El déficit de la cuenta de servicios, sobre todo por turismo, es uno de los principales rubros de demanda de dólares y tiene impacto considerable en la dinámica de las reservas. A menos de un mes de que se inicie el Mundial de Fútbol 2026, los analistas del mercado miden qué efecto puede tener el evento deportivo en las cuentas del Banco Central, dado que suele aumentar la demanda de divisas para viajes.
Este año hay un elemento adicional: parece ser el último de Lionel Messi, lo que puede hacer que muchos no se lo quieran perder, además de la cercanía geográfica -significativa respecto de la de 2022- y la afinidad con la plaza norteamericana.
Hoy la situación cambiaria favorece la decisión de viajar al exterior para un gran número de argentinos. De hecho, en el primer trimestre de 2026, se gastaron u$s 2560 millones en turismo y compras con tarjetas en el exterior. A eso se sumó la adquisición de u$s 6643 millones de Formación de Activos Externos (FAE).
Todo puede hacerse más fuerte con la Copa del Mundo. “El impacto de los mundiales sobre la demanda de dólares es muy relevante, porque generan un salto fuerte y concentrado en el gasto en el exterior”, según plantea el director de CEPEC, Leo Anzalone, a El Cronista.
Para el economista Martín Carro, los mundiales anteriores no generaron crisis cambiaria, pero sí los últimos tres coincidieron con tipos de cambio devaluados. “No dan vuelta los balances cambiarios. Además, con un mercado más desregulado, no pasa todo el gasto por el mercado oficial. Pero es cierto que no ayuda al balance cambiario este tipo de eventos”, dijo.
Cuántos dólares salieron en Qatar 2022
En el caso de Qatar 2022, se estimó una salida en torno a u$s 200 millones, a razón de u$s 5000 por 40.000 hinchas. “Esto no mueve la aguja anual por sí solo, pero sí tiene peso en el corto plazo”, apuntó Anzalone. Son eventos que concentran consumo en pocas semanas: pasajes, estadías, entradas y uso de tarjetas en el exterior. Además, hay un punto no menor para 2026.
“Por la fecha del Mundial, buena parte de esa demanda (y no necesariamente financiada con dólares propios) se va a concentrar en la segunda mitad del año, que es estacionalmente más débil en términos de ingreso de divisas. Eso lo vuelve más delicado, porque coincide con un momento donde la oferta del agro ya aflojó y el equilibrio cambiario es más exigente”, dijo.
En esa misma línea apuntó Pedro Gaite, economista jefe de Fide: “A pesar de que el mercado de cambios está más moderado porque se desaceleró la formación de activos externos y porque sigue habiendo oferta de dólares del endeudamiento privado y muchas de esas obligaciones negociables se van a liquidar en los próximos meses”, dijo.
Qué puede pasar en el Mundial de Fútbol 2026
Señaló que “el balance comercial de bienes es muy superavitario, porque las importaciones cayeron, pero también porque las exportaciones están creciendo”. Agregó el hecho de que “están entrando dólares del agro”.
Entonces, si bien con el Mundial puede aumentar el déficit de dólares por turismo, no descarta que se compense por la oferta de dólares y la menor demanda de acumulación. No obstante, Gaite advirtió que los riegos de cara al segundo semestre y a medida que nos acercamos al año que viene, existen con “un dólar que luce barato y el carry trade que está fino por la baja de tasas”.
En ese sentido, Anzalone plantea que, “más que un problema estructural, es un factor a monitorear en el timing”. “El impacto es grande en el margen, porque se suma a una dinámica de turismo emisivo ya deficitaria y puede generar tensiones justo cuando el Gobierno necesita sostener la estabilidad cambiaria”, advirtió.
Con una mirada pesimista respecto a la sangría de reservas y en base a los cálculos de cuánto costaría asistir, con una afluencia de 40.000 personas, para tomar el número de asistencia a Qatar, con un gasto de entre u$s 4000 y u$s 6000, la sangría de dólares podría superar los u$s 200 millones.
Sumado a que un informe reciente de IERAL estima que más argentinos vajarán esta vez por la cercanía del destino, sumado a que parece más accesible el gasto que en Qatar. Si viajan 10.000 personas más que a Qatar, implicaría un gasto de unos 50.000 millones más, por lo que podría rondar los 250.000 o 300.000 dólares.
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