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La revolución del 'Valle del litio' en Brasil

Los yacimientos del mineral en Minas Gerais están transformando una región antaño desolada en potencialmente uno de los productores más eficientes del mundo.

El valle brasileño de Jequitinhonha, una remota extensión de colinas, montañas cubiertas de maleza y rutas polvorientas, fue una vez tan pobre que se le conocía como el Valle de la Miseria. Ahora, los políticos locales y los empresarios mineros sueñan con que se le conozca por otro sobrenombre: Valle del litio.

El descubrimiento de importantes yacimientos de este metal blanco plateado ha convertido este rincón del nordeste del estado de Minas Gerais en un punto caliente de la búsqueda mundial de este material esencial de las baterías recargables que alimentan celulares, notebooks y vehículos eléctricos.

En Araçuaí, un municipio de 34.000 habitantes donde recientemente se ha abierto una mina explotada por Sigma Lithium, que cotiza en la bolsa de Toronto, los edificios que están surgiendo son la prueba de la afluencia de dinero y de outsiders. "Siempre fue un pueblo tranquilo. Ahora hay mucho movimiento", dice Pedro Martins Lage, cuyo hotel familiar está duplicando su número de habitaciones. "Ya no va a volver a ser como antes".

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La gran esperanza del soleado valle de Jequitinhonha, dos veces más grande que Suiza y con una población de un millón de habitantes, es que el recurso natural pueda transformar su suerte. Según las autoridades, en los últimos cinco años se han comprometido inversiones por 6800 millones de reales (u$s 1300 millones) en la zona.

Alrededor de la mitad del litio mundial procede actualmente de la minería de roca dura en Australia. Pero la mayor concentración de yacimientos se encuentra en Bolivia, Argentina y Chile -el llamado Triángulo del litio-, donde se extrae de salmueras en estanques de evaporación. Aunque las cantidades conocidas en Brasil son menores, las de Minas Gerais son de gran pureza, según el gobierno federal.

Los yacimientos de roca dura del valle de Jequitinhonha dan a Brasil la oportunidad de ser un proveedor clave, opina Daniel Jiménez, socio fundador de la consultora iLiMarkets. "Hay un potencial de exploración sin explotar", afirma. Minas Gerais es "una jurisdicción minera muy favorable".

Crédito: Sigma Lithium.

Los hombres del valle solían desplazarse para trabajar, pero los habitantes de Araçuaí dicen que el litio y el comercio que ha estimulado -desde el alojamiento hasta la gastronomía- están haciendo que eso sea cosa del pasado. "Ahora, la gente sólo se va si quiere", dice Eliana Pereira dos Santos, amasando masa en su cocina para los pasteles que hace para ganarse la vida.

Gracias a un programa de microcréditos de Sigma Lithium dirigido a las mujeres de la zona, recibió un préstamo de 2000 reales para reemplazar un horno roto y afirma que sus ventas han aumentado 70%: "Veo un futuro brillante aquí. Creo que será una ciudad del primer mundo. Todo el mundo saldrá ganando".

Junto al entusiasmo, también se perciben los síntomas de una ciudad en auge: algunos residentes señalan el aumento del costo de vida. Otros se preocupan por los servicios públicos y se preguntan hasta dónde llegará la nueva riqueza.

Gilvan Gomes Caldeira, que sirve bebidas en un kiosco de la estación de micros, se alegra de que su hijo haya encontrado trabajo en el sector del litio, pero la suba de los alquileres impide a su hija encontrar un lugar donde vivir. Se está creando mucho empleo, dice, pero los propietarios no quieren alquilar a los lugareños.

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En décadas anteriores, la Companhia Brasileira do Lítio extraía litio a pequeña escala. En los últimos cinco años, sin embargo, la empresa ha cuadruplicado su producción anual.

El proyecto Grota do Cirilo de Sigma Lithium, que hace casi un año despachó su primer cargamento de concentrado de litio con destino a China, se considera un cambio radical. Según la consultora de materias primas CRU, la empresa será el sexto mayor proveedor mundial de litio primario en 2023.

Desde lo alto de un profundo pozo abierto excavado en terrazas, donde excavadoras amarillas cavan, la directora ejecutiva Ana Cabral-Gardner explica por qué Sigma llama "verde" a su producto. No utiliza agua potable ni productos químicos peligrosos en su planta de procesamiento, que funciona con energía renovable. Tampoco hay diques de estériles, estructuras para almacenar residuos mineros, dos de los cuales han reventado con efectos devastadores en otros lugares de Minas Gerais en la última década.

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"Nos hemos convertido en un ejemplo de lo que puede ser Brasil en este nuevo proceso de industrialización del Siglo XXI", afirma, y señala que Sigma ha creado 1000 puestos de trabajo y que el 85% del personal es local. La mayoría habían vivido fuera de la zona y fueron contratados mediante una campaña de "vuelta a casa".

Sin embargo, en el pueblo de Piauí Poço Dantas, situado en la ladera de una colina y con vistas a las obras, algunos residentes se quejan del impacto ambiental. "Hay tanto ruido y polvo", dice uno, "que ha empeorado la calidad de vida. Estamos muy descontentos con la situación".

Sigma afirma que controla el ruido, las vibraciones y el polvo y que los niveles están "muy por debajo" de los límites legales y las normas de buenas prácticas.

Sin embargo, existe una preocupación generalizada sobre si la región está preparada para hacer frente a un gran aumento de la actividad minera. Aline Weber Sulzbacher, investigadora de la Universidad Federal de los Valles de Jequitinhonha y Mucuri (UFVJM), afirma que el aumento de los precios ha llevado a algunas familias a trasladarse a las afueras de Araçuaí. Señala "el rápido deterioro de los caminos y el aumento de la demanda en el sistema sanitario".

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Los visitantes sólo tienen que recorrer los 45 km de ruta federal que separan Araçuaí del municipio vecino de Itinga. Los autos zigzaguean para evitar los enormes baches, que los automovilistas achacan a los camiones cargados de troncos para las fábricas de celulosa. "También hay temores por la seguridad pública, porque éramos una pequeña ciudad prácticamente sin nada y de repente hay todo este dinero y la minería", dice el alcalde de Itinga, João Bosco.

Es optimista y cree que la venta de litio ayudará a largo plazo a financiar servicios públicos como el alcantarillado, la salud y la educación. "Podremos pensar en reservas financieras para crear un fondo soberano regional".

Sin embargo, la materia prima sigue siendo vulnerable a la volatilidad del mercado. Las fuertes caídas de los precios del litio -vinculadas a la ralentización de las ventas de vehículos eléctricos- han causado "decepción", admite el político local. Según el grupo de datos Benchmark Mineral Intelligence, el valor del litio ha bajado unas cuatro quintas partes desde el máximo de u$s 15.000 por tonelada en 2022.

Pero Sigma Lithium no parece inmutarse. Recientemente reveló sus planes de aumentar considerablemente su capacidad de producción anual.

Y otra empresa, Atlas Lithium, con sede en Estados Unidos, pretende iniciar la producción en Araçuaí a finales de 2024. "El Valle de Jequitinhonha tiene potencial para convertirse en uno de los productores más eficientes del mundo", afirma Marc Fogassa, director ejecutivo.

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