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Los últimos balances llegan en un momento de debilidad en el sector bancario y en las acciones argentinas en general. El S&P Merval en dólares sigue siendo el peor índice a nivel regional y global.

Cuáles son los drivers que mira el mercado sobre el futuro de las acciones argentinas.

Últimos balances

La temporada de balances del segundo trimestre de 2026 entra en una semana clave para el sector financiero argentino, con varias compañías que cotizan en el mercado local programadas para presentar sus resultados.

Según el calendario, el martes 25 de agosto será el turno de Grupo Financiero Galicia, mientras que el jueves 27 de agosto está prevista la presentación de BBVA Argentina.

Los bancos concentrarán buena parte de la atención del mercado durante la próxima semana, en un contexto en el que los inversores siguen especialmente de cerca la evolución de la rentabilidad, los márgenes financieros, el crecimiento del crédito y, sobre todo, la calidad de las carteras y los niveles de morosidad.

La expectativa sobre los números del sector cobra mayor relevancia después de la fuerte volatilidad que vienen mostrando las acciones bancarias.

En ese sentido, los balances podrían convertirse en un nuevo catalizador para las cotizaciones y aportar señales sobre la capacidad de las entidades para recuperar rentabilidad durante la segunda mitad del año.

Los balances del sector financiero se conocen en un escenario complejo para la renta variable argentina.

A pesar del buen clima que predomina en los mercados internacionales, el S&P Merval mantiene la tendencia correctiva y se ubica en torno a los u$s 1800.

El mercado accionario argentino muestra una marcada disparidad entre sectores, con los bancos posicionándose como los grandes perdedores desde comienzos de julio.

Medidos en dólares CCL, acumulan una caída cercana al 20%, prácticamente el doble que el retroceso del S&P Merval, que pierde alrededor de 10% en el mismo período.

La divergencia se profundizó especialmente durante agosto.

Mientras el índice general cae 12%, también operan en terreno negativo sectores como Materiales (-9,1%), Reguladas (-7,4%) y Real Estate (-5,1%), aunque con pérdidas sensiblemente menores.

En el extremo opuesto aparece Oil & Gas, que se consolida como el sector de mejor desempeño y acumula una ganancia de 8,25% desde comienzos de julio.

Telecomunicaciones, por su parte, se mantiene prácticamente neutral, con un avance marginal del 0,97%.

De esta manera, la corrección del Merval no está siendo homogénea y tiene a los bancos como principal foco de debilidad.

Por lo tanto, la próxima presentación de balances del sector financiero gana relevancia para el mercado, ya que los resultados podrían determinar si las fuertes bajas recientes encuentran algún punto de estabilización o si continúa la presión sobre las valuaciones bancarias.

Los analistas de IEB explicaron que la evolución que se encuentra experimentando el sector financiero debe interpretarse dentro del proceso de transformación que continúa atravesando la economía.

“En el pasado, los resultados del sector bancario se vieron beneficiados de un elevado nivel de inflación, ya sea a través de instrumentos indexados, posiciones vinculadas a la nominalidad (LEFIs) o ingresos asociados al contexto monetario”, dijeron.

Sin embargo, agregaron que “a medida que la inflación convergía a niveles más bajos, esos ingresos extraordinarios comenzaron a moderarse, ejerciendo presión sobre los márgenes e incitando al sector a enfocar sus esfuerzos hacia la intermediación financiera tradicional de manera de sostener los niveles de rentabilidad”.

Pese al fuerte ajuste, desde IEB entienden que gran parte de esta transición quedó reflejada en últimos balances, a lo que se sumó un incremento significativo de la morosidad en el sector financiero que terminó por erosionar las expectativas sobre la recuperación del sector mediante la reactivación del crédito privado, impactando negativamente sobre las valuaciones de los bancos y llevando las mismas cerca de mínimos del año.

Así, resaltan que vuelve a crecer el atractivo en acciones bancarias.

