FINANCIAL TIMES

Las criptomonedas cada vez más cerca de enfrentarse a una elección fatídica

La visión libertaria de operar fuera del mercado de finanzas tradicional está dando paso a la necesidad de cumplir con los reguladores

Las empresas de criptoactivos se enfrentan a una dura elección: aprender a convivir con los reguladores o soportar su ira.

Uno de los principales atractivos para los defensores acérrimos de los activos digitales es que muchos de ellos quedan teóricamente fuera del alcance de las autoridades gubernamentales y monetarias que supervisan las actividades en los mercados convencionales.

Aunque el sueño de un sistema financiero descentralizado sigue vivo en la comunidad de las criptomonedas, lo que realmente se ha desarrollado es una industria llena de empresas financieras muy grandes.

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Las grandes criptos incluyen bolsas como Coinbase y Binance, así como emisores de stablecoins, tokens digitales vinculados a otros activos, como Tether y Circle, respaldad por USD Coin.

Las bolsas procesan cientos de miles de millones de dólares cada mes, y el valor de mercado de las dos mayores stablecoins ha alcanzado unos u$s 90.000 millones.

Esta actividad se está extendiendo cada vez más al sistema financiero tradicional, fuertemente regulado. Muchos intercambios permiten retirar y depositar dinero desde cuentas bancarias y a través de las principales tarjetas de pago

Tether y USD Coin están respaldadas por reservas que incluyen deuda a corto plazo emitida por empresas tradicionales, dicen sus emisores. Eso significa que podrían llegar a tener importancia sistémica fuera del mercado de las criptomonedas, algo que ha provocado la preocupación de la Reserva Federal y del grupo de calificación Fitch.

Las empresas de criptomonedas también se están lanzando a los mercados de valores. Coinbase, con sede en Estados Unidos, cotizó en Wall Street este año, mientras que Circle está planeando debutar en Nueva York a través de un acuerdo con un vehículo de inversión cotizado. Las empresas financieras de alto perfil y los fondos de cobertura también están buscando entrar en el juego.

El gran crecimiento y las grandes ambiciones del sector se han alimentado, al menos en parte, de su capacidad para operar con una mentalidad de "moverse rápido y romper cosas". Cuando las criptomonedas se encontraban en sus primeras etapas, los reguladores pudieron ignorarlas como un espectáculo secundario.

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Pero los organismos de vigilancia financiera se enfrentan ahora a serias cuestiones: ¿Cómo pueden garantizar que las criptomonedas no se utilicen para el blanqueo de dinero o la financiación del terrorismo? ¿Cómo protegen a los consumidores de las estafas u otros engaños? ¿En qué momento las grandes criptomonedas comienzan a causar un riesgo sistémico para los mercados de activos tradicionales?

Este aumento del interés de los supervisores supone un grave riesgo para algunos actores, pero también presenta una oportunidad para otros. Ha provocado una especie de división en el sector de las criptomonedas. Algunos operadores se están ganando poco a poco la confianza de los funcionarios, al afirmar su buena fe en compliance o al explicar sus modelos de negocio con todo detalle. Otros están jugando a ponerse al día.

"Estamos exactamente en el ojo del huracán", dijo Ian Taylor, director ejecutivo de CryptoUK, un organismo comercial que representa al sector. Afirmó que muchos de los "early adopters" tienen que pasar de la mentalidad de que las criptomonedas "están fuera del control centralizado" a la de los grandes operadores convencionales.

Este proceso será, en última instancia, una ventaja para las perspectivas del sector. Muchos participantes de la industria de las criptomonedas temen que unos pocos malos actores lo arruinen para todos. Un estallido grave podría destruir los progresos realizados por los defensores que han trabajado durante años para vender a los consumidores, los inversores y los reguladores su visión del futuro de las finanzas.

Las empresas de criptomonedas que se someten a un escrutinio más riguroso también deberían tener más facilidad para operar dentro de los límites de las finanzas tradicionales.

Algunas empresas están haciendo progresos en este ámbito. Por ejemplo, Crypto.com, con sede en Hong Kong, dijo que se había convertido en la primera cripto global en obtener una licencia de institución de dinero electrónico en Malta, lo que le permite emitir tarjetas de pago y ofrecer transferencias bancarias directamente a los consumidores.

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En el Reino Unido, Gemini, una criptoempresa fundada por los gemelos Winklevoss, es uno de los pocos operadores que han recibido la aprobación de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés) para convertirse en una empresa de criptoactivos registrada.

La otra cara de la moneda es que los reguladores están adoptando una línea más fuerte en su escrutinio.

Tether y la casa de cambio Bitfinex, por ejemplo, acordaron en febrero pagar una multa de u$s 18,5 millones después de que el fiscal general de Nueva York dijera que habían "encubierto imprudente e ilegalmente pérdidas financieras masivas". Ninguna de las dos empresas admitió haber actuado mal. El mes pasado, la FCA también emitió una advertencia a los consumidores contra Binance, una de las empresas más importantes del sector de las criptomonedas, que se ha enfrentado a problemas relacionados con sus prácticas de cumplimiento.

Los reguladores se están acercando al sector. Los grandes grupos de criptomonedas que gozan de liderazgo en el mercado se enfrentarán a mayores exigencias de cumplimiento, transparencia y protección del consumidor.

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