

A los 50 años, Mariela dejó Córdoba y emigró a Italia para reunirse con sus tres hijos, que ya se habían instalado allí. La decisión la llevó a atravesar seis meses de trámites de ciudadanía, adaptarse al idioma y buscar empleo entre Calabria y Rávena.
Su historia, que contó en el canal de YouTube Camino Ideal, refleja el cambio personal y económico que implica rehacer una vida a una edad ya avanzada en Europa.
Antes de viajar, Mariela acumulaba una trayectoria de diez años como docente de primaria, además de experiencia en secundaria y en un profesorado de inglés. Pero todo cambió cuando sus hijos, Lucas, Juani y Agustina, se instalaron en San Lúcido, una localidad de Calabria de unos 6000 habitantes.
“Yo no voy a ser esa mamá que se quedó sin ver a mis hijos”, afirmó para justificar su decisión de emigrar y dejar atrás su carrera laboral en Córdoba.

Seis meses de trámites hasta adquirir la ciudadanía
Mariela hizo el trámite de ciudadanía italiana por su cuenta, sin contratar un gestor. El proceso se extendió seis meses y, mientras esperaba la resolución, vivía sola y se sostenía con los ahorros que había llevado desde Argentina.
Según contó, pagaba 300 euros de alquiler y unos 70 euros mensuales de luz y gas. Fue una etapa de redefinición personal: “Uno tiene una manera de hablar, de expresarse, de relacionarse. Al venir acá dejas de ser todo eso”, explicó.
Una vez obtenida la ciudadanía, se trasladó a Rávena, en el norte de Italia, donde comprendió que dominar el italiano era indispensable para integrarse y buscar empleo.
Tomó clases de idioma y consiguió una oportunidad laboral. Sus tres años de estudios de odontología en Rosario, una carrera que había dejado años atrás, le abrieron la puerta de un consultorio dental como asistente.
El puesto la puso en contacto diario con los pacientes y aceleró su aprendizaje del idioma. “Mínimo, 30 personas por día”, relató sobre la atención en la consulta, donde además convivió con acentos y dialectos de distintas regiones, una dificultad extra para quien empezaba a manejar el idioma.

Los precios de la vida en Italia, según Mariela
Su experiencia en Rávena le permitió calibrar la relación entre ingresos y gastos en el norte italiano. Según explicó, los salarios más bajos rondan los 1200 o 1300 euros, mientras que otros empleos pueden alcanzar los 1600 o 1650 euros, según la antigüedad y el sector.
El alquiler de una vivienda, en cambio, puede situarse entre los 600 y los 700 euros, aunque hay opciones más caras según la zona y la temporada.
También notó un fuerte contraste entre el norte y el sur. “Lo que yo gastaba en Rávena, 100 euros, acá gasté 30 euros”, dijo al comparar la compra del supermercado tras regresar a Calabria, a la zona de Paola.
El consejo de Mariela a sus cincuenta años para quienes quieran emigrar
Para quienes proyectan instalarse en Italia, Mariela recomienda flexibilidad y aceptar que la inserción laboral puede empezar en sectores distintos al de la formación de origen.
Mientras avanza la homologación de sus títulos, considera posible trabajar en turismo, gastronomía, limpieza o tareas de temporada.
También mencionó la opción de los empleos con vitto e alloggio, que incluyen alojamiento y comida, y las habitaciones compartidas para quienes aún no reúnen los requisitos que piden las inmobiliarias, como un contrato estable. “Hay que saber adaptarse a los trabajos que ofrece el lugar”, resumió.















