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¿Qué Gabriel Boric será el presidente?, se preguntan los chilenos

Las recientes promesas de moderación del exestudiante de la izquierda dura no convencen a todos.

Los chilenos han votado decididamente por el cambio en las elecciones presidenciales del domingo. El resultado pone fin a tres décadas de gobiernos centristas-moderados y lanza a la más rica de las mayores economías de América latina a una nueva era de transformación.

Gabriel Boric, el vencedor de 35 años, se formó como líder estudiantil de la izquierda dura, pero en la segunda vuelta de la campaña se orientó hacia el centro. Esta moderación, unida a una alternativa poco atractiva y reaccionaria como era el ultraconservador José Antonio Kast, le aseguró una clara victoria con el 56% de los votos.

Menos evidente es qué Boric Chile tendrá como presidente el próximo marzo, cuando tome el relevo de Sebastián Piñera, un multimillonario conservador cuyos índices de popularidad se desplomaron tras la ola de protestas sociales de 2019.

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Sus partidarios aclaman una izquierda pragmática y moderna liderada por Boric, que construirá una amplia alianza para el cambio y permitirá a Chile hacer la transición a una nación desarrollada y socialmente democrática siguiendo las líneas europeas. Los empresarios e inversores temen la influencia del Partido Comunista en la coalición del nuevo líder.

Los votantes se convencieron con el argumento de que el modelo económico de Chile puede haber dado resultados para los inversores, pero ha dejado atrás a demasiadas personas. Las pensiones inadecuadas, la costosa educación superior, la persistente desigualdad de ingresos y la irregularidad en la salud son algunas de sus principales quejas.

En su discurso de victoria del domingo por la noche, Boric hizo hincapié en el consenso. "Seré el presidente de todos los chilenos", dijo a la multitud. El cambio, dijo, será gradual y vendrá a través de acuerdos con un amplio espectro político.

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Pero el Boric más radical también estuvo presente. El presidente electo prometió detener el proyecto minero Dominga, de u$s 2500 millones, que fue aprobado por una comisión regional de medio ambiente en agosto, tras años de batallas judiciales. "No queremos proyectos que destruyan nuestro país, que destruyan las comunidades", dijo.

Muchos chilenos habrían preferido opciones menos radicales. Una división del voto en la primera ronda electoral permitió que dos de las opciones más extremas pasaran a segunda vuelta con poco más de un cuarto de los votos cada una.

"No creo que los votantes chilenos tuvieran las opciones que querían", dijo Christopher Sabatini, investigador principal para América latina en Chatham House. "Habrían preferido tener a alguien que no fuera Boric o Kast".

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Sea cual sea el camino que tome Boric en el gobierno, el inexperto líder millennial y su equipo se enfrentan a formidables desafíos.

Un rugiente auge del consumo alimentado por las generosas ayudas en la pandemia y tres sucesivos retiros anticipados de fondos del sistema privado de pensiones han impulsado el crecimiento hasta un insostenible 12% este año. En 2022 se prevé que la fiesta se detenga repentinamente, con un crecimiento de sólo el 2%.

Los inversores, nerviosos, han estado sacando dinero de Chile desde que estallaron las protestas sociales; más de u$s 50.000 millones han salido del país, según el banco central. Es posible que salgan más si Boric sigue una agenda radical.

"Boric sigue siendo muy partidario de eliminar las AFP [Administradoras de Fondos de Pensión]", dijo Dean Tyler, jefe de mercados globales de BancTrust en Londres. "Nada de esto es particularmente bueno para el sentimiento del mercado".

El fastuoso gasto post-pandémico ha hecho que la deuda pública aumente considerablemente, pasando del 25,6% del PBI en 2018 a un 37% previsto para el próximo año. Los retiros anticipados de los ahorros de pensiones -que Boric apoyó- han agotado los mercados de capital locales y han obligado a Chile a pedir más préstamos en el extranjero.

Para complicar aún más la tarea de Boric, el Congreso está dividido, y su coalición Apruebo Dignidad sólo tiene una pequeña minoría de escaños. La Asamblea Constituyente añade otra fuerza imprevisible. Dominada por la izquierda, debe presentar una nueva carta magna antes de julio. La victoria de Boric, según Sabatini, "reforzará la inclinación natural de muchos miembros de la Asamblea Constituyente hacia el radicalismo".

Boric ha obtenido un claro mandato de cambio. Su reto es negociar un camino hacia la economía verde, sostenible y más justa que muchos chilenos desean sin destruir el atractivo del país para las empresas. Esto sería una tarea difícil en cualquier circunstancia. En una economía post-pandémica y en una sociedad profundamente dividida, promete ser un gran desafío.

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Comentarios

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  • EV

    Eugenio Vazquez

    23/12/21

    este diario de porqueria PENSANDO EN EL BIENESTAR DE LOS CHILENOS. jajajajajajajajaj

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  • MOM

    Mario Orlando Méndez

    22/12/21

    El presidente electo debe interpretar el resultado de las urnas y obrar en consecuencia, respetando a todos y hacer las cosas en su medida y armoniosamente.- Mario.-

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