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El mercado minorista en Portugal ha sufrido un golpe de nostalgia y realidad económica. Tras más de tres décadas endulzando a generaciones de consumidores, Hussel, una de las cadenas de chocolaterías y golosinas más emblemáticas y tradicionales del país, ha cerrado definitivamente todas sus operaciones.

De esta manera, completó la clausura progresiva de sus 18 tiendas repartidas por todo el territorio luso. En ese sentido, el grupo portugués que gestionaba el negocio, Jerónimo Martins, calificó la decisión como una “elección difícil”, según informó Jornal de Negócios.

Tras más de 30 años, cerró una de las chocolaterías más importantes del país: 18 tiendas dejaron de existir
Tras más de 30 años, cerró una de las chocolaterías más importantes del país: 18 tiendas dejaron de existirShutterstock

La historia de la chocolatería en Portugal

Para entender el impacto de este cierre, es necesario mirar atrás. Hussel llegó a Portugal en 1990, inaugurando su primera tienda en el emblemático Centro Comercial das Amoreiras, en Lisboa.

La cadena nació originalmente bajo un modelo de alianza estratégica entre el grupo Jerónimo Martins y la firma alemana Douglas AG (a través de su filial Hussel GmbH), combinando la experiencia logística local con el prestigio de la chocolatería germana.

Durante 36 años, sus locales se convirtieron en un punto de referencia obligatorio dentro de los principales centros comerciales del país. Su concepto especializado en chocolates finos, bombones y gominolas por peso marcó una época dorada en el sector, consolidando una clientela fiel que hoy lamenta la desaparición de la marca.

Los motivos del cierre de esta chocolatería famosa

El cese de operaciones de Hussel no ha sido un hecho aislado, sino el resultado de una acumulación de factores macroeconómicos insostenibles que han asfixiado los márgenes de ganancia de la empresa.

La quiebra del socio alemán y problemas de suministro

El primer gran quiebre de la estructura ocurrió en 2024, cuando la matriz alemana (dueña del 49% de las acciones) se declaró en insolvencia en su país de origen, de acuerdo a The Portugal News.

Aunque Jerónimo Martins asumió el 100% del control para intentar rescatar el negocio, la caída de su socio europeo provocó graves problemas de desabastecimiento, pérdida de economías de escala y rupturas en la cadena de suministro de los productos exclusivos que caracterizaban a las tiendas.

Tras más de 30 años, cerró una de las chocolaterías más importantes del país: 18 tiendas dejaron de existir
Tras más de 30 años, cerró una de las chocolaterías más importantes del país: 18 tiendas dejaron de existirHussel.de

La crisis global del cacao

El contexto internacional tampoco ayudó. Los costos de las materias primas han experimentado una volatilidad histórica. El precio del cacao se disparó a niveles récord debido a las malas cosechas en el oeste de África motivadas por el cambio climático.

A esto se le sumaron las presiones regulatorias en Europa (como el Reglamento contra la Deforestación), encareciendo drásticamente la producción del chocolate a nivel global.

El aumento de los alquileres comerciales

Mantener una red de 18 tiendas físicas en los centros comerciales más concurridos de Portugal se volvió inviable. El incremento generalizado de los costos fijos y, en especial, la subida de los precios de los alquileres (rendas) comerciales en las principales ciudades terminaron por hacer que el negocio fuera económicamente insustentable.

¿Qué pasará con los trabajadores de Hussel?

A pesar del duro escenario, Jerónimo Martins estructuró un plan de contingencia para mitigar el impacto social. La empresa garantizó que los 60 colaboradores que formaban parte de la plantilla de Hussel —la gran mayoría con contratos indefinidos— no perderían sus puestos de trabajo.

El grupo ofreció la recolocación integral de todo el personal que deseara continuar en la corporación, integrándolos en otras de sus exitosas cadenas del sector alimentario, principalmente en los supermercados Pingo Doce.