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El peso mexicano atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años, con el tipo de cambio en niveles no vistos desde 2024 y una apreciación de 14.1% desde el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum.

El movimiento ha colocado nuevamente al llamado superpeso en el centro de la conversación de los mercados, aunque su fortaleza responde a una combinación de factores financieros y externos más que a un solo catalizador local.

Durante los primeros dos años del gobierno de Sheinbaum, el tipo de cambio pasó de MXN$ 19.617 a 16.8992 por dólar, de acuerdo con datos de Bloomberg. En el mismo periodo de la administración de Andrés Manuel López Obrador, la moneda registró una apreciación de 0.91%.

El superpeso es una combinación de condiciones financieras, ingreso de dólares y la confianza a las instituciones más que en acciones gubernamentales.

Humberto Calzada, Rankia

La comparación es más desfavorable para los sexenios anteriores. Durante los primeros dos años de Enrique Peña Nieto, el peso se depreció 7.42%; con Felipe Calderón, 22.60% (influyendo la crisis global desatada por las hipotecas subprime en EE.UU.); y con Vicente Fox, 7.76%. Durante los primeros dos años de Ernesto Zedillo, la depreciación alcanzó 64.33%, sobre todo por la crisis conocida como ‘el error de diciembre’.

Este último dato se considera desde el 22 de diciembre de 1994 cuando México adoptó el régimen de libre flotación, después de la crisis cambiaria de ese año, por lo que las variaciones de aquel periodo no son completamente comparables con el mercado cambiario actual.

El peso mexicano aprovecha un entorno favorable

La apreciación de la moneda ocurre en un contexto marcado por un diferencial de tasas de interés todavía amplio entre México y EE.UU., una menor fortaleza del dólar y una entrada constante de divisas.

Para Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia México, el comportamiento del peso responde principalmente a estas condiciones y no a una sola decisión de política económica.

“El superpeso es una combinación de condiciones financieras, ingreso de dólares y la confianza a las instituciones más que en acciones gubernamentales”, dijo.

El diferencial de tasas es uno de los principales atractivos para los inversionistas. Banco de México mantiene su tasa de referencia en 6.50%, mientras que la Reserva Federal mantiene su rango objetivo en 3.50%-3.75%. Esto deja una brecha de alrededor de 275 puntos base entre ambos mercados.

La diferencia ha contribuido a sostener el atractivo de las estrategias de carry trade, mediante las cuales los inversionistas buscan aprovechar el mayor rendimiento de activos denominados en pesos.

Carry trade impulsa al peso

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, identifica al carry trade como uno de los principales motores detrás de la fortaleza del peso durante la administración de Sheinbaum.

“El carry trade es cuando piden prestado en una parte del mundo a una tasa de interés baja y se invierte en otra parte del mundo a una tasa de interés más alta. Entonces, el amplio diferencial de tasas y el dólar débil, hace que el peso se aprecie”, explicó.

A este factor se suma la debilidad del dólar, que durante los últimos meses ha favorecido a varias monedas emergentes, entre ellas el peso mexicano.

Remesas, comercio e inversión completan la entrada de dólares

La fortaleza del peso también está respaldada por los flujos de divisas que recibe México a través de remesas, exportaciones e inversión.

La estrecha integración con EE.UU., principal socio comercial de México, mantiene elevados los flujos comerciales y financieros entre ambos países. Para los mercados, esta profundidad también convierte al peso en una de las monedas emergentes más líquidas para operar estrategias vinculadas con el dólar y las tasas.

El contraste con AMLO

El comportamiento del peso durante el sexenio de López Obrador también muestra el impacto que pueden tener los eventos internacionales.

Al inicio de esa administración, el tipo de cambio superó los MXN$ 20 por dólar después de la decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en medio de una etapa de volatilidad financiera.

Más adelante, la pandemia de COVID-19 provocó una fuerte aversión global al riesgo y llevó al peso hasta MXN$ 25.3588 por dólar, su nivel más débil hasta entonces.

“Subió la aversión al riesgo y entonces ya que inició su sexenio y se empezaron a ver políticas más ortodoxas, pues ahí bajó el tipo de cambio”, señaló Siller.

Peso mexicano rompe mínimos de dos años

El rally tomó fuerza desde finales de marzo. Entre el 27 de marzo y el 21 de agosto, el peso acumuló una apreciación de alrededor de 6.6%, al pasar de MXN$18.1188 a niveles por debajo de MXN$16.90 por dólar.

Durante la sesión del 21 de agosto, el tipo de cambio tocó MXN$ 16.8878, su nivel más bajo en más de dos años.

El mercado ahora sigue de cerca los niveles técnicos de la moneda. Un rompimiento sostenido de la zona de MXN$ 16.88 podría abrir espacio hacia MXN$ 16.56, de acuerdo con el análisis de Banco Base citado en la información proporcionada.

La zona de MXN$16.50 aparece como otro soporte relevante. Una ruptura de esos niveles, dependerá también de la evolución de las tasas estadounidenses, el dólar y el apetito global por activos emergentes.

¿Quién pierde con el superpeso?

El avance de la moneda no beneficia por igual a todos los participantes de la economía.

Una moneda más fuerte abarata productos importados y puede ayudar a contener ciertas presiones inflacionarias, pero reduce el valor en pesos de los ingresos que reciben exportadores, empresas con ventas en dólares y algunos segmentos del turismo.

“Cuando se da esta apreciación, las empresas que reciben pagos en dólares son las que tendrán una afectación”, dijo Calzada.

En lo que va de 2026, el peso mexicano acumula una apreciación de 6.1%. Pese al avance, se coloca como la sexta moneda con mejor desempeño de una cesta de 31 dividas emergentes.