Tímido giro neoliberal en Venezuela: cuáles son las medidas que ya se tomaron

El gobierno de Maduro desregula a un ritmo rápido en  un intento por reconstruir la devastada economía. Aunque los economistas reconocen que el país tomó algunas medidas hacia el libre mercado en los últimos años, subrayaron que la economía sigue siendo profundamente disfuncional

Dos décadas después de que Hugo Chávez iniciara la Revolución Bolivariana con el fin de liberar a Venezuela del capitalismo y convertirla en un idilio socialista, el país parece más capitalista de lo que fue durante años, al menos a primera vista.

El gobierno de Nicolás Maduro todavía rinde homenaje a los principios de la revolución. Retratos de Chávez adornan las paredes de los edificios públicos, y el Partido Socialista Unido de Venezuela se mantiene firmemente en el control, dado que acaba de recuperar el congreso que estaba en manos de una oposición fragmentada.

Sin embargo, presionado por las sanciones de Estados Unidos  y ante una economía que se contrajo más de un 80% desde que llegó al poder en 2013, Maduro está recurriendo cada vez más a la caja de herramientas del libre mercado para revivir la prosperidad del país.

"Es un país que se está desregulando rápidamente", dijo Dimitris Pantoulas, analista político de Caracas, que comparó a Venezuela con la Rusia post-soviética en los años 90. "Está pasando por una violenta transformación de estatismo a un mercado desregulado y salvaje."

El dólar, el símbolo máximo del capitalismo occidental, ahora se usa normalmente en las calles de Caracas. En cualquier tienda los comerciantes aceptan gustosos los billetes verdes. El bolívar prácticamente ha desaparecido, arrasado por los años de hiperinflación. Cuando el gobierno devaluó la moneda nacional y la relanzó en 2018 había 60 bolívares por dólar. Ahora hay más de un millón.

Hace un par de años, se necesitaba un saco de bolívares para pagar incluso los artículos pequeños. Ahora, con unos pocos billetes de dólar es suficiente. El problema que enfrenta la mayoría de los venezolanos es encontrar denominaciones suficientemente pequeñas - y salarios suficientemente altos- para salir adelante.

Ecoanalítica, una consultora de Caracas, estimó que dos tercios de todas las transacciones financieras en Venezuela ahora se realizan en moneda extranjera, principalmente en dólares. Lejos de lamentar este estado de cosas, Maduro lo mira con satisfacción, y describe la dolarización como "una válvula de escape".

Le dio la bienvenida al nuevo año afirmando que el dólar también finalmente desaparecerá de las calles de Venezuela y que el país pasará a tener "una economía 100% digital".

Los estrictos controles cambiarios que Chávez introdujo en 2003 mayormente fueron desmantelados. Se puso fin a la expropiación de empresas privadas, otro sello distintivo de la época de Chávez.

La nafta sigue subsidiada -Maduro se arriesga a enfrentar la ira del pueblo venezolano si deja que los precios del combustible floten libremente- pero hay indicios de que habrá una reforma progresiva hacia el libre mercado.

Atrás quedaron los días en que los venezolanos podían llenar sus tanques tantas veces como quisieran por unos pocos centavos de dólar. Ahora están limitados a 120 litros de combustible barato al mes, suficiente para llenar un auto promedio dos veces. Si quieren más, tienen que pagar 50 centavos el litro, más cerca del precio de mercado y sólo levemente más barato que en EE.UU.

Los mercados de capitales de Venezuela, bloqueados  por el gobierno socialista hace 21 años, también muestran señales de reactivación. En noviembre, la principal compañía de ron del país, Santa Teresa, se convirtió en la primera empresa en emitir bonos nominados en dólares en el mercado local. Fue posible gracias a que el Estado cambió sus normas el año pasado para permitir a los exportadores colocar deuda, lo que habría sido impensable bajo Chávez.

La emisión de Santa Teresa fue modesta –u$s 300.000 en bonos con vencimiento a un año con un rendimiento de 4% -pero es un primer paso. "Queríamos ver cómo respondía el mercado. Esto podría abrir la puerta para que otras empresas hagan lo mismo", dijo Alberto Vollmer, el CEO de la empresa.

Dijo que él y otros directivos de empresas han presionado a las autoridades estatales "para ver cómo podemos volver a reintroducirnos en los mercados de capitales". Si bien algunos socialistas empedernidos se resisten,  Vollmer dijo que encontró gente que lo escuchara en algunas áreas del gobierno.

Las acciones también muestran cierta recuperación, si bien se encuentran en niveles sumamente reducidos comparado con el apogeo que vivieron a principios de los ‘90. El volumen de acciones negociadas en 2019 fue más de ocho veces mayor que en 2016. El número de inversores en las 27 empresas que cotizan activamente en la bolsa de Caracas se ha quintuplicado en cinco años.

Una de las razones por las que las empresas privadas están recurriendo al mercado de valores es que cada vez les resulta más difícil pedir prestado a los bancos debido a la restricción del crédito impuesta por el gobierno. Los bancos están obligados a mantener en el banco central un sofocante 93% de sus depósitos, por lo que les queda muy poco para otorgar préstamos. "Desde 2018, el crédito bancario se ha contraído 90% en términos reales", afirmó Asdrúbal Olivares, director de Ecoanalítica.

Gustavo Pulido, director de la Bolsa de Valores de Caracas, quiere convertir la bolsa en un mercado multimoneda. "Es imposible funcionar en bolívares", se queja. Se rumorea que el banco central está considerando un plan para crear un sistema de compensación y liquidación en dólares norteamericanos.

Si bien los economistas reconocen que Venezuela ha dado "un giro neoliberal" en los últimos años, subrayaron que la economía sigue siendo profundamente disfuncional y necesitará años para subsanar el daño infligido en las dos últimos décadas.

"Soy escéptica [sobre las reformas]", dijo Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera en Caracas. "Esto no equivale ni remotamente a un plan ordenado y coherente para la recuperación."

Pantoulas dijo que "aunque el estado ha cedido algo de terreno [a las fuerzas del mercado] todavía mantiene una espada de Damocles sobre el mercado y la amenaza de intervención".

Tras recuperar el control del Congreso, el gobierno ha prometido impulsar una nueva "ley antibloqueo" para mitigar el impacto de las sanciones estadounidenses. Maduro la describe como "una ley madre" que dará lugar a 15 leyes más específicas para cada sector de la economía.

"Sólo espero que estas reformas se hagan de forma inteligente y tengan en cuenta las necesidades del sector privado, no sólo del sector público", afirmó Vollmer.

Traducción: Mariana Oriolo

 

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