En esta noticia
La demanda minorista de dólares no se enfrió con el cambio de año. Según el Balance Cambiario del Banco Central, en enero las personas humanas registraron compras netas de moneda extranjera por u$s 3146 millones, el mayor saldo sectorial del mes y por encima de los niveles de diciembre y uno de los arranques de año más movidos en una década.
En términos brutos, los individuos adquirieron billetes por u$s 2613 millones y vendieron por u$s 410 millones, con un saldo claramente comprador. Operaron 1,6 millones de personas en el lado comprador, frente a unas 730.000 que vendieron, lo que muestra una base amplia y masiva de demanda en el canal oficial.
La comparación mensual es relevante. En diciembre, las personas humanas habían comprado en neto u$s 2793 millones, con compras brutas por u$s 2186 millones y ventas por u$s 477 millones. Es decir, en enero la compra neta aumentó en u$s 353 millones respecto del mes anterior, lo que equivale a una suba cercana al 13% mensual.
También crecieron las compras brutas, que avanzaron en torno a u$s 427 millones entre diciembre y enero, mientras que las ventas retrocedieron levemente. En otras palabras, no solo se sostuvo el flujo comprador tras el cierre de año, sino que se intensificó.
El dato es significativo porque diciembre suele explicarse por factores estacionales como aguinaldos, mayor circulación de pesos y pagos de fin de año. Enero, en cambio, no cuenta con ese impulso típico, aunque existe demanda por turismo.
Que la demanda haya escalado nuevamente sugiere que el piso de dolarización minorista se mantiene elevado, más allá de la narrativa estacional.

El enero con más compras en casi una década
Federico Glustein, economista, sostuvo en diálogo con El Cronista que enero fue uno de los meses más movilizados de los últimos años en materia cambiaria, “incluso comparable con los últimos diez”.
Según explicó, el arranque estuvo atravesado por la incertidumbre en torno a cómo el Estado afrontaría sus obligaciones en los primeros días del mes, lo que generó inestabilidad y una suba en la demanda de divisas.
La situación comenzó a ordenarse cuando el Gobierno concretó los pagos mediante la utilización de un repo, “lo que aplacó las expectativas negativas y contribuyó a una apreciación del tipo de cambio junto con un aumento de la oferta de divisas”.
Sin embargo, la combinación de una tasa nominal elevada pero por debajo de la inflación de enero restó atractivo al carry trade. “En un contexto de escasa demanda de pesos, muchos fondos se volcaron al mercado cambiario, lo que derivó en un mayor volumen de operaciones respecto de otros eneros de la serie”, señaló el experto.
Glustein también destacó que la compra neta de divisas aumentó en u$s 353 millones y que las personas humanas actuaron en línea con la estacionalidad típica del mes, marcada por la demanda vinculada al turismo, especialmente en los primeros días.
“A esto se sumó el esquema de tipo de cambio móvil con bandas más amplias y cierto grado de inestabilidad, factores que terminaron reforzando las compras de dólares por parte de individuos”, concluyó Glustein.
El economista señaló además que la cuenta financiera cambiaria mostró un resultado “extremadamente superavitario” en enero, con un saldo positivo cercano a los u$s 3600 millones. A su entender, esto refleja un cambio de paradigma respecto del inicio de 2025, cuando la dinámica estaba marcada por la falta de acumulación de divisas.
En contraste, en enero de 2026 el Banco Central logró comprar reservas, estabilizar el tipo de cambio y absorber con fuerza recursos del propio mercado.
“Ese giro permitió que la cuenta financiera cerrara con un superávit significativo” y dejó, según el economista, una señal de mayor fortaleza en la dinámica cambiaria oficial, incluso en un mes atravesado por la demanda estacional de dólares por parte de personas humanas.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.















