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Joaquín Sabina atraviesa una etapa muy distinta a la que vivió durante casi cinco décadas de carrera. Retirado de los escenarios desde el 30 de noviembre de 2025, el cantautor español de Úbeda, de 77 años, pudo hacer un balance de su vida en una entrevista con Carlos del Amor para RTVE en octubre de 2024. Allí dejó una reflexión sobre la amistad que sigue llamando la atención.

“No he sido buen hijo, tal vez tampoco buen marido, no sé si buen padre, pero sí he sido buen amigo. A mis amigos los he cuidado siempre como oro en paño”, afirmó el artista al hablar del lugar que ocupa la amistad en su historia personal.

Esta declaración se da en el marco de una conversación sobre su último videoclip, “Un último vals”, en donde Sabina canta en la barra de un bar mientras aparecen algunos de sus amigos más fieles, a los que él mismo define como “su gente”.

Joaquín Sabina en el videoclip de "Un último vals".
Joaquín Sabina en el videoclip de "Un último vals".Captura YouTube - @joaquínsabina

El recuerdo de los amigos que ya no están

Buena parte de la conversación giró en torno a la memoria y a los seres queridos que han fallecido. “A estas edades mi memoria sentimental se va más en la cantidad de amigos que ya no están, que ya no viven”, reconoció el cantautor, que recordó especialmente los vínculos que la música le permitió construir con grandes figuras de la literatura.

“Las canciones me han hecho ser muy amigo de Gabriel García Márquez y de Vargas Llosa. Les recuerdo mucho”, expresó Sabina. Al ser preguntado por su canción favorita, eligió De purísima y oro por un motivo personal: “Hay dos personas que han sido en algún momento maestros míos y queridísimos amigos, que no lloran nunca. A los dos les he visto llorar con una canción mía. A Krahe y a Serrat. Mi preferida es esa”, contó.

Las reflexiones de Sabina sobre la música y el paso del tiempo.
Las reflexiones de Sabina sobre la música y el paso del tiempo.Shutterstock

Su mirada sobre la música y el paso del tiempo

La entrevista también dio pie a reflexionar sobre el proceso creativo. Sabina reconoció que escribir “la canción más hermosa del mundo” es un objetivo imposible, aunque se mostró satisfecho con su trabajo. “Estoy orgulloso de que las letras de mis canciones hayan hecho todo lo posible para parecerse a la verdadera poesía”, señaló, fiel a esa dimensión poética que siempre buscó en sus composiciones.

Hacia el final, respondió qué cambiaría de su vida si pudiera. Su respuesta, con el humor que lo caracteriza, fue contundente: “No cambiaría nada de mi vida. Tal vez me quitaría algunos años de encima”. Un balance redondo de una trayectoria de casi cincuenta años.

Tras dejar las giras, Sabina disfruta de un tiempo que, asegura, no había tenido antes: “Estoy viviendo unos días, unos meses y unos años que no había tenido en mi vida, sin agenda, sin compromisos, sin nada que hacer, volviendo a dedicarle tiempo a mis amigos y a mis amores, que estaban muy abandonados”.