Los industriales que se dedican a hacer estructuras metálicas para naves y galpones están en estado de alerta porque la peor de las pesadillas asociadas al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones se empieza a hacer realidad.
En el proyecto minero que el gigante internacional Río Tinto está llevando adelante en Salta para extraer litio con una inversión anunciada de u$s 2700 millones, la compañía decidió traer ya la mitad de las estructuras metálicas necesarias para las instalaciones directamente desde China, dejando de lado la vasta oferta local.

Así se lo confirmaron desde la empresa a las principales empresas del sector, como Hormetal, Fema, Din, Cinter y IMPO y CMP, entre otras, que aspiraban a proveer de los materiales y asegurarse demanda sostenida a lo largo del año en un negocio que tiene picos, cuando arrancan proyectos de esta envergadura, y períodos sin trabajo, en los que se suponen se sostienen de lo que ingresa antes.
La confirmación llegó sobre el final de 2025: la primera mitad de los 6000 toneladas de estructuras metálicas que implica el desarrollo de Rio Tinto se traerá de proveedores chinos con los que la multinacional ya trabaja en otras partes del planeta.
Con la mitad de lo necesario para un solo proyecto ya se está trayendