
Las empresas de productos de consumo más grandes del mundo están aplicando en Estados Unidos las lecciones que aprendieron en América Latina, en su intento por atraer a los más de 53 millones de hispanos que viven en el país, cuyo poder adquisitivo ahora supera el billón de dólares.
Los artículos que van desde la lavandina de Clorox y los pañales Huggies de Kimberly-Clark hasta el chocolate caliente de Nestlé, están siendo adaptados al gusto hispano en base a los conocimientos que las empresas han adquirido en México y otros países.
Los hispanos son la minoría étnica más grande de Estados Unidos, y representan el 17% de la población, según la Oficina del Censo. Se espera que alcancen el 31%, es decir 129 millones de personas en 2060.
Hasta hace poco, muchas empresas vendían sus productos al público hispano en Norteamérica sin hacer nada en concreto para atraerlo.
Pero a medida que disminuye el ritmo del crecimiento económico del mundo en desarrollo, las empresas están cada vez más ansiosas por seducir una mayor porción este grupo, el cual algunos ven como un mercado emergente dentro de la economía número uno del mundo.
Las investigaciones de Clorox llegaron a la conclusión de que en las categorías en las que compite, que incluyen bolsas de basura y carbón para parrilla, el consumidor hispano representará más del 50% del incremento en sus ventas en Estados Unidos entre 2010 y 2020. David Cardona , director de ventas multiculturales basado en las oficinas de Clorox en California, dijo al Financial Times: Una de las cosas que hacemos muy bien es aprovechar nuestra experiencia en América Latina para saber qué hacer en Estados Unidos
En vista de las investigaciones de mercado que indican que muchos consumidores hispanos prefieren artículos con fragancias, los cuales relacionan con la limpieza, Clorox introdujo los productos de limpieza Fraganzia el año pasado.
Para ello, la empresa recurrió a sus experiencias en materia olfatoria de su marca Poett en Argentina y sus productos de limpieza Mistolín en Venezuela y Puerto Rico, pero Cardona aclaró que simplemente importar productos sin modificación alguna desde América Latina no es suficiente.
Más allá de las diferencias nacionales, los perfiles económicos y los hábitos de consumo de los hispanos estadounidenses difieren mucho de la mayoría de la población de habla hispana de América Latina y el Caribe.
El poder adquisitivo de los hispanos en Norteamérica alcanzó u$s 1.2 billones en 2012, más que el PBI de muchos países, según el Centro Selig del Terry College of Business de la Universidad de Georgia. Casi dos tercios de los hispanos en Estados Unidos son de origen mexicano.
Nestlé comenzó a importar a Norteamérica chocolate caliente marca Abuelita y leche condensada La Lechera desde México en los 90. Carlos Velasco, presidente de su división de marcas internacionales, contó que tuvieron que desarrollar innovaciones para que la marca no perdiera relevancia entre los mexicano-americanos.
La brecha entre el comportamiento de los consumidores latinoamericanos y los hispanos estadounidenses ha aumentado en los últimos años ya que el principal motor de crecimiento de la población latina son los nacimientos en EE.UU. y no los inmigrantes.
Los Huggies, fabricados por Kimberly-Clark de Texas, son líderes del mercado de pañales en México y Lizette Williams, gerente de marca para la estrategia multicultural, contó que los productos adaptados al gusto de los mexicanos ayudaron a la compañía captar mayor porción del mercado hispano en EE.UU.