Frente a este escenario, vemos oportuno incrementar nuevamente la exposición al sector en vistas de una recuperación. Si bien continuaremos monitoreando la evolución de las moras y la recuperación de las carteras de préstamos, estimamos que a mediano plazo ambas variables podrían comenzar a mostrar una mejora sostenida llevando al sector hacia una etapa de recuperación”, dijeron.

La cartera de acciones recomendada por IEB mantiene una marcada preferencia por el sector energético, que concentra casi la mitad del portafolio.

En concreto, Oil & Gas representa el 46% de la cartera, distribuido entre YPF (15%), Pampa Energía (15%), Vista Energy (10%) y Transportadora de Gas del Sur – TGSU2 (6%).

El segundo sector con mayor participación es el de empresas reguladas, con un 25%. Allí, la mayor ponderación corresponde a Metrogas (METR), con 10%, seguida por Edenor (EDN), Transportadora de Gas del Norte (TGNO4) y ECOGAS (ECOG), con 5% cada una.

Por su parte, los bancos concentran el 20% del portafolio. La principal apuesta dentro del sector es Banco Macro (BMA), con una participación del 10%, mientras que BBVA Argentina (BBAR) y Grupo Financiero Galicia (SUPV, según figura en el gráfico) cuentan con una ponderación del 5% cada una.

Finalmente, la cartera asigna un 6% a Real Estate, íntegramente a IRSA, mientras que el 3% restante corresponde al sector de Materiales, a través de Loma Negra (LOMA).

Así, la estrategia de IEB evidencia una fuerte concentración en energía y compañías reguladas, que en conjunto explican el 71% de la cartera, mientras que la exposición bancaria queda limitada al 20%.

Los balances hasta ahora

La temporada de balances del segundo trimestre de 2026 viene mostrando resultados heterogéneos entre las empresas argentinas, con una mejor dinámica en sectores vinculados a energía y algunas compañías puntuales, mientras persisten mayores dudas alrededor del sector financiero.

Las compañías de Oil & Gas volvieron a mostrar fundamentos sólidos, acompañadas por un contexto favorable para el petróleo y las perspectivas de Vaca Muerta.

También se destacaron los resultados de Telecom Argentina, que ayudaron a sostener el desempeño relativo del sector de telecomunicaciones.

En los bancos, en cambio, la atención está puesta no sólo en las ganancias sino también en la rentabilidad, los márgenes y, especialmente, la evolución de la morosidad. Banco Macro, por ejemplo, obtuvo una ganancia de $206.775 millones, 4% superior interanual, aunque la mora aumentó hasta 6,25% de la cartera.

Así, la temporada deja hasta ahora una fotografía mixta: los balances no muestran un deterioro generalizado de las compañías, pero tampoco lograron convertirse en un catalizador suficiente para revertir la debilidad reciente de las acciones argentinas.

Balances de otros bancos

Los dos balances de los bancos que ya fueron presentados son los de Banco Macro y Grupo Supervielle correspondientes al segundo trimestre del 2026.

Según PPI, Banco Macro presentó un balance positivo en el segundo trimestre de 2026, con una ganancia neta de $206.775 millones, un 4% superior interanual, pese a que los ingresos por intereses se mantuvieron prácticamente estables.

Desde PPI destacaron que los ingresos operativos netos alcanzaron $1,29 billones, con una mejora de apenas 1% frente al año anterior, mientras que el resultado operativo llegó a $603.782 millones, también 1% por encima del segundo trimestre de 2025.

Entre los aspectos favorables, PPI destaca el crecimiento del crédito y en el que los préstamos aumentaron 4% trimestral y 39% interanual, hasta $11,69 billones. Además, el banco mantuvo elevados niveles de solvencia, con una integración de capital superior a $4,1 billones y un Tier 1 de 28%.

Sin embargo, uno de los puntos a monitorear fue el deterioro de la calidad de la cartera.

“La morosidad general aumentó hasta 6,25%, frente al 5,4% del trimestre anterior y 2,1% de un año atrás, mientras que la cobertura se ubicó en 95,4%”, advierten desde PPI.

