Indra decidió dar carpetazo a la era Escribano con una profunda reorganización de su estructura directiva que incluye la salida de cinco altos ejecutivos vinculados a la etapa previa a la actual gestión que lideran el hoy presidente de la compañía, Ángel Simón, junto con el consejero delegado, Josep María Recasens.
Asimismo, la reestructuración - anunciada a última hora de ayer – incluye también la integración de varias áreas de negocio y la reducción de su comité de dirección a diez directores generales.
Por otra parte, la empresa, con foco en tecnología y defensa, comunicó esta mañana que alcanzó un acuerdo para adquirir, a través de IndraMind, una participación del 30% de la compañía madrileña de ciberseguridad TRC.
En lo que respecta a la reorganización de su comité de dirección, que puede leerse como un drástico cambio de rumbo con la vista puesta en el nuevo plan estratégico, que se presentará el próximo 25 de noviembre, entre las decisiones de mayor peso hay algunas que no sorprendieron por esperadas. En especial los ceses de Manuel Ausaverri, Chief Strategy Officer; Manuel Escalante, Chief Technology Officer y Ángel Panduro, director general de Indra Space, quienes, de hecho, se encontraban “congelados” al ser apartados de sus funciones.
La cabeza de Escalante es quizás la de mayor simbolismo de todas las que rodaron, ya que Manuel era uno de los ejecutivos de mayor confianza de Ángel Escribano y ocupaba el estratégico cargo de presidente del consorcio Tess Defence, del que también forman parte Santa Bárbara Sistemas, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Sapa.
El listado de directivos que tuvieron que abandonar sus despachos se completa con Antonio Mora, director general de Organización, y Juan Pedro Rodríguez Veiga, director general de Internacional. Como es habitual en estos casos, el consejo de administración agradeció a todos ellos su dedicación y los servicios prestados a la compañía.
Fusión y creación de nuevas unidades de negocios
Al mismo tiempo, el consejo de administración aprobó la fusión de las unidades de Defensa y Espacio en una sola dirección general que será liderada por Juan Ramón Hernández como director general. También se fusionan las unidades de Tráfico Aéreo y Movilidad bajo la dirección del director general de ATM (Air Traffic Management), Víctor Martínez.
El actual Chief Financial Officer, Miguel Forteza, suma a la Dirección General Financiera la Dirección General de Control de Gestión, así como la unidad de M&A. David Santos, actual Chief Legal Officer, fue nombrado secretario general Técnico. Por su parte, Frank Torres fue promocionado también de Indra Land Vehicles y Chief Program Officer a director general de Operaciones (COO).
Además, se crea una nueva Dirección General de Estrategia, Tecnología y Producto que será liderada por un alto directivo de nueva incorporación, para lo cual se puso en marcha el correspondiente proceso de selección, asumiendo su dirección transitoriamente el consejero delegado, Josep Maria Recasens. Con estos cambios, el Comité de Dirección de Indra Group se reduce a 10 directores generales con reporte al CEO, tal como se comentó más arriba.
Objetivo de los cambios
Indra explicó que estos cambios obedecen a la necesidad de alinear la estructura y el equipo directivo al nuevo modelo operativo que se va a implementar acorde a las nuevas prioridades y retos estratégicos de la compañía. Argumentó, además, que el objetivo es reforzar la capacidad de ejecución, simplificar la organización, maximizar sinergias entre áreas y agilizar la toma de decisiones.
“Estamos construyendo la organización que necesitaremos para hacer realidad nuestro próximo plan estratégico. Queremos ser una compañía más sencilla, más rápida y más capaz de ejecutar. La excelencia estará en el centro de todo lo que hacemos”, señaló Recasens.
Una apuesta para simplificar procesos
En concreto, y de acuerdo a los argumentos que esgrimió Indra en la comunicación que envió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en el nuevo modelo organizativo, la actividad internacional se integrará en las respectivas unidades de negocio, que asumen la responsabilidad plena sobre su desarrollo.
Punto seguido, la empresa afirmó que por ello, el nuevo modelo apuesta por procesos más simples y efectivos, una mayor orientación al producto, la innovación y la calidad desde el principio, así como por la toma de decisiones más rápida y cercana a la ejecución, reforzando sus capacidades tecnológicas e industriales para avanzar hacia una mayor soberanía tecnológica y fortalecer su ecosistema de colaboración.
Acuerdo para adquirir una participación en TRC
Indra alcanzó un acuerdo para adquirir, a través de IndraMind, una participación del 30% de la compañía madrileña de ciberseguridad TRC con el fin de fortalecer el ecosistema español en este segmento y contribuir a la habilitación de una estructura de capacidades soberanas para la seguridad. La multinacional española no reveló el monto de la operación.
Vale recordar que TRC es una de las principales empresas tecnológicas de capital 100% español especializada en soluciones de protección de sistemas y redes de información para áreas estratégicas de interés nacional.
Así las cosas, la entrada de IndraMind en el capital le permitirá complementar su oferta en ciberseguridad en el apartado específico de la “protección”, y ampliar el alcance de su propuesta de valor que abarca, de extremo a extremo, y de forma diferencial en el mercado, la cadena de valor de la seguridad de los activos digitales, incluyendo la identificación y la prevención de los riesgos, los servicios de operación (detección, respuesta y recuperación), y la provisión de un amplio catálogo de soluciones de identidad digital.
Por su parte, la adquisición de esta participación aportará también a IndraMind nuevas oportunidades de colaboración con una propuesta diferencial en un contexto marcado por la creciente apuesta europea y nacional por la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica.
Opción para aumentar la participación en TRC
El acuerdo contempla además una opción para que Indra incremente progresivamente su participación hasta el 100% del capital de la compañía durante los próximos dos años.
La transacción se completará una vez se cumplan las correspondientes condiciones suspensivas habituales en este tipo de operaciones, entre las que se incluye la obtención de las autorizaciones regulatorias pertinentes, incluida la de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).