Inflación y 'compras de pánico': la guerra vacía las góndolas y las billeteras rusas

Las duras sanciones económicas de Occidente contra Moscú están impulsando el miedo a la suba de precios y desabastecimiento de productos, especialmente los importados.

Veronika Mironova, que dirige un refugio para mascotas enfermas y abandonadas en Voronezh, en el sur de Rusia, corrió a abastecerse de comida especial para gatos cuando empezaron las sanciones contra el país. Temía que los precios de los productos importados se dispararan pronto y se agotaran los suministros.

"Sólo después me di cuenta de que tenía que hacer lo mismo por mí", dijo Mironova. Esta mujer de 39 años tiene diabetes y cuida de su madre, que también padece la enfermedad. Dependen de medicamentos y dispositivos médicos que vienen de Dinamarca, Irlanda y Japón.

"Pero para entonces ya era demasiado tarde. Todos los medicamentos habían desaparecido. La insulina había desaparecido aquí y en Moscú", dijo Mironova, hablando por teléfono desde su casa en Voronezh, una ciudad a menos de 200 km de la frontera con el este de Ucrania.

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Los precios de muchos productos, desde dispositivos médicos hasta artículos de primera necesidad y aparatos electrónicos, se han disparado debido a que las sanciones impuestas en respuesta a la invasión de Ucrania han abierto un agujero en la economía rusa. Las 'compras de pánico' de productos básicos con precios máximos han sido reportadas ampliamente, ya que los rusos prevén la escasez de productos importados y una crisis del costo de vida tras la caída del valor del rublo.

El precio de los autos nuevos de marcas extranjeras aumentó en promedio un 16% la semana pasada respecto a febrero, según el servicio estatal de estadísticas, mientras que los televisores subieron un 20%, las aspiradoras un 17% y los smartphones un 12%.

"Es un pico de demanda por pánico debido a la escasez que se prevé", dijo un economista con sede en Moscú que pidió no ser nombrado. "Es la inflación de la clase media que se apura a comprar algo: la inflación de los pobres vendrá después".

El costo de algunos productos alimenticios, como el azúcar, las bananas y los tomates, ha subido más de un 15% desde el mes pasado, añadió el servicio.

Admitiendo el dolor económico causado por las sanciones, Vladimir Putin, presidente de Rusia, dijo el miércoles que subiría las jubilaciones y los salarios. "Entiendo que el aumento de precios está afectando seriamente los ingresos de la gente", agregó. El Gobierno ha creado una línea telefónica para que los ciudadanos se quejen de las subas de precios injustas.

Sin embargo, para muchos las medidas pueden no ser suficientes. En la semana hasta el 15 de marzo, casi la mitad de los que ganan menos de 50.000 rublos (u$s 506) al mes dijeron que sus condiciones financieras habían empeorado en el último año, 4 puntos porcentuales más que en la semana hasta el 15 de febrero, según el grupo de datos Morning Consult.

Los economistas prevén que una combinación de sanciones, altas tasas de interés, inflación disparada, salidas de capital, menor inversión empresarial y débil confianza del consumidor arrastrará a Rusia a una profunda recesión este año. La agencia de calificación Scope pronostica que la economía se contraerá más del 10% este año, tras haber previsto un crecimiento del 2,7% en diciembre.

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En la primera semana después de la invasión, se produjo una salida de 2,5 billones de rublos del sistema bancario ruso, según el banco central del país, ya que los ahorristas hicieron cola en la calle para retirar fondos. Pero las intervenciones del banco central han contribuido a estabilizar la economía. La base monetaria -el total de efectivo en circulación y en depósitos bancarios- aumentó un 14% hasta superar los 16,3 billones de rublos en el último mes.

"Los rusos sacaron varios billones de rublos de los bancos en los primeros días de la guerra, pero ahora están volviendo gracias a los tasas más altas, la ausencia de quiebras bancarias importantes y los controles de capital", dijo el economista con sede en Moscú, añadiendo que se había "evitado un colapso bancario".

Sin embargo, la posibilidad de un fuerte aumento del desempleo se cierne sobre las empresas que dependían de las importaciones y que tienen dificultades para seguir operando. Algunas empresas occidentales que eran grandes empleadores han suspendido sus operaciones en Rusia.

Dmitry Peskov, vocero del Kremlin, dijo la semana pasada que esperaba que algo menos que "millones de personas" se quedaran sin trabajo.

Por el momento, las redes sociales rusas están inundadas con imágenes de estantes vacíos en los supermercados y videos de personas que se apuran a comprar bolsas de azúcar y cereales.

Mironova dijo que también había visto estantes vacíos en Voronezh. "Aquí la gente está comprando azúcar, harina y trigo sarraceno a toneladas". "Nosotros no lo hacemos", dijo, y añadió que creía que no había riesgo para el suministro de alimentos ni necesidad de alimentar una corrida del trigo sarraceno en una región rica en agricultura.

Los productos alimentarios son los que tienen menos probabilidades de verse afectados por las sanciones, según los analistas, ya que los mayores supermercados almacenan una parte relativamente pequeña de productos importados. Rusia ha impulsado la producción agrícola desde 2014, cuando restringió las importaciones de algunos productos frescos de Europa en represalia por las sanciones impuestas tras la anexión de Crimea.

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Pero un ejecutivo de un importante minorista ruso, que pidió permanecer en el anonimato, dijo: "El problema será con los productos importados. Todos los precios de los productos importados están subiendo. Lo que vendrá después no está claro, para ser sinceros". Su negocio ya había subido los precios de algunas bebidas importadas.

En la plataforma de redes sociales VKontakte, tras la prohibición de Instagram por el gobierno ruso, una panadera de San Petersburgo publicó que los precios del chocolate belga y el cacao francés que utiliza en sus tortas habían subido un 25%. Productos básicos como los frutos secos y lácteos también aumentaron.

Muchos rusos que ganan dinero con el comercio exterior también se han quedado sin su fuente de ingresos, al no poder recibir pagos internacionales porque Visa, Mastercard, Western Union y PayPal suspendieron sus operaciones. Algunos se apuraron a inscribirse en el sistema de pagos UnionPay de China, pero se enfrentan a semanas de retrasos debido a la escasez de las tarjetas plásticas.

En su casa de Voronezh, Mironova dijo que había tenido problemas para encontrar los medicamentos que necesitaba, y que sólo tenía suministros médicos suficientes para los próximos dos meses. Espera que el servicio de salud del gobierno le proporcione insulina importada el próximo mes, pero teme que sea poco probable.

Por el momento, Mironova dijo que se había abastecido de sedantes en su lugar, la única manera en que puede manejar el estrés de una guerra que ella quiere que termine. Su casa está cerca de una base aérea, y escucha el rugido de los aviones de combate que despegan en dirección a Ucrania desde el amanecer hasta el anochecer.

"Estamos monitoreando las farmacias por Internet y todas dicen que no tienen stock, que esperen las entregas, que esperen las entregas", añade.

"La gente entiende que en algún momento las cosas cambiarán, pero no saben cuándo. ¿Un mes? ¿Dos? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar?".

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