Por lo tanto, remarcan que Banco Macro logró mejorar sus ganancias y expandir fuertemente el crédito, aunque el avance de la morosidad aparece como la principal señal de alerta del balance.

Grupo Supervielle (SUPV), en cambio, mostró una recuperación después de las pérdidas del comienzo del año.

Registró una ganancia atribuible de $12.800 millones, frente a una pérdida de $18.200 millones en el primer trimestre de 2026.

Supervielle mostró además una mejora en la calidad de la cartera, con un ratio de préstamos morosos (NPL) de 5,5%, aunque su margen financiero neto cayó 12,5% trimestral y 17,1% interanual, hasta $103.500 millones.

El grupo viene llevando adelante un fuerte ajuste de costos: redujo su dotación un 17% frente al cierre de 2025, con un ahorro anualizado estimado en $42.000 millones.

Mala performance del Merval

Las acciones argentinas atraviesan un período de debilidad relativa frente a los principales mercados internacionales, en un contexto en el que buena parte de las bolsas globales y latinoamericanas mantienen retornos positivos.

La divergencia se observa con claridad al analizar el último mes.

El S&P Merval en dólares retrocede 12%, mientras que el S&P 500 avanza 2,51% y otros mercados desarrollados también operan en terreno positivo.

Casos como el índice de Alemania ganan 6,95%, Canadá, 5,21%, el Euro Stoxx 50, 4,85%; Australia, 4,40%; y Japón, 3,23%.

El contraste también aparece dentro de América Latina.

En el último mes, Colombia sube 10,35%, Perú 6,58%, Chile 4,93% y México 0,81%. Argentina, con una baja de 12% es el peor índice regional y global.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, explicó que el S&P Merval (CCL) viene sin tendencia clara desde fines de junio.

“El índice estuvo afectado por varios factores, dentro de los que se destacan el contexto internacional, con fuerte volatilidad impulsada por incertidumbre en la cadena de IA y cuestiones geopolíticas, y también por algunas cuestiones domésticas, entre las que podría destacarse una economía a dos velocidades, y datos de empleo y salario real privado formal que tampoco muestran una dinámica muy virtuosa”, indicó.

Hacia adelante, Franco entiende que la dinámica del índice general ira estando cada vez más dominada por cuestiones relacionadas a humor social y apoyo a distintas fuerzas políticas según encuestas diversas, que irá en aumento a medida que nos vayamos adentrando más en el ciclo electoral.

Las acciones argentinas atraviesan un 2026 claramente más débil que el de buena parte de los mercados internacionales.

Si bien el ETF Global X MSCI Argentina (ARGT) todavía muestra una variación positiva de 1,55% en el año, la referencia más amplia del mercado local ofrece una fotografía más negativa ya que el S&P Merval medido en dólares acumula una caída cercana al 9% en lo que va del año.

El contraste con el exterior es significativo. En 2026, el S&P 500 gana 12,35%, mientras que el Nasdaq, medido a través del QQQ, avanza 16,17% y el índice de mercados emergentes trepa 22,66%.

La brecha también es considerable dentro de América Latina: Colombia sube 40,01%, Perú 29,87%, México 11,54% y Brasil 10,36%.

De esta manera, la Bolsa argentina no logra acompañar el rally que domina a buena parte de los mercados globales y emergentes.

La divergencia se profundizó durante agosto, cuando el Merval sufrió una fuerte corrección en dólares y regresó hacia la zona de los u$s 1800, alejándose de los máximos alcanzados anteriormente. A mediados de agosto, el índice ya acumulaba pérdidas de dos dígitos en dólares durante el mes.

Matias Cattaruzzi, Sr Equity Analyst de Adcap Grupo Financiero, entiende que la lateralización actual no se destraba solo con el re-rating por costo de capital, sino con mejora en la presentación de resultados.

“El sector petrolero ya viene entregando buenos números apalancados en el precio del crudo y las acciones de servicios también mejoraron sus resultados pese a haber lateralizado buena parte del año en sus cotizaciones”, sostuvo.

