El fuerte aumento de los precios del petróleo amenaza con afectar el crecimiento de Estados Unidos, agravar la inflación y dificultar que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés, advirtieron destacados economistas antes de la primera decisión de política monetaria del banco central desde el inicio de la guerra con Irán.
Los precios del petróleo en EE.UU. subieron casi un 50% desde que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán a fines del mes pasado alcanzando alrededor de u$s 95 por barril, lo que impulsó al alza los costos de la nafta y el diésel.
La mayoría de los economistas académicos encuestados por el Clark Center for Global Markets para el FT señaló que, si el petróleo se mantiene en torno a los u$s100 por barril —ligeramente por encima de su nivel actual—, el crecimiento de EE.UU. se desaceleraría de forma marcada.
Irán ha cerrado en gran medida el estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que circula una quinta parte del petróleo mundial, como represalia por los ataques. Esta disrupción generó una crisis de oferta global que afecta tanto a consumidores como a empresas en EE.UU., pese a que el país es un importante productor energético.
“La cuestión clave es la magnitud y la duración del bloqueo del estrecho de Ormuz”, dijo James Hamilton, profesor de la Universidad de California en San Diego y experto en mercados energéticos. “Si se extiende durante un mes o más, esto es muy significativo. Y creo que llevaría a una revisión a la baja importante del crecimiento esperado para este año”.
Las señales conocidas el miércoles de que los precios mayoristas en EE.UU. ya habían subido en febrero, antes del inicio del conflicto, suman presión a las preocupaciones económicas. El índice de precios al productor (PPI) de la Oficina de Estadísticas Laborales subió al 3,4% en febrero, desde el 2,9% interanual del mes previo, muy por encima de lo previsto por los economistas.
“La fuerte sorpresa al alza del PPI en febrero confirma que las presiones inflacionarias ya se estaban trasladando a las cadenas de suministro incluso antes del salto del petróleo”, señaló Thomas Ryan, de Capital Economics.
Alrededor del 68% de los encuestados anticipa un impacto negativo significativo sobre el crecimiento del PBI este año —de entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales— si el petróleo se mantiene en u$s 100 durante todo 2026, en comparación con un escenario de u$s 75. Solo un 2% cree que el impacto sería positivo, mientras que el resto espera efectos neutros.
La economía estadounidense creció a una tasa anualizada del 0,7% en el último trimestre de 2025, muy por debajo del 4,4% del trimestre anterior.
Las advertencias de los economistas contrastan con la postura de funcionarios de la Casa Blanca, que sostienen que el conflicto tendrá un impacto limitado sobre la mayor economía del mundo.
“Si [la guerra] se prolonga, no alteraría demasiado la economía estadounidense”, dijo Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, el martes. “Perjudicaría a los consumidores y habría que evaluar qué hacer si eso continúa, pero no es nuestra principal preocupación en este momento porque estamos muy confiados en que esto avanza según lo previsto”, afirmó en una entrevista con CNBC.
La guerra contra Irán impulsada por la administración Trump ha intensificado los desafíos para la Reserva Federal, que anunciará su decisión de política monetaria hoy miércoles por la tarde.
Incluso antes del conflicto, el banco central enfrentaba un delicado equilibrio entre priorizar la lucha contra la inflación o responder a señales de desaceleración en el mercado laboral.
La Oficina de Estadísticas Laborales informó que la economía de EE.UU. perdió 92.000 empleos en febrero, mientras que las empresas han despedido a decenas de miles de trabajadores en lo que va del año.
Al mismo tiempo, el aumento de los precios de la nafta y el diésel —en niveles máximos de los mandatos de Donald Trump— amenaza con erosionar la confianza del público en la capacidad de la Fed para controlar la inflación.
La inflación medida por el índice PCE se ubica en 2,8% y se mantiene por encima del objetivo del 2% de la Fed desde comienzos de 2021.

Si el petróleo se mantiene cerca de los u$s 100 durante un período prolongado, más del 80% de los encuestados estima que la inflación PCE aumentaría entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales hacia fin de año.
Los 47 economistas consultados —en una encuesta trimestral del Clark Center, parte de la Booth School of Business de la Universidad de Chicago— también consideran que la Fed deberá esperar más tiempo para que la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) vuelva al 2%.
Seis de cada diez participantes creen ahora que esto no ocurrirá al menos hasta la primera mitad de 2028, frente a menos de la mitad que pensaba lo mismo en diciembre.
El consenso del mercado es que la Fed mantendrá el rango objetivo de la tasa de fondos federales entre 3,5% y 3,75%. Los inversores apuestan a que el aumento del petróleo retrasará el próximo recorte hasta marzo del próximo año, tras tres bajas de un cuarto de punto en 2025.
Los funcionarios de la Fed también publicarán sus nuevas proyecciones económicas y de tasas —conocidas como “dot plot”— más tarde ese mismo miércoles.
El panel del FT se mostró menos convencido de que las tasas terminen el año por debajo del nivel actual: cerca de un tercio cree ahora que no habrá recortes en todo 2026, frente al 15% que pensaba lo mismo en diciembre.
“Mi pronóstico ahora mismo es que no vamos a ver demasiada acción [de la Fed] por un tiempo”, dijo Stephen Cecchetti, profesor de la Universidad de Brandeis. “La incertidumbre es tan alta que hay que esperar. Yo esperaría. Pero no estaría nada conforme con tener que partir desde este punto”.
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