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Los bonos soberanos argentinos volvieron a operar con sesgo negativo este jueves y con un marcado deterioro frente al resto de emergentes. A lo largo de la curva hard dollar, las caídas fueron generalizadas.
Algunos títulos llegaron a recortar entre 1% y 3%, con algunos tramos acumulando pérdidas semanales ya superiores al 5%. Esto llevó al riesgo país a niveles de finales de noviembre al marcar 614 (mismo valor que marcó el 18 de noviembre pasado).
Cuando se pone esto en perspectiva con el resto de emergentes, el contraste queda claro: Argentina está “underperformance” de manera marcada.
Y es que en la tabla de comparables países como Ecuador, Sri Lanka o Egipto ostentaron este jueves movimientos mixtos o incluso leves subas en el saldo semanal. Turquía y Brasil presentaron caídas, pero más ordenadas y sin la magnitud acumulada de la deuda soberana argentina.
Por su parte, Nigeria y Gabón, dentro del universo high yield, incluso resistieron. El único caso que cayó con una dinámica comparable fue Ucrania, que también tuvo bajas pronunciadas (en algunos tramos superiores al -6%/-12% semanal), un país en situación de guerra abierta.
Los puntos en común del mercado
El mercado coincide en que el reciente repunte del riesgo país por encima de los 600 puntos básicos no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos que, en conjunto, explican el deterioro en la percepción de riesgo.
De acuerdo con el último informe de la consultora 1816, el movimiento se da a pesar de un contexto doméstico que, en los papeles, luce más sólido: “Superávit fiscal sostenido, acumulación de reservas por parte del Banco Central y respaldo político tanto a nivel local como internacional”.
Sin embargo, el mercado comenzó a mirar más allá de esas variables y a incorporar nuevos riesgos, tanto globales como idiosincráticos.

Uno de los factores centrales es el cambio en el escenario externo. La suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el ensanchamiento de los spreads de crédito emergente, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, generaron un endurecimiento de las condiciones financieras globales.
Este movimiento impacta especialmente en activos de mayor beta como los argentinos. No obstante, 1816 sugiere que este deterioro global no alcanza por sí solo para explicar la magnitud de la suba del riesgo país local, lo que abre la puerta a un desacople relativo frente a otros emergentes.

Más allá de la guerra
En ese sentido, la consultora puso el foco en factores específicos de Argentina. Por un lado, mencionó la elevada carga de vencimientos en moneda extranjera (en torno a los u$s 30.000 millones entre privados y organismos internacionales hacia 2027) que introduce un límite a la compresión de tasas, ya que cualquier mejora significativa en el acceso al crédito podría derivar en una mayor oferta de deuda.
Por otro, la dinámica macro que muestra señales mixtas. Si bien la actividad crece, no logra derramar hacia sectores intensivos en empleo, mientras que la inflación dejó de desacelerarse y comenzaron a observarse aumentos en la morosidad del crédito a hogares. Este combo, según 1816, empieza a generar interrogantes sobre la sostenibilidad política y social del programa económico.
A esto se suma un factor técnico no menor: el posicionamiento de los inversores. Aunque el stock de deuda en manos offshore no aumentó en términos nominales, la fuerte suba de precios de los bonos desde fines de 2023 elevó significativamente su peso dentro de los portafolios globales.
Esto implica que, para que continúe la compresión del riesgo país, sería necesario un cambio en la base inversora —con mayor participación de fondos de largo plazo—, algo que todavía no se materializa. En paralelo, episodios recientes de ruido político local contribuyen a reforzar la cautela.
Sebastián Maril, CEO de Latam Advisors, explicó a El Cronista que el riesgo país “no solamente se baja con confianza por las medidas de un gobierno ni por la situación general del país, sino también se baja por la capacidad que tiene dicho gobierno de financiar sus vencimientos”.
El especialista comentó que “este gobierno ha mostrado capacidad de financiar sus vencimientos, pero está ignorando a la principal fuente de financiamiento que es el mercado internacional de crédito” y señaló: “Mientras no haga eso estoy convencido que el riesgo país se va a mantener arriba de los 450, 500 hasta niveles como está ahora. Hoy Argentina está en la C, deberíamos subir a la B, y una forma de mejorar el perfil crediticio de un gobierno y bajar el riesgo país, es mostrando capacidad de financiar los vencimientos con el mercado internacional.
Y agregó: “Argentina no lo está queriendo hacer, tuvo una ventana de oportunidad a principio de año, la ignoró, no sé por qué y ahora se le volvió a ir todo por la tangente porque el riesgo país subió arriba de 600 puntos”.
Francisco Speroni, estratega en renta fija de Cohen, dijo a este medio que el riesgo país sube 56 puntos básicos en lo que va de marzo y amplía su spread frente al índice Latam en 64 puntos y alcanza los 332 pb.
“A diferencia de la Argentina, el índice regional se mantuvo estable en torno a los 300 pb en un contexto global adverso, lo que refuerza la idea de un desacople explicado principalmente por factores internos del país más que externos”.
En este marco, Speroni dijo que si bien el BCRA continúa con la compra de divisas en el mercado oficial, esas intervenciones “no logran traducirse en una mejora sustancial de las reservas, debido al cumplimiento de obligaciones en moneda extranjera tanto con el sector privado como con organismos internacionales”.
Al mismo tiempo, advirtió que la persistencia de una inflación elevada, combinada con señales de desaceleración en la actividad económica, “sigue deteriorando la percepción de riesgo soberano y actúa como un ancla para la compresión del spread”.
Argentina sufre el “risk-off”
Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, advirtió que “desde mediados de febrero se observa un menor apetito global por deuda emergente de muy alto riesgo, una dinámica que se profundizó en marzo a partir de la guerra en Medio Oriente”.
En ese contexto, para el esrtratega, el caso de la Argentina es uno de los más emblemáticos, aunque no el único: “También se registraron caídas relevantes en las curvas de países como Pakistán, Kenia y, en menor medida, Ecuador”.

