

Hay momentos en la historia en los que el peso del desastre parece clausurar el futuro. A comienzos de los años 2000, el mundo asistía al trauma del terrorismo global tras el 11 de septiembre y a la posterior guerra de Irak. En medio de aquel clima, el escritor Paul Auster decidió que su respuesta como artista no sería el cinismo ni la desesperación, sino la luminosidad de una comedia.
Considerado una de las voces más influyentes de la literatura estadounidense contemporánea, Auster (Nueva Jersey, 1947 - Brooklyn, 2024) fue un autor profundamente ligado a Nueva York y célebre por obras como La trilogía de Nueva York, El palacio de la luna o 4 3 2 1.
Fue al presentar su novela Brooklyn Follies (2005) cuando pronunció una frase que resume su filosofía vital: “El mundo ha ido de tragedia en tragedia, de horror en horror, pero los seres humanos seguimos existiendo, enamorándonos y hallando la alegría de la vida”. Una reflexión que cobra todo su sentido en las páginas de esa novela.

La historia detrás de la cita de Paul Auster
La reflexión encaja de lleno con el espíritu de Brooklyn Follies, una novela que el propio Auster consideraba una de las más alegres de su carrera. La describía como “una comedia, aunque en el libro pasan muchas cosas oscuras”, una elección deliberada en los momentos posteriores a la tragedia del 11-S. Frente al horror colectivo, una historia sobre la capacidad de la gente corriente de rehacerse.
Esa es la clave del libro, protagonizado por Nathan Glass, un hombre que llega a Brooklyn buscando “un lugar tranquilo para morir” tras sobrevivir a un cáncer, un divorcio y una vida gris en una compañía de seguros. En lugar del retiro silencioso, se topa con su sobrino Tom y con una fauna de personajes rotos pero enormemente vitales. Es, como el propio autor la definió, “un libro sobre la supervivencia”.

Quién fue Paul Auster
Paul Auster nació en Nueva Jersey en 1947 y se convirtió en una de las firmas más influyentes de la literatura contemporánea, profundamente ligada a la identidad de Nueva York. Tras graduarse en la Universidad de Columbia y vivir una etapa de estrecheces en Francia, el éxito internacional le llegó con La trilogía de Nueva York en los años ochenta, una obra que reinventó el género policial desde una óptica existencial y metaliteraria.
A lo largo de cuatro décadas construyó un universo inconfundible con novelas como El palacio de la luna, Leviatán, El libro de las ilusiones y la monumental 4 3 2 1, y también fue guionista de la aclamada película Smoke. El azar, la memoria y el compromiso político atraviesan toda su obra.
En sus últimos años, afrontó duras pérdidas familiares y un cáncer de pulmón que lo llevó a escribir a contrarreloj su última novela, Baumgartner. Falleció el 30 de abril de 2024, a los 77 años, en su casa de Brooklyn.














