Elecciones en Brasil: Bolsonaro intenta atraer a los votantes brasileños en el bastión izquierdista de Lula

El presidente pretende compensar la pérdida de apoyo en el sur ganando votos en la región natal de su oponente en el noreste.

Un destartalado auto con enormes altoparlantes les da la bienvenida a quienes llegan a Garanhuns, una ciudad provincial del noreste de Brasil. "¡Cómo hemos extrañado votar por Lula!", dice un mensaje grabado mientras el vehículo circula haciendo caso omiso al estruendo que provoca.

La nostalgia por Luiz Inácio 'Lula' da Silva impregna el municipio donde nació el expresidente de izquierda hace 76 años. Para gran parte de la población local, Lula es un héroe que brindó oportunidades sin precedentes durante dos mandatos como presidente entre 2003 y 2010. Es un hecho que lo apoyarán en las elecciones presidenciales de octubre.

"Lula es muy querido en la región. Lo apoyamos porque fue un presidente para los pobres. Esperamos su regreso", dijo Nivaldo Leão de Lima, propietario de un bar local.

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Es una opinión que muchos comparten en todo el noreste de Brasil y que el principal rival electoral de Lula, Jair Bolsonaro, está enfrentando tardíamente. Tras años de ignorar una región que está entre las más pobres de Brasil, el populista de extrema derecha elegido presidente en 2018 está intentando buscar apoyo con un programa de obras de infraestructura y entrega de dinero.

El cálculo de Bolsonaro es simple: espera que los votos ganados en la región de 57 millones de personas compensen su decreciente popularidad en los grandes estados del sur, como São Paulo y Minas Gerais.

"Entre los 150 millones de votantes brasileños, aproximadamente el 40% se encuentra en el noreste. Durante años, Bolsonaro boicoteó la región porque los gobiernos estatales allí están controlados por partidos de izquierda. Ahora se da cuenta de que es importante", dijo Hussein Kalout, quien fue funcionario del anterior gobierno de Michel Temer.

"Ya que ha perdido terreno en São Paulo y Minas, ha decidido llevar la batalla al noreste en vez de simplemente entregarle la región a Lula".

La interrogante es si la táctica puede funcionar. Hace cuatro años, Bolsonaro ganó menos de un tercio de los votos en el noreste, que comprende nueve estados, en su mayoría pequeños y pobres. Garanhuns, en el segundo estado más grande de la región, Pernambuco, reportó cifras similares.

Una encuesta realizada este mes por Genial/Quaest mostró que sólo el 18% de los votantes de la región apoyaría a Bolsonaro en la primera ronda de votación del 2 de octubre. Las encuestas nacionales lo sitúan por detrás de Lula entre 5 y 20 puntos porcentuales.

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Sus principales obstáculos son la economía en crisis y la percepción generalizada de que el presidente tiene muy poca consideración por el noreste. Este año utilizó el término "pau de arara", una referencia despectiva a los millones de brasileños, entre ellos Lula, que emigraron al sur de Brasil en camiones de remolque.

"Cuando Lula era presidente podíamos ir a la tienda y comprar un auto. Ahora nadie se puede comprar siquiera una moto. Para la gente del campo no hay nada", dijo Jorge Rodrigues de Melo, un pequeño agricultor que vive en las afueras de Garanhuns.

La inflación, que supera el 10% y afecta de forma desproporcionada a los pobres, es uno de los principales temas que provocan discordia en Brasil. Muchos dicen que han tenido que reducir su consumo debido al aumento del costo de la carne y la nafta.

"Nos estamos muriendo poco a poco", dijo Antonio Ferreira de Melo, un primo de Lula que todavía vive en la localidad. "Aquí nadie puede siquiera mencionar su nombre [de Bolsonaro]".

El presidente ha intentado abordar las quejas principalmente a través de la entrega de dinero en efectivo, incluso a través de una enmienda constitucional que aumentó el pago de la asistencia social Auxílio Brasil a 400 reales (u$s 85) por mes hasta el final del año.

Esta cifra es un 18% en promedio de lo que se pagaba con el programa Bolsa Família, sinónimo de la era Lula. Las vallas publicitarias instaladas en los alrededores de Garanhuns promocionan Auxílio Brasil como "el mayor" programa de asistencia social del mundo.

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"Las ayudas en efectivo son una gran ayuda para la población", dijo Etenor Tenorio Ferro, un exconcejal que citó los escándalos de corrupción en torno a los gobiernos de Lula y su sucesora Dilma Rousseff como la razón por la que votaría por Bolsonaro.

"Los pobres solían vivir a pan y agua. Al menos hoy es pan y jugo de caña", añadió Ferro.

Él cree que el presidente ha hecho mucho por los terratenientes de la región, incluyendo sus agricultores, que se han beneficiado de una iniciativa gubernamental para la construcción de rutas y de un mayor apoyo del estatal Banco de Brasil.

Los partidarios de Bolsonaro también señalan el éxito del gobierno en el desvío de agua del cercano río São Francisco a las sedientas comunidades del interior, un proyecto iniciado inicialmente bajo Lula.

"La gente no tenía agua y ahora hay agua en las tierras lejanas", dijo Lilian Cristina, dueña de una tienda que dijo que no votaría por Lula debido a lo que llamó la "desagradable historia" de corrupción bajo su Partido de los Trabajadores, o PT.

Lula pasó casi dos años en prisión por cargos de corrupción antes de que su condena fuera anulada el año pasado por irregularidades procesales en su juicio. Rousseff fue sometida a un juicio político, destituida y posteriormente sustituida por Temer.

Los opositores a Lula regularmente destacan el tema de la corrupción, pero la situación socioeconómica suele ser la principal línea divisoria entre los bandos. Los brasileños más ricos suelen apoyar a Bolsonaro, mientras que los ciudadanos más pobres suelen respaldar a Lula.

"La gente dice que Lula robó, pero al menos teníamos comida. Hoy otros siguen robando y nosotros no tenemos nada. Lula era como Robin Hood", dijo José Roberto, un comerciante.

Según los analistas, las posibilidades de Bolsonaro de ganar votos en el noreste dependerán de cómo se comporte la economía antes de los comicios. Su programa ideológico principal, que incluye el apoyo a las iglesias evangélicas y la flexibilización de las leyes de control de armas, tiene menos resonancia en la región que en otras partes de Brasil, añaden.

"Tenemos que ver cómo progresa la economía", dijo Leon Victor de Queiroz, profesor de ciencias políticas de la Universidad Federal de Pernambuco.

"Es posible que, ante la proximidad de las elecciones, Bolsonaro intensifique su campaña en el noreste, pero el problema es el momento. Si es demasiado tarde, parecerá oportunismo, si es demasiado pronto, no tendrá impacto".

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