

En distintas regiones del orbe, emprender ha ganado prominencia como una de las vías profesionales que suscitan mayor interés. Esta tendencia es especialmente alentada por los jóvenes, quienes identifican en la creación de proyectos personales una ocasión para lograr mayor autonomía en el ámbito laboral.
En España, esta inclinación se manifiesta en el aumento del trabajo autónomo, mientras que en otros contextos, la decisión de emigrar en búsqueda de mejores oportunidades laborales también puede interpretarse como una forma de iniciar un nuevo camino. Más allá de las circunstancias, quienes se aventuran a comenzar un proyecto comparten la determinación y el esfuerzo necesarios para hacerlo prosperar.
Un ejemplo es el de Paula Álvarez, una joven colombiana de 24 años que, hace tres años, tomó la decisión de trasladarse a España en busca de nuevas oportunidades. En Colombia, se desempeñaba como auxiliar contable, pero al llegar al país debió comenzar desde cero y aceptar otros empleos para subsistir. “Pasé de ser auxiliar contable en Colombia a limpiar pisos para sobrevivir”, relató en un video compartido en su cuenta de TikTok, donde su experiencia rápidamente se volvió viral.

¿Qué desafíos implica emigrar y dejar atrás tu trabajo?
La transformación de Paula fue drástica, sin embargo, el relato no se limita a su descenso profesional. En el video, reconoce algo sorprendente: “La niña de casa que tuvo que aprender a limpiar y a cocinar para poder sobrevivir en un país nuevo me llevó a descubrir que me gusta la cocina”.
El proceso de adaptación la obligó a desarrollar competencias que jamás había poseído. Antes de su migración, en su hogar “no me tocaba ni mover un solo dedo” porque era, según sus propias palabras, “la consentida de mi abuela”. Esta dicotomía hace que el cambio sea aún más abrupto: la migración no solo la condujo a la limpieza de hogares, sino a adquirir habilidades cotidianas que anteriormente habían estado fuera de su experiencia.
“Me tocó aprender a limpiar. Quien ha emigrado sabe que uno debe convertirse en aquello que jamás fue”, sostiene.
La vía más rápida de acceso al empleo para inmigrantes en España
El caso de Paula no es un hecho aislado. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) evidencian una realidad generalizada: aproximadamente el 45% de las personas que se dedican al empleo doméstico en España son extranjeras y más del 95% son mujeres. Este sector ofrece empleo a más de medio millón de personas en el territorio nacional.
Para muchas de estas trabajadoras, el trabajo doméstico no constituye una elección, sino que representa el primer peldaño accesible en un sistema que no valida de manera automática las cualificaciones o trayectorias profesionales del país de origen.
Los planes de Paula para el futuro
“Soy una soñadora despierta, pero eso es lo que me mantiene en pie. Soy una auxiliar contable limpiando pisos, pero esto es solo el comienzo”, cierra.
A pesar de todo, Paula no habla solo de pérdida. Su relato mezcla el esfuerzo con una perspectiva de futuro clara. “Hasta el día de hoy estoy súper orgullosa de mí misma”, afirma y aclara que el trabajo doméstico es “solo el comienzo”: quiere seguir formándose, crecer profesionalmente y emprender algún día.













