La Unión Europea no debería caer en una falsa sensación de seguridad creyendo que las tensiones con Estados Unidos por Groenlandia, la tecnología y el comercio ya quedaron atrás, advirtió el presidente francés Emmanuel Macron, al tiempo que instó al bloque a emprender una “revolución económica” y convertirse por fin en una auténtica potencia global.
Macron dijo que presionará a sus pares europeos en una cumbre especial sobre competitividad prevista para esta semana para capitalizar lo que llamó “el momento Groenlandia”, cuando los europeos tomaron conciencia de que estaban bajo amenaza, con el objetivo de avanzar rápidamente en reformas económicas largamente postergadas y reducir la dependencia de Estados Unidos y China.
“Tenemos el tsunami chino en el frente comercial y una inestabilidad minuto a minuto del lado estadounidense. Estas dos crisis constituyen un shock profundo —una ruptura— para los europeos”, dijo Macron al FT y a otros medios europeos en una entrevista.
“Mi punto es que, cuando hay cierto alivio después de que una crisis alcanza su pico, no hay que bajar la guardia pensando que terminó para siempre. Eso no es cierto, porque ahora hay una inestabilidad permanente”.
Macron afirmó que siempre es “respetuoso y previsible” cuando trata con el presidente estadounidense Donald Trump, “pero no débil”.
“Cuando hay un acto claro de agresión, creo que lo que debemos hacer no es inclinarnos ni intentar llegar a un acuerdo. Hemos probado esa estrategia durante meses. No está funcionando”.
Europa, sostuvo, se enfrenta ahora a una administración Trump que es “abiertamente anti-europea”, que “muestra desprecio” por la UE y que “desea su desmembramiento”.
Al mismo tiempo, describió a una UE sitiada por bienes chinos baratos. Instó a sus pares a adoptar una política de “preferencia europea” para favorecer a las propias empresas y tecnologías del bloque en sectores estratégicos como los vehículos eléctricos, las energías renovables y la química.
Macron volvió a pedir que la UE emita una gran deuda común para invertir de forma conjunta en tres “batallas” de innovación —IA y computación cuántica, transición energética y defensa— de modo de convertirse en una potencia económica global.
El presidente francés dijo que la reciente crisis por Groenlandia, cuando Trump amenazó con aranceles punitivos contra países europeos que se oponían a su intento de asegurar el control de la vasta isla ártica a Dinamarca, “no terminó”.
También anticipó choques entre la UE y la administración Trump más adelante este año por la regulación tecnológica, un ámbito en el que la UE ha irritado históricamente a Estados Unidos por aplicar normas más estrictas sobre privacidad de datos, discurso de odio e impuestos digitales.
“Estados Unidos, en los próximos meses —eso es seguro— nos atacará por la regulación digital”, dijo Macron, y agregó que la administración Trump podría imponer aranceles si el bloque utiliza su emblemática Ley de Servicios Digitales para controlar a las empresas tecnológicas estadounidenses.
Estados Unidos también podría tomar represalias contra países de la UE, como Francia y España, que planean prohibir a los niños el acceso a redes sociales, lo que pondría a prueba al bloque, afirmó.
“Que los europeos digan que el cerebro de nuestros niños no está en venta, que las emociones de nuestros niños no deben ser monetizadas por grandes plataformas estadounidenses o chinas —eso es soberanía. Y eso es una Europa fuerte”.
Los líderes de la UE se reunirán el jueves en un castillo belga para dar nuevo impulso a los debilitados esfuerzos por mejorar la competitividad y profundizar la integración del mercado único.
Macron dijo que respalda los intentos de simplificar aún más las regulaciones europeas, derribar barreras al comercio intra-bloque y reducir dependencias de proveedores extranjeros de insumos y tecnologías críticas.
Pero es probable que las discusiones estén dominadas por el histórico impulso francés para que la UE proteja industrias clave mediante políticas de “comprar europeo”, con la Comisión Europea a punto de presentar legislación sobre el tema este mes.
Macron sostuvo que es importante proteger el contenido europeo en cadenas de valor críticas, como la química, el acero, los autos y la defensa.
“Porque hoy enfrentamos en particular a dos grandes campeones que ya no respetan las reglas de la Organización Mundial del Comercio”, añadió, en referencia a Estados Unidos y China. “Si no acordamos proteger… restablecer condiciones de comercio justas, simplemente seremos arrasados”.
La a menudo solitaria campaña de Macron por la autonomía estratégica de la UE, presentada por primera vez en un discurso clave en la Universidad de la Sorbona en 2017, ha sido reivindicada por los recientes esfuerzos de Estados Unidos y China por convertir en armas las dependencias económicas de Europa.
Pero la crisis política y fiscal de Francia y la debilidad interna de Macron han dificultado que París concrete lo que propone desde hace tiempo. También hay resistencia en algunas capitales europeas, que consideran muchas de sus propuestas contradictorias con el mercado único y los principios de libre comercio del bloque.
Incluso mientras Macron pide más cooperación europea en defensa, un proyecto emblemático franco-alemán de avión de combate fue empujado al borde del colapso por una pulseada de poder entre los contratistas involucrados —Dassault Aviation y Airbus—.
Pese a meses de conversaciones, Macron y el canciller alemán Friedrich Merz no lograron un compromiso sobre el liderazgo del desarrollo del avión y el reparto del trabajo entre las compañías, lo que llevó a fuentes internas a dar prácticamente por muerto al Sistema Aéreo de Combate del Futuro (FCAS).
Macron negó que el FCAS vaya a fracasar y dijo que las fuerzas aéreas francesa y alemana volvieron a acordar recientemente la necesidad estratégica del caza y finalizaron sus especificaciones.
“La evaluación francesa es que el FCAS es un proyecto muy bueno y no he oído una sola voz alemana decirme que no lo sea”, afirmó. “Sería absurdo tener un estándar francés y otro alemán para aviones de combate de sexta generación”.
Al criticar a los contratistas de defensa por intentar “manipular el sistema y crear dis-sinergias”, prometió volver a hablar con Merz sobre el programa FCAS. “Creo que las cosas deben avanzar”.
Macron también vinculó el tema con un proyecto hermano, el Sistema Principal de Combate Terrestre, anunciado en la misma época que el FCAS y bajo el cual Alemania lideraría el desarrollo de un nuevo sistema de tanques.
“Si el socio alemán pusiera en cuestión el avión conjunto, nos veríamos obligados a poner en cuestión el tanque conjunto también. Se pueden imaginar todo lo que se desarmaría —las sinergias, todo lo construido en los últimos siete años”, concluyó.
