
Una audiencia embelesada escuchaba en Washington a un hombre hablar sobre los mercados de commodities. El dinero volcado por los inversores había precipitado la financialización del sector. Los fondos que ingresaron a esos mercados están teniendo grandes efectos sobre los precios, aseguraba.
Pero el orador, lejos de ser un senador populista, era Kenneth Singleton, ganador de varios premios en econometría y distinguido profesor de la Universidad de Stanford. Estaba presentando una investigación sobre el alza y el derrumbe del petróleo registrados en 2008.
Su estudio y otros están comenzando a debilitar el consenso oficial de que los fundamentals como la oferta, la demanda y las existencias son la mejor explicación a las fuertes alzas y bajas en los precios de las materias primas.
Sus conclusiones son importantes para Wall Street mientras los reguladores de Estados Unidos y de Europa buscan explicar las nuevas normas que limitan las operaciones de compraventa por parte de los bancos, hedge funds y fondos de índices de commodities, desde petróleo hasta café.
Singleton hablaba en una conferencia organizada por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), la comisión que se encarga de supervisar la compraventa de futuros de productos básicos y que el mes próximo votará esas normas.
La investigación debería ser extremadamente útil para nuestros esfuerzos centrados en la vigilancia y cumplimiento de normas, comentó Andrei Kirilenko, economista jefe de la CFTC.
Los estudios oficiales conducidos por grupos como la Organización Internacional de Comisiones de Valores, la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, al igual que muchos otros académicos, hace años que no logran desterrar evidencia que demuestren que la especulación fuerza los precios de los commodities, aún durante períodos extraordinarios como 20072008.
La CFTC misma defiende el consenso. En julio de 2008, una semana después de que el crudo llegó a u$s 145 el barril, un grupo de trabajo concluyó que los cambios en factores fundamentales explican las recientes alzas del petróleo. Un pico en el valor del algodón cuatro meses antes fue atribuido mayormente a los comerciantes, y no a las grandes tenencias de los inversores en índices.
Los análisis que sugieren que los flujos de dinero provenientes de los inversores son una causa de los precios artificiales frecuentemente omiten una explicación más simple: el costo marginal de producción, comentó Colin Fenton, estratega jefe de commodities en JPMorgan.
La nueva ola de investigaciones trata de responder una pregunta difícil. Los inversores colocaron más de u$s 200.000 millones en el mercado de commodities desde 2006, y los activos totales bajo administración se incrementaron a u$s 431.000 millones, según Barclays Capital. Eso intuitivamente parecería afectar el funcionamiento de los mercados, pero ¿cómo?
Singleton opina que la información fundamental, que parece ser objetiva, es imperfecta. Por lo tanto, los operadores actúan no sólo en base a lo que saben, sino también a lo que piensan que otros saben analizando los precios.
También critica la idea de que los fondos de índices, como los fondos de pensión y los cotizantes, hace mucho tiempo que están en el mercado de materias primas y que eso reduce la volatilidad. Si los inversores en índices son demasiado optimistas (en las alzas del mercado) o demasiado pesimistas (en caídas del mercado) en relación con el verdadero estado del mundo, sus errores pueden afectar a la sociedad en general.
La CFTC propuso una norma que pone un tope a las posiciones de los inversores en commodities, una de las propuestas más polémicas que presentó el ente el año pasado. Una dividida comisión votará la medida el 22 de septiembre, pero para su aprobación sería necesario hacer cambios al proyecto original.