Sin embargo, Cattaruzzi remarca que falta el momento de los bancos.

“La caída de la mora y la aceleración del crédito, es donde se encuentra la llave para que el índice deje de lateralizar, todavía en los datos no estamos viendo mejoras”, advirtió.

En cuanto a los papeles, Cattaruzzi favorece a las acciones de BBVA Argentina (BBAR) y Banco Macro (BMA).

“Son las acciones más defensivas y las que vienen presentando mejores balances, combinación que las deja mejor posicionadas para capturar tanto el re-rating por menor costo de capital como el eventual repunte del sector”, detalló.

Fuera del sector bancario, Cattaruzzi indicó su favoritismo por YPF para esta temporada de resultados, junto con Pampa.

“La volatilidad del crudo de los últimos meses le otorga más vértigo a la acción, pero la trayectoria de la compañía viene mejorando notablemente. Apuntamos a que 2026 sea un año récord para la compañía, recientemente actualizamos el precio objetivo a 1 año a u$s 63 (antes era u$s 55). Pampa Energía, con su nuevo proyecto de fertilizantes (Pampa Fértil) también nos parece que es una compañía con perspectivas”, indicó.

Lateralización eterna

El S&P Merval atraviesa un 2026 marcado por una elevada volatilidad y llega a la segunda mitad de agosto con un balance negativo en dólares.

Tras haber alcanzado niveles superiores a los u$s2.300 durante junio, el índice medido al contado con liquidación corrigió con fuerza y actualmente se mueve en la zona de u$s1.900/1.950, acumulando una caída cercana al 9% en lo que va del año

En términos técnicos, el índice no logra encontrar una tendencia definida y se muestra dentro de un amplio proceso lateral.

Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, remarcó que llama la atención la lateralización del índice en lo que va del año, con subas y bajas por momentos acoplándose a los movimientos internacionales, pero con una clara performance inferior respecto a referencias globales.

Además, Meroi resaltó que sigue presente la disociación respecto a la renta fija local, mucho más influenciada por la acumulación de reservas y las sucesivas operaciones de crédito que desembocaron en el programa financiero 2026 y 2027.

“Para la renta variable, el driver parece ser la recuperación sostenida de la actividad, que permita terminar la dinámica de un mes de crecimiento y uno de caída. Si bien el sector energético muestra buenas cifras, continúa pesando sobre el selectivo el momento que atraviesan los bancos principalmente con la mora, sumado a la heterogeneidad sectorial de la economía general”, sostuvo.

En esa línea, Meori remarcó que la disparidad en el crecimiento sectorial repercute sobre una imagen del gobierno que se encuentra lejos de las cifras que supo alcanzar y pareciera que lentamente genera nerviosismo pensando en 2027.

“El círculo virtuoso entre actividad y aprobación de la gestión podría permitir que las acciones locales recuperen terreno respecto a otros índices, en caso de que no haya mayores disrupciones en el contexto internacional”, anticipó.

La caída de las acciones y la lateralzación del índice afectó a las valuaciones de las compañías, las cuales han retrocedido sustancialmente.

Maximiliano Tessio, asesor financiero, sostuvo que el mercado argentino sigue condicionado por la lentitud en la reactivación de los sectores cíclicos y por indicadores de confianza que se deterioran.

Según Tessio, los bancos cotizan en torno a 1,0x P/BV —SUPV incluso por debajo, siendo de las valuaciones más bajas de los últimos dos años y comparable a la previa de las provinciales de 2025.

Incluso advierte que las bajas valuaciones se extienden también a otros sectores.

Por esta razón, señala que podría ser un punto de entrada para inversores amantes al riesgo.

Con las elecciones todavía lejos, algunos indicadores de actividad ya mejorando y una macro más ordenada que la de 2025, las valuaciones lucen exageradamente castigadas. Para perfiles agresivos vemos conveniente aumentar exposición al equity argentino, con preponderancia del sector bancario, y sumar petróleo y gas y utilities para diversificar”,