El Banco Central Europeo analiza terminar con la era de tasas negativas y subir hasta 50 puntos

En la cuenta regresiva de la votación clave del jueves, se intensifican las especulaciones sobre un alza mayor de la prevista.

El Banco Central Europeo (BCE) estudiará esta semana la posibilidad de elevar los tasas de interés en medio punto porcentual, superando sus propias previsiones, en un momento en el que trata de hacer frente a una inflación récord y a grandes aumentos en los costos de los préstamos en gran parte del mundo.

El euro se recuperó de los mínimos de 20 años frente al dólar -durante los cuales cayó brevemente por debajo del valor del billete verde- tras conocerse que el BCE está considerando la posibilidad de elevar su tasa de depósito de -0,5% a cero en su reunión del jueves.

Esta medida superaría las expectativas de la mayoría de los economistas, ya que el banco central dijo tras su última decisión a principios de junio que tenía la intención de subir las tasas en 25 puntos básicos.

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Los bonos de la eurozona cayeron por las expectativas de un aumento mayor de lo previsto en los costos de los préstamos del sector público de la región.

El BCE también está lidiando con los temores de una desaceleración económica y la inestabilidad política en Italia, uno de los países más endeudados de la región, donde el primer ministro Mario Draghi ha perdido el apoyo de un partido clave.

Mientras el BCE se prepara para elevar los costos de los préstamos, los bancos ya han reducido la oferta de créditos a las empresas y los hogares de la eurozona, especialmente en Italia y Francia, como reflejo de la reducción del apetito por el riesgo y el aumento de los costos de financiación, según la encuesta trimestral del BCE a los prestamistas.

En una señal preocupante para el crecimiento futuro, la demanda de préstamos de las empresas para financiar la inversión cayó en el segundo trimeste, "lo que indica que pueden estar posponiendo la inversión en el actual entorno de incertidumbre", dijo el BCE, añadiendo que los bancos esperan recortar aún más sus préstamos en el tercer trimestre.

Se espera que el debate entre los 25 miembros del consejo de gobierno del banco central, que comienza este miércoles, refleje la creciente preocupación por el retraso de la inflación, que alcanzó un máximo histórico en la eurozona de 8,6% interanual en junio.

Sería la primera suba de tasas del banco central en más de una década, y un aumento de 50 puntos básicos pondría fin a un experimento de ocho años con tasas negativas. La última vez que el BCE subió las tasas en 50 puntos básicos fue en junio de 2000.

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"Los argumentos a favor de una suba de tasas de 50 puntos básicos han estado ahí desde hace tiempo y podría decirse que el BCE debería haberlo hecho hace rato", dijo Frederik Ducrozet, jefe de investigación macroeconómica de Pictet Wealth Management. "Pero no es la decisión en sí lo que sería un problema, sino el momento en que se ha tomado y la forma en que se ha comunicado".

Un día después  de la decisión del jueves, el BCE publicará su última encuesta de pronósticos profesionales, que probablemente mostrará que las expectativas de inflación a largo plazo han aumentado aún más por encima de su objetivo del 2%. Ducrozet dijo que si los responsables de fijar las tasas del BCE ya conocían los resultados, esto podría persuadir a algunos de ellos a optar por una mayor alza de las tasas.

Algunos miembros del consejo del BCE -incluidos los de los países bálticos, donde la inflación se acerca al 20%- han roto filas para pedir públicamente una suba de tasas de 50 puntos básicos. Sin embargo, no se ha tomado ninguna decisión y el BCE ha declinado hacer comentarios sobre el plan para debatir una suba de tasas mayor de la prevista, según informó Reuters.

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La mayoría de los bancos centrales de todo el mundo han reaccionado más rápido que el BCE ante el continuo aumento de la inflación -ya que los precios de la energía y los alimentos se han visto impulsados al alza por las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania- y varios han subido las tasas más de lo previsto recientemente.

La Reserva Federal superó sus propias estimaciones el mes pasado al subir las tasas en 75 puntos básicos por primera vez desde 1994, mientras que el banco central suizo sorprendió a los mercados con un alza de 50 pb. el mes pasado y el Banco de Canadá subió las tasas en 100 pb. la semana pasada.

Después de que el Consejo del BCE se reuniera en Amsterdam el mes pasado, su presidenta, Christine Lagarde, dijo que "tiene la intención" de subir las tasas de interés en 25 puntos básicos en su reunión de julio y que podría subirlas en un número mayor en su reunión de septiembre si la inflación se mantiene alta.

Cuando se le preguntó en la conferencia de prensa por qué el BCE parecía descartar una suba de tasas de 50 puntos básicos en julio, Lagarde dijo: "Es una buena práctica, y de hecho lo hacen a menudo la mayoría de los bancos centrales de todo el mundo, empezar con un incremento que sea considerable, no excesivo y que indique un camino".

Sin embargo, en una conferencia del BCE celebrada unas semanas más tarde, dijo que había "condiciones claras en las que el gradualismo no sería apropiado" y que requerirían "retirar la flexibilidad más rápidamente para eliminar el riesgo de una espiral autocumplida".

Entre ellas, un "desanclaje" de las expectativas de inflación y "una pérdida más permanente de potencial económico" causada por el corte del suministro energético ruso a Europa.

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