marzo y 1,8% para abril, y una mayor desinflación a mediano plazo, esperando que se sostenga en 1,8% hasta octubre y que caiga al 1,5% desde diciembre en adelante.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, sostuvo que, tras el IPC de febrero, los break-evens de inflación ajustaron levemente alza, pero continúan optimistas en el tramo corto y pesimistas en el tramo largo.
“El mercado espera que la inflación promedie 1,75% mensual entre mayo y octubre, mientras que nuestro escenario base descuenta una desaceleración inflacionaria a partir del segundo trimestre de 2026, sujeto al impacto de la suba del petróleo sobre los precios de los combustibles (proyectamos 1,3% mensual en promedio)”, comentó Yarde Buller.
Desde el lado de las inversiones, y dado estos niveles de IPC esperado, Yarde Buller prioriza las Lecer de mayo o el Boncer de junio en el tramo corto de la curva pesos.
“Los break-evens de inflación del tramo largo lucen pesimistas, por lo que priorizamos los Boncap al segundo trimestre para aquellos inversores buscando posicionamiento a ese plazo”, indicó Yarde Buller.

Rally petrolero e impacto local
Una de las variables clave de corto plazo pasa por la expectativa inflacionaria en lo local, dado el rally del petróleo a nivel internacional, causada por el inicio de la guerra entre Irán y EEUU.
El petróleo se dispara más del 60% en el último mes, lo cual podría provocar una mayor presión alcista en el IPC de marzo y en los próximos registros.
Para la Argentina, el impacto de la suba del petróleo es dual. Por un lado, lo beneficia por el potencial ingreso de divisas adicionales provenientes de la balanza comercial energética, aunque lo puede perjudicar por una mayor presión inflacionaria y suba de tasas a nivel global, dificultando el acceso al financiamiento en dólares.

Los analistas de Max Capital advierten que precios del petróleo por encima de u$s 100 eventualmente generarán cierto pass-through, y aunque entienden que una moneda fuerte compensará parte del efecto, la inflación aumentaría alrededor de 2 a 3 puntos si los precios se mantienen en los niveles actuales.
“El impacto combinado directo e indirecto del precio de la nafta representa alrededor del 10% del salto (hasta ahora cerca de 50%, es decir, unos 5 puntos) sobre el IPC. La moneda, sin embargo, sería 10% más fuerte gracias a un mayor superávit comercial, lo que reduciría la inflación de bienes transables en alrededor de 3 puntos”, indicaron.
Además, agregaron que “hasta ahora, el ajuste en el precio de la nafta ha sido limitado, y el aumento de los derechos de exportación para el petróleo convencional amortigua marginalmente el impacto, junto con una política local de precios de combustibles que traslada los aumentos solo de forma gradual”.
Por su parte, Franco detalló que la Argentina está mucho mejor posicionado para enfrentar el contexto global.
“La guerra en Medio Oriente puede presionar sobre algunos rubros, que se suman a los factores inerciales, monetarios y cambiarios domésticos. En un contexto en que la demanda estacional de pesos continuará cediendo, si el shock exógeno implica presión sobre precios, podría demorarse algo más el relajamiento de condiciones monetarias”, afirmó Franco.
Para 2026, Franco estima que la inflación se ubicará en la zona de 28% a 30%.
“La inflación de este año podrá ser menor o mayor de acuerdo con la dinámica de los factores domésticos tales como el balance entre oferta y demanda de pesos, las expectativas nominales, en especial cambiarias, así como también los factores exógenos vinculados sobre todo a precios de commodities”, indicó.

Inversiones en pesos
Tras el dato de IPC de febrero, el cual sorprendió al alza, esto le dio impulso a los bonos CER y a los duales, mientras que la tasa fija estuvo más castigada.
Actualmente la curva a tasa fija opera con tasas de 2,5% en promedio a lo largo de toda la curva.
Por su parte, los bonos que ajustan por CER operan con tasas reales de 4% a 6% en el tramo corto de la curva y en niveles de 8% en el tramo medio y largo de la curva.

Dadas las posibles presiones inflacionarias por la inercia de los últimos meses, y contemplando los riesgos globales por la suba del precio del crudo, los analistas recomiendan selectividad a la hora de posicionarse en activos en pesos.
En cuanto al posicionamiento, desde el lado de las inversiones, desde Adcap Grupo Financiero señalan que la buena dinámica de los títulos en pesos recientemente podría encontrar una pausa de corto plazo, por lo que recomiendan bonos en dólares.
“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1400. Tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1%–2%. Por ello, recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”, afirmaron.
En cuanto a las inversiones en moneda local, desde Adcap favorecen bonos ajustables por CER.
“Para los inversores que mantengan exposición en pesos, seguimos prefiriendo bonos ajustados por inflación frente a los de tasa fija —en particular Boncer TZXD6 (rendimiento real de 5,7%) y DICP (8,2% real)— que ofrecen mejor protección si la inflación resulta más persistente o si se debilita la estabilidad cambiaria”, dijeron.
Los analistas de Research Mariva detallaron que esperan una desinflación mas lenta hacia adelante.
“No prevemos una disminución significativa de la inflación en los próximos meses. De cara al futuro, proyectamos que la inflación se mantendrá al 2,5% en marzo, con precios regulados que seguirán ejerciendo presión alcista. El gobierno ya ha anunciado aumentos considerables en las tarifas de autobuses y trenes a nivel nacional para febrero y marzo, lo que refuerza los riesgos de inflación a corto plazo”, dijeron.
Bajo este escenario, encuentran mayor valor en las letras CER cortas y tasa fija para los perfiles mas arriesgados.
“Nuestro bono preferido en este segmento es el X29Y6. Para inversores menos conservadores, preferimos el tramo largo de la curva LECAP. La curva de Lecap no refleja completamente el escenario desinflacionario que proyectamos, que normalmente se expresaría a través de una curva de rendimiento más claramente invertida. Las tasas de inflación de equilibrio actuales implican una inflación de alrededor del 27% para 2026, muy por encima de nuestra proyección base del 20,3%”, sostuvieron.
Finalmente, y en relación a las inversiones en pesos, desde IEB mantienen su preferencia por los bonos duales (tasa fija–TAMAR).
Adicionalmente, favorecen bonos CER bajo la expectativa de que el mercado podría estar sobre estimando el IPC de los próximos meses.
“Continuamos viendo valor en los instrumentos CER del tramo corto-medio, particularmente en el TZX26 (CER +1,5%) y el TZXO6 (CER +4,95%), cuyos niveles de inflación breakeven se ubican por debajo de nuestras estimaciones de inflación implícita para el período”, comentaron.
















