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El mercado global de bonos comenzó a crujir, y junto con ello se impuso la semana pasada una nueva agenda para los activos financieros. La suba de la inflación en los Estados Unidos, impulsada por el rally del petróleo y la guerra en Irán, y a consecuencia de ello, la perspectiva de un endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal disparó el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense.
Los títulos a 10 años alcanzaron el viernes el 4,596%, su nivel más alto desde mayo de 2025, mientras que la tasa a 30 años superó el 5,1 por ciento.
El movimiento de placas tectónico en el sistema financiero internacional derrumbó a Wall Street y afectó a bonos soberanos de otros países, entre ellos la Argentina. Hoy el arranque de la semana podría confirmar el rumbo después del confuso saldo de la visita de Donald Trump a China, de los ataques de Irán a instalaciones nucleares en Emiratos Arabes Unidos y de infructuosas negociaciones en Pakistán. Todo confirmaría la persistencia de los precios del crudo al alza. El Brent cotizaba ayer por arriba de u$s 110 el barril.
Mientras tanto, en la Argentina, los bonos globales cayeron la semana pasada hasta 2,59 por ciento. Los bonares retrocedieron hasta 2,62%. El impacto local también se reflejó en una suba del riesgo país, que cerró la semana en 538 puntos, tras haber quebrado el piso de 500 y tocar 496 hace exactamente una semana.
En cascada
Pero las que fueron más golpeadas en Wall Street fueron las acciones argentinas, entre ellas los bancos y tecnológicas, como Mercado Libre, que acumula una caída de 23% en lo que va del año. “Hay contagio en el equity porque en definitiva son flujos que se descuentan a tasas de interés. El sector tecnológico fue muy afectado en ese sentido, no el norteamericano porque está influido por la expectativa positiva de la IA, pero sí el sector tecnológico tradicional. En Latinoamérica tenemos particularmente a Meli y Nubank”, afirmó Leo Chialva, socio de Delphos Investment.
Desde Guardian Capital advierten sobre una crisis en el mercado de bonos global, con una curva de bonos estadounidenses más empinada y los inversores exigiendo una mayor compensación para invertir, generando fuertes caídas en precios de bonos soberanos alrededor del mundo.
“La crisis comenzó a encender señales de alarma en las últimas semanas, luego de que el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años superara el 4,59%, máximos no vistos desde mayo de 2025. El movimiento refleja un cambio profundo en las expectativas del mercado, en particular expectativas de inflación: los inversores ya no esperan recortes de tasas por parte de la Fed en 2026”, aseguró Pedro Moreyra, director de la firma.
El debut de Warsh en la FED
Hoy será el primer día de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal. El escenario que enfrentará será desafiante. Donald Trump lleva meses presionando para que la Fed baje las tasas, pero Wall Street comienza a vislumbrar un escenario "higher for longer“, donde incluso podría haber una suba en 2027.
“El mundo está priceando más inflación, entonces hay un corrimiento de todas las tasas hacia arriba. Lo que vemos es que hizo un aumento de la tasa de los desarrollados sin que pase a spreads en el resto del mundo”, evaluó Chialva. El efecto contagio se extendió el viernes a Reino Unido, donde las tasas en bonos a 10 años subieron a 5,182%, y Japón, con rendimientos de 2,705 por ciento.
El petróleo también reaccionó ante la certeza de una guerra en Medio Oriente más larga de lo esperada y subió 8% en la semana. “La segunda semana de mayo de 2026 cierra con un cambio de humor radical. Lo que comenzó con esperanzas de un deshielo diplomático en Beijing se transformó en una jornada de toma de ganancias y aversión al riesgo. La falta de anuncios concretos en la cumbre Trump-Xi y el desplome de los bonos globales ante el temor inflacionario arrastraron a los mercados”, consideró Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Impacto en la Argentina
Un mundo con inflación persistente y tasas elevadas puede reducir el apetito por activos riesgosos y fortalece al dólar globalmente. El Índice DXY, que compara al dólar contra una canasta de monedas, rozó el viernes 100.
“Para la Argentina, el impacto es significativo porque el país depende de un contexto financiero global más benigno para sostener la recuperación de activos y avanzar hacia una normalización del acceso al crédito internacional. Un Treasury más alto implica una tasa libre de riesgo más elevada, lo que encarece el financiamiento para emergentes y presiona sobre el riesgo país”, explicó Moreyra.
“Aun así, sostenemos que “la Argentina depende de la Argentina” y siempre pesarán más los factores locales, como las elecciones”, agregó Moreyra.
El mundo empieza a complicarse para la Argentina. La ventana para regresar a los mercados internacionales de deuda pudo haberse cerrado. El Gobierno ya avisó que tiene fuentes de financiamiento alternativas para pagar los próximos tres vencimientos de bonos, de julio de 2026, enero y julio de 2027.
Para Javier Milei y Luis Caputo, la clave pasa por preservar el superávit fiscal y continuar comprando dólares para las reservas.
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