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Preocupación entre los inversores: ¿qué va a pasar con Petrobras tras el cambio de CEO?

La salida del CEO, Jean Paul Prates, recuerda las intervenciones políticas durante el gobierno de Dilma Rousseff.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no ha ocultado su deseo de que Petrobras, controlada por el Estado, sea un instrumento de desarrollo económico, en lugar de obedecer simplemente a la lógica del capitalismo de shareholders.

Lo que esto significa exactamente para la mayor productora de crudo de América latina vuelve a estar en el punto de mira, tras la destitución el mes pasado de su director general a raíz de enfrentamientos con la administración de Brasilia.

La salida de Jean Paul Prates ha recordado, al menos para algunos observadores, las dañinas injerencias políticas que amenazaron con hundir a la empresa, valorada en u$s99.000 millones, en un pasado no muy lejano.

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La atención se centra ahora en la nueva CEO, Magda Chambriard, ingeniera de formación que pasó dos décadas en Petrobras antes de dirigir el regulador nacional de la industria petrolera. También trabajó en el equipo de transición de Lula tras su elección a finales de 2022.

Chambriard, la sexta jefa de Petrobras en tres años, deberá conciliar los intereses contrapuestos del Estado brasileño y de los accionistas externos en la compañía cotizada más valiosa de la región. (Brasilia detenta el 37% del capital de Petrobras, pero con más de la mitad de los derechos de voto ejerce el control y elige al director general).

El destino de su predecesor, un exsenador del partido de Lula que fue elegido a dedo por el presidente y asumió el timón en enero de 2023, demuestra lo ingrato de la tarea.

Muchos analistas de renta variable consideraban que Prates había logrado un equilibrio entre las demandas políticas de reducción de los precios de los combustibles y de inversiones que creen empleo, y las exigencias del mercado de una rentabilidad financiera decente y disciplina de capital. Sin embargo, algunos miembros del Gobierno acusaron a Prates de estar demasiado alineado con los inversores privados y de no implementar por completo la visión del presidente. Lula ha defendido que Petrobras debería reducir los dividendos para invertir más en áreas como el refinado, los fertilizantes, la petroquímica y las energías renovables, con el fin de estimular el crecimiento económico.

La situación se agravó cuando, a principios de año, una propuesta de distribución de dividendos extraordinarios fue bloqueada por los miembros del Consejo de Administración nombrados por el Gobierno, una decisión que, según Prates, partió del propio Lula. Las acciones de Petrobras cayeron 10% en un solo día.

Los inversores también reaccionaron mal a la destitución del CEO, y las acciones aún no se han recuperado.

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Los opositores de Lula advierten que las intervenciones presagian el tipo de intervención y mala gestión del último período del Partido de los Trabajadores, entre 2003 y 2016. En aquel entonces, Petrobras fue víctima de una trama de sobornos políticos que desvió miles de millones de reales de sus arcas. Bajo el mandato de Dilma Rousseff, la sucesora elegida por Lula, la empresa subsidió el gasoil a un costo de u$s40.000 millones y se hundió en deudas.

Posteriormente, Petrobras se centró en su actividad principal de producción en alta mar, se desprendió de otros activos y fortaleció su balance. Hoy es el séptimo productor mundial de petróleo, según la consultora Rystad Energy, sólo por detrás de ExxonMobil.

El sector considera que Chambriard se acerca más a las ideas de Lula, y la semana pasada, en su primera conferencia de prensa, dio los primeros indicios. Chambriard dijo que el presidente le había pedido que gestionara la empresa "con respeto a la sociedad brasileña", pero insistió en que seguiría la "lógica empresarial".

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"Si hay beneficios, hay dividendos", añadió Chambriard. "Garantizo que la empresa tendrá muchos beneficios".

Dado que la producción de petróleo de Petrobras alcanzará su punto máximo a finales de la década, Chambriard subrayó la necesidad de "acelerar" la exploración para aumentar las reservas, incluso en una zona frente a la costa norte de Brasil que ha suscitado la oposición de los ecologistas. Tampoco descartó la posible recompra de una refinería vendida en 2021 al fondo de Abu Dhabi Mubadala Capital.

Los analistas de BTG Pactual dijeron que Chambriard dejó entrever una estrategia similar a la de los últimos años, "en la que prevalecerá la coherencia económica".

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Marcelo de Assis, consultor de la industria del petróleo y el gas, señala que la influencia política directa en el día a día de Petrobras es hoy más difícil tras las reformas promulgadas a raíz del escándalo de corrupción.

"No es como hace 15 o 20 años, no se pueden hacer cambios bruscos de dirección o de inversiones. Hay más escrutinio. Cambiar las normas de gobierno corporativo llevaría tiempo y no sería fácil. Los inversores externos se harían oír. No creo que haya un gran giro en la empresa a corto plazo".

Se sabrá más cuando la empresa presente la actualización anual de su plan estratégico, prevista para diciembre. El año pasado, Prates anunció un aumento del 31% en el presupuesto quinquenal de inversiones, hasta u$s102.000 millones. Con el mandato de Lula hasta enero de 2027, hay tiempo de sobra para las sorpresas.

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