El gobierno de Donald Trump postergó sus planes de recortar drásticamente los aranceles a la carne vacuna mientras debate cómo reducir los precios de los alimentos sin perder el apoyo de los ganaderos estadounidenses, de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

El lunes, funcionarios de la Casa Blanca postergaron inesperadamente un plan para que el presidente Donald Trump firmara órdenes ejecutivas “para ampliar las importaciones y apoyar la renovación del hato ganadero doméstico de Estados Unidos”.

Más tarde ese mismo día, un funcionario señaló que Trump firmaría en cambio órdenes “para expandir la producción doméstica de carne vacuna... en breve”, sin hacer referencia a un aumento de las importaciones.

Dos personas familiarizadas con los planes de la administración indicaron que se estaba evaluando reducir los aranceles actuales de más del 26% sobre la carne vacuna importada de cualquier parte del mundo, para permitir su ingreso a Estados Unidos a una tasa mucho menor, que tradicionalmente se aplica solo a cantidades limitadas. Sin embargo, una persona cercana a las deliberaciones señaló que esos planes podrían cambiar.

La indecisión pone de manifiesto las metas contradictorias del presidente, quien impuso aranceles a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos en 2025, pero desde entonces se vio obligado a dar marcha atrás en productos como el café, las frutas y la carne vacuna, ante el descontento por los altos precios que golpeó sus índices de aprobación.

Reducir los aranceles e intentar aumentar las importaciones de carne es impopular entre los ganaderos estadounidenses, la mayoría de los cuales viven en estados que votaron por Trump en las elecciones presidenciales de 2024.

Cualquier iniciativa para bajar los aranceles sobre la carne vacuna podría “aumentar significativamente las importaciones”, advirtió un exfuncionario del Departamento de Agricultura de Estados Unidos con conocimiento de los planes.

“Hay dos bandos dentro de la Casa Blanca sobre si los aranceles o la asequibilidad son el mecanismo correcto para accionar y cuando se trata de los precios de alimentos y comestibles, están realmente aterrados por la pregunta de la asequibilidad”, señaló la persona.

El gobierno de Donald Trump postergó sus planes de recortar drásticamente los aranceles a la carne vacuna.EFE/EPA/WILL OLIVER

El debate se produce en un momento en que la inflación en Estados Unidos trepó a su nivel más alto en tres años en abril, después de que la guerra de Trump contra Irán desencadenara un alza en los precios de la nafta que alimentó la crisis del costo de vida en el país.

El martes, un funcionario estadounidense señaló que el presidente estaba “comprometido a reducir los costos de la carne vacuna y otros productos de almacén para los estadounidenses de a pie” y que estaba “ajustando posibles acciones ejecutivas para aliviar la escasez temporal en el mercado doméstico de carne vacuna”.

El precio de la carne molida común en los supermercados estadounidenses trepó a u$s 6,71 la libra en marzo, un aumento del 16% respecto de un año atrás. El bife de chorizo, por su parte, subió más de un 18% hasta u$s 14,12 la libra, frente a un promedio de u$s 11,92 un año antes.

En diciembre, Trump tuvo un entredicho con los ganaderos estadounidenses cuando arremetió en redes sociales contra el alto precio de la carne vacuna.

Ya tomó medidas comerciales orientadas específicamente a la carne vacuna como parte de esfuerzos más amplios para bajar el costo de vida.

A fines del año pasado, Trump anunció que permitiría a la Argentina exportar más carne vacuna a Estados Unidos a una tasa arancelaria reducida, diciéndoles a los periodistas que esperaba que eso hiciera bajar los precios.

La administración también revirtió el arancel del 50% que Trump impuso en agosto sobre las importaciones brasileñas de carne vacuna y otros alimentos, dándole a uno de los mayores vendedores de carne un mejor acceso al mercado estadounidense.