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El mercado volvió a enfocarse en las reservas. El Banco Central (BCRA) retomó con fuerza la compra de dólares y eso, por sí solo, para los expertos cambió el balance de riesgos del programa.

Sucede que, la mayor oferta de dólares del agro y del sector corporativo, con una demanda que se mantiene contenida, le permite al central comprar divisas sin tensionar el tipo de cambio, que cayó a su nivel más bajo en más de dos meses.

La señal es positiva, pero exige continuidad. En la City advierten que solo una acumulación sostenida podrá recomponer unas reservas internacionales netas que siguen en terreno fuertemente negativo y lejos de los objetivos acordados con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En ese marco, los activos no reaccionan todos igual. Los primeros en beneficiarse son los bonos soberanos largos en dólares, pues son los instrumentos más sensibles a la compresión de spreads y a la reducción del riesgo extremo.

Las acciones, en tanto, quedan para después. Con tasas altas y liquidez en pesos todavía ajustada, el equity no tiene catalizadores inmediatos. Para que la renta variable lidere hace falta una baja más clara del costo de capital y una mejora visible en el flujo hacia activos de riesgo local.

Según FMyA, la señal más clara del cambio de balance de riesgos se refleja primero en los bonos. La consultora remarca que, con el BCRA en modo comprador, la baja del riesgo país debería darse de manera gradual, y que los principales beneficiados en ese proceso son los bonos soberanos en dólares, en especial los de mayor duration.

“La acumulación de reservas reduce la probabilidad de escenarios de estrés macro y crediticio, lo que impacta de lleno en la compresión de spreads”, dice la consultora

¿Qué esperar para acciones y bonos?

Andres Cirnigliaro, analista de research corporativo en Balanz Capital, en diálogo con El Cronista, explicó con relación al mercado de acciones de empresas argentinas y tras la recalibración de las bandas cambiarias, el compromiso del BCRA con la acumulación de reservas y algunos tailwinds externos, el S&P Merval volvió a superar los u$s 2000 y se ubicó en torno a u$s 2050.

Cirnigliaro recordó que el movimiento se dio incluso pese a la debilidad del petróleo brent y tuvo a las utilities como principales ganadoras, “beneficiadas por menores tasas reales en pesos que redirigieron flujo local hacia historias de dividendos atractivos, mientras industriales también acompañaron el rally”, comentó.

De cara a los próximos meses, Cirnigliaro anticipó dos catalizadores relevantes para el índice: “El envío de las reformas laboral y fiscal al Congreso, y una temporada de resultados del último trimestre de 2025 que promete balances más sólidos en bancos, volumen sostenido en Vaca Muerta y continuidad de altos dividendos en 2026”.

Además, señaló el experto: “Las acciones argentinas bajo nuestra cobertura cotizan a ~5,5x EV/EBITDA 2026E y las volatilidades implícitas en las opciones sobre ADR se mantienen contenidas, lo que sugiere una normalización del comportamiento posterior al ciclo de pánico/manía electoral”.

En tanto, Alejo Rivas, estratega en Balanz, comentó que en renta fija encuentra atractivo en la parte larga de la curva de bonos soberanos en dólares.

Según su análisis, los precios reaccionaron solo parcialmente tras el anuncio del nuevo esquema de bandas cambiarias en diciembre, y a medida que este se consolide, el experto anticipó una mayor compresión de spreads.

Para Rivas, en particular, “será clave que el BCRA mantenga las compras de divisas de forma consistente durante los meses de cosecha, en cuyo caso vemos espacio para que la curva soberana continúe convergiendo hacia los niveles de países comparables con acceso a mercado”.

Bonos firmes, acciones castigadas y una asimetría clara

Para Auxtin Maqueyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, la vuelta del BCRA al mercado comprador de dólares modificó el balance de riesgos y reforzó la percepción de solidez del programa macro.

Para el experto, la mejora en la credibilidad del programa ayuda a entender por qué los bonos soberanos se mantienen firmes en paridades, aunque todavía sin una compresión de spreads que los acerque a los niveles de países comparables de la región.

“En bonos, el mercado reconoce el avance, pero espera más señales de continuidad antes de pagar un premio adicional”, dijo.

El contraste aparece en las acciones. “La renta variable local arrancó el año con una corrección cercana al -4% en dólares, reflejo de que, por ahora, el mercado no está dispuesto a pagar equity en un contexto de tasas altas y liquidez selectiva. La mejora macro alcanza para sostener bonos, pero no para disparar valuaciones”, resumió Maqueyra.

El punto clave, según el estratega, es la asimetría. En bonos, buena parte de las noticias positivas ya está incorporada en precios y el upside adicional depende de que se sostengan las compras del BCRA y la estabilidad macro. En acciones, en cambio, el castigo inicial dejó valuaciones más deprimidas, con mayor potencial de suba y menor riesgo de caídas pronunciadas desde estos niveles.

En tanto, para Paula Chaves, analista de mercados de HFM, los bonos largos aparecen como el instrumento con mejor relación riesgo retorno al día de hoy.

“Reflejan escenarios muy conservadores y ofrecen un alto potencial de revalorización ante mejoras marginales del escenario macro, por lo que cualquier avance adicional en acumulación de reservas, credibilidad fiscal o consistencia monetaria puede traducirse rápidamente en una recuperación significativa de precios”, advierte la experta, pues capturan de manera más directa el giro en la narrativa macro.

Por su parte, las acciones, si bien mantienen potencial, ya descontaron parte del optimismo inicial y dependen en mayor medida de la recuperación microeconómica.

“Con balances aún condicionados por la recesión y el reordenamiento de precios relativos, su recorrido luce más gradual y selectivo en esta etapa”, concluyo Chaves.