Primer ministro de Ucrania: "Necesitamos armas pesadas y apoyo presupuestario de Occidente"

Unas sanciones de mayor alcance contra Rusia ayudarían a poner fin a su guerra de agresiones no provocadas.

Este sentimiento impregna nuestra sociedad. El 95% de los ucranianos cree en nuestra victoria. El valor de nuestras fuerzas armadas y de nuestros ciudadanos ha entusiasmado al mundo. Mariúpol, Járkov, Sumy, Mykolaiv: estas ciudades se han convertido en símbolos de la invencibilidad de nuestro pueblo. El heroísmo de los soldados ucranianos ha demostrado ser más fuerte que las armas rusas.

Para entender la magnitud de este heroísmo, hay que comparar los presupuestos militares de ambos países. El gasto militar de Ucrania en los últimos cinco años ha sido de unos u$s 20.000 millones. El de Rusia fue de casi u$s 350.000 millones. A pesar de ello, Ucrania ganó la fase inicial de la guerra.

La guerra exige un replanteamiento de la "responsabilidad de proteger". No pedimos a Occidente una intervención humanitaria o botas en el terreno. Se trata más bien de una responsabilidad para ayudar a David a derrotar a Goliat y vencer al mal que está perpetrando un nuevo genocidio en el corazón de Europa. Pedimos a nuestros aliados que proporcionen armas pesadas a las fuerzas armadas ucranianas, que impongan nuevas sanciones a la economía rusa y que aseguren la financiación del presupuesto ucraniano.

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Según el Servicio de Investigación del Congreso, Estados Unidos ha proporcionado u$s 4000 millones desde 2014 en asistencia militar a Ucrania. La mayor parte ha venido de la mano de la administración Biden tras la invasión rusa. El pueblo ucraniano agradece la respuesta de la Casa Blanca a las amenazas que supone Rusia para el mundo. Por desgracia, el apoyo de Occidente no es suficiente para liberar todas las ciudades ucranianas, incluida Mariúpol. Necesitamos mucho más armamento de nuestros aliados. Ucrania está preparada para luchar sin estas armas, pero una vez suministradas podrían salvar miles de vidas.

Las sanciones contra Rusia están acercando la paz. El default de la deuda externa de Rusia es sólo cuestión de tiempo. Pero las sanciones deben ser reforzadas y actualizadas para cerrar posibles lagunas. Hay que imponer sanciones secundarias para demostrar que Occidente no tolerará esa agresión.

Embargos de petróleo y productos básicos, restricciones contra todo el sector bancario ruso: son necesarias ahora mismo. A pesar de todas las sanciones, Rusia gana decenas de miles de millones de dólares con sus exportaciones de productos básicos. Al igual que los impuestos que pagan las empresas occidentales en Rusia, estos fondos financian las bombas y los misiles que golpean las ciudades ucranianas. Ya no hay zona gris. O te quedas en Rusia y financias la matanza de niños y mujeres ucranianas, o abandonas este mercado, como ya han hecho más de 600 empresas internacionales.

La guerra en nuestro territorio está causando un daño incalculable a nuestra economía. A a distancia, puede parecer que las cosas no están tan mal. El gobierno está trabajando. El Estado está cumpliendo sus compromisos sociales. Los transportes, las comunicaciones e Internet siguen funcionando. Pero esto no hace que la guerra sea menos sanguinaria. Cada día muere gente, continúan los combates encarnizados y se bombardean ciudades.

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El hecho de que Ucrania siga gobernada habla de la estabilidad de nuestro Estado. Habla de la fuerza del gobierno y del presidente Volodímir Zelensky, así como del éxito de las nuevas tecnologías, la digitalización, las instituciones reformadas y la voluntad de nuestro pueblo de luchar por su futuro europeo.

Nuestro Estado y su economía pierden cada día miles de millones de dólares. Pero siguen cumpliendo con sus obligaciones sociales, apoyando a los desplazados internos, proporcionando medicamentos y alimentos, restaurando las infraestructuras y desactivando las minas en nuestra tierra. Ahora es necesario restaurar las viviendas dañadas y construir refugios y hogares de transición. Pero debido al bloqueo de nuestros puertos marítimos y a los ataques con misiles a ciudades y pueblos, algunas empresas y una gran parte de las exportaciones están paradas. El déficit presupuestario crece. En este momento tan difícil de nuestra Historia, necesitamos la ayuda financiera de los países aliados.

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Apoyar a Ucrania no es sólo ayudar a un estado individual, sino a todo el mundo. A pesar de las bombas y las minas, se espera que los agricultores ucranianos siembren entre el 70% y el 80% de las superficies cultivadas el año pasado con cosechas de primavera. Sabemos que Ucrania suministra alimentos a casi 400 millones de personas en todo el mundo. Algunos países dependen del trigo ucraniano para casi la mitad de sus suministros. La agresión de Rusia está provocando una crisis alimentaria mundial y puede provocar hambrunas en algunas partes del mundo. La ayuda a Ucrania puede impedirlo.

Unos 5 millones de mujeres y niños ucranianos han abandonado el país a causa de la guerra. Casi todos los refugiados están dispuestos a volver en cuanto terminen las hostilidades. Ayudar a Ucrania acelerará su regreso y ayudará a Europa a evitar una crisis migratoria.

Ucrania no se rendirá ni sucumbirá ante el agresor. Lucharemos durante el tiempo que sea necesario. El mundo sabe que la verdad está con nosotros. Pedimos al mundo que nos ayude a defender esta verdad.

* El autor de la columna es el primer ministro de Ucrania.

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