Post purgatorio

Alibaba vuelve a ser mimada por el mercado después de su desafío al gobierno chino

Su fundador, Jack Ma, reapareció luego de tres meses, en los que los inversores especularon con el fin del gigante tecnológico, tras poner a prueba la paciencia de las autoridades de Beijing

Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga", reza un proverbio chino que bien podría describir las actuales penurias del gigante tecnológico Alibaba y de su fundador, Jack Ma. Por olvidarse de este popular refrán, ambos tuvieron que atravesar un trimestre de sufrimiento, aplicado desde la cúpula más alta del gobierno del presidente Xi Jinping.

Es que en el país del régimen de partido único, desafiar y criticar a las autoridades cuesta muy caro. Si lo sabrá el mismísimo Xi, quien fue en su juventud un "príncipe rojo" (como son llamados los hijos de los jerarcas del gobierno comunista) caído en desgracia por culpa de la disidencia de su padre, Xi Zhongxun, compañero de Mao Zedong durante la Revolución China de 1949. Por no compartir las ideas del "Gran Timonel", Xi fue enviado con su familia a trabajar al campo como método de reeducación política.

Por eso, cuando a principios de noviembre pasado Jack Ma desapareció de los medios y las reuniones oficiales, todos en los mercados temieron un destino similar.

Es que el empresario más rico de China osó desafiar el poder del gobierno, al criticar el estado del sistema bancario público, formado por empresas ineficientes y para nada transparentes. Los comentarios que se filtraron llegaron en el peor momento: justo cuando Alibaba preparaba la salida a bolsa de su compañía financiera Ant Group, que estaba prevista para principios de noviembre pasado, pero que fue suspendida a último momento por una orden gubernamental.

Por creerse un "dragón" antes de "sufrir como una hormiga", el presidente Xi exigió poner en vereda al grupo, una manera de mostrar quién realmente manda en el país. De hecho, el año pasado China no tuvo ningún prurito en recortar las libertades civiles en Hong Kong con tal de acallar a la oposición, aún a riesgo de dañar a la gallina de los huevos de oro que representa su bolsa, la quinta en importancia a nivel mundial.

Por eso, el desafío de Ma terminó como se esperaba: al mejor estilo de los años de la Revolución Cultural de los '60, que le costó la vida de privilegios a un joven Xi, castigado al igual que miles de intelectuales y profesores universitarios.

REAPARICIÓN

La reaparición de Ma a fines de enero pasado pareció marcar el fin del castigo, por lo que todos los analistas consideran que, a partir de ahora, el empresario será mucho más prudente a la hora de expresar sus opiniones en público.

Si su desaparición coincidió con la suspensión de la salida a bolsa de Ant Group (la operación estaba prevista por u$s 42.000 millones y fue presentado como el banco más grande del mundo, con 700 millones de clientes online), su regreso se orquestó tras el acuerdo alcanzado entre la compañía financiera y el gobierno. Este pacto estipula que Ant transfiere sus actividades a un holding financiero que será regulado como cualquier banco, con la obligación de mantener encajes y competir con las mismas reglas que las entidades que osó criticar.

Si el proyecto de crecimiento de Ant quedó seriamente dañado, al igual que el valor al que iba a salir a la bolsa, por lo menos se evitó la intervención de Alibaba en su conjunto, y el regreso de Ma de su "exilio interior".

De hecho, recientemente el gigante del e-commerce pudo mostrar todo su potencial al concluir de manera exitosa con una colocación de deuda por u$s 5000 millones, frente a una demanda total de u$s 30.000 millones, de acuerdo con la agencia Bloomberg.

Esto permitió a Alibaba recuperar parte del valor de mercado perdido durante el último trimestre, después de que se suspendiera la salida a bolsa de Ant y que se "esfumara" su fundador. La caída fue brutal entre noviembre y diciembre de 2020: un 43% de su valor, debido al miedo de que la empresa cayera en desgracia. Desde entonces, solo recuperó un 30%.

Para Andy Halliwell, de la consultora Publicis Sapient, "los resultados de la empresa son sólidos y muchos estiman que las acciones están subvaluadas. Pero si el gobierno chino se la agarra con las empresas que lo critican y adopta una línea más conservadora con sus empresas tecnológicas, la confianza de los inversores quedará dañada".

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