En un escenario internacional más incierto, aseguró Yarde Buller, “es natural que los inversores reduzcan la exposición a activos de riesgo. Y en el caso de Argentina, que aún transita un proceso de normalización, ese cambio en el apetito global termina impactando inevitablemente sobre la deuda soberana”.
Yarde Buller también destacó que la caída de diez puntos (de 632 a 622) en el riesgo país sucedió tras el adelanto de El Cronista de que el Gobierno ya tiene financiamiento para cubrir unos u$s 9000 millones de vencimientos de deuda. “Sí, confirmado. A las 13:46 habló Toto y fijáte como subió el GD30 offshore”.

La falta de financiamiento amplía el spread de Argentina frente a B-
Alejo Rivas, estratega en Balanz, matiza con los demás analistas y señala que el spread que la Argentina mantiene frente al universo de créditos con calificación B- (alto riesgo de crédito) responde principalmente a “sus perspectivas de liquidez, en un contexto en el que el acceso al mercado luce más restringido que hace apenas dos meses”.
En ese sentido, Rivas destacó que Ecuador, que en efecto es el comparable más directo dentro de ese grupo, logró emitir deuda en enero, al aprovechar una ventana de oportunidad para fortalecer su liquidez y aliviar el perfil de vencimientos.
“Argentina, en cambio, optó por no hacerlo y hoy enfrenta el desafío de acumular reservas a través del Banco Central, sin acceso al financiamiento internacional”, .
“Lo que vemos en los precios es el reflejo de esa decisión tomada en enero y de la imposibilidad actual”, sentenció Rivas.
No obstante, el estratega introdujo un matiz: “La cosecha recién comienza y la mejora en los precios de los commodities debería contribuir a fortalecer la liquidez externa. En este contexto, es esperable que el Banco Central intervenga comprando divisas, lo que podría derivar en una compresión del riesgo país frente a sus comparables”.
Cierre de los mercados
Los bonos soberanos en dólares cerraron con mayoría de bajas, en una rueda que volvió a mostrar un sesgo vendedor generalizado a lo largo de toda la curva, con caídas más marcadas en los tramos medio y largo, donde los globales reflejaron mayor sensibilidad al contexto externo y al deterioro del riesgo país; incluso el tramo corto operó en rojo, aunque con retrocesos más acotados.
El dato distintivo fue el AL30, que logró desmarcarse y cerrar con una leve suba, consolidándose como el único bono en terreno positivo y evidenciando la demanda táctica tras las palabras de Caputo.
Los ADR argentinos cerraron con mayoría de subas en Wall Street, desmarcándose del tono negativo de la plaza estadounidense, donde los tres principales índices terminaron en baja. El rebote estuvo liderado por el sector financiero, con avances sólidos en BBVA (6,5%), Grupo Financiero Galicia (4,4%), Banco Macro (3,9%) y Supervielle (4,8%), en una señal de recomposición tras las caídas previas.
También se destacaron Edenor (5,7%) e YPF (5,1%), acompañando un mejor desempeño del segmento energético. En contraste, las únicas notas negativas fueron Loma Negra (0,8%) y MercadoLibre (1,3%), que no lograron acoplarse al rebote general.
El S&P Merval en dólares volvió a subir y avanzó casi 3% para cerrar en u$s 1882,10. Comercial del Plata voló y trepó más de 10,6%, BBVA y Edenor.
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