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Bancos, economistas y hasta legisladores de la oposición están analizando realizar modificaciones al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, creado en 2007 como fondo de reserva pero que con la absorción de los activos de las AFJP pasó a administrar carteras de acciones, títulos públicos que se habían acumulado durante 14 años.
Hoy administra cerca de u$s 70.000 millones, cerca del 10% del PBI de la Argentina, con una ganancia considerable en la gestión Milei dado que las acciones de empresas pasaron de valer u$s 5600 millones a poco más de u$s 11.000 millones.
Directivos de bancos locales y extranjeros aseguraron El Cronista que el FGS debería reconfigurarse para promover la actividad en los créditos hipotecarios. Incluso desde la Cámara de la Construcción, Gustavo Weiss viene promoviendo el uso de parte de los fondos del FGS para diferentes alternativas, entre ellas la construcción de viviendas.
La cantidad de desembolsos que se dan por mes de créditos hipotecarios se está reduciendo ante una sencilla razón: las entidades se quedan sin materia prima, dinero, para seguir colocando préstamos a 20 o 30 años de plazo.
En agosto de 2024 se otorgaron, según cifras del BCRA, 836 créditos hipotecarios. La nada misma. Esa cifra fue creciendo con el paso de los meses y la desinflación de la economía hasta llegar a un máximo de 5020 en octubre del año pasado. Desde entonces todo fue hacia abajo con un mínimo en febrero a tan sólo 1885 desembolsos.
La propuesta del FGS
Una de las alternativas que se baraja y que incluso no necesita tratamiento legislativo es aprovechar una rendija surgida de una reforma aprobada en la gestión de Macri en 2016 que permite caucionar al FGS sus activos. Obtiene préstamos con garantía de las acciones que posee. Podría hacerlo hasta el 20% y de esa manera conserva los derechos económicos y políticos de la tenencia de acciones (algo que seduce siempre a algunos sectores de la oposición).
Un artículo publicado por Gabriel Martino, ex CEO de HSBC, en El Cronista la semana pasada, se refirió al uso de los activos del FGS para promover el crédito y aceleró el debate entre los diferentes sectores sobre el FGS y la eficiencia en el uso de los recursos.
“Tiene aval en el Gobierno una reforma de este tipo”, señaló uno de los actores principales del sistema financiero. Lo que llama la atención es que entre mayo y noviembre el FGS compró acciones por el equivalente a casi u$s 1450 millones, apuntando básicamente a YPF y al Grupo Financiero Galicia.
El inversor de largo plazo en la Argentina desapareció con una de las peores medidas del kirchnerismo, la estatización de las jubilaciones. Había que corregir el régimen, no eliminarlo. Esa es la visión del propio ministro Caputo que ha repetido en sus últimas presentaciones. Con el FAL, Fondo de Asistencia Laboral, se comienza a recrearlo en parte aunque con poco volumen.
El estancamiento de los créditos hipotecarios, cuya resurrección era un activo de La Libertad Avanza, está poniendo en la mira nuevamente a la reforma del FGS. Hasta en dirigentes del massismo apoyan el cambio. El Banco Nación sigue otorgando crédito y lo hará tras el financiamiento obtenido recientemente en la plaza local.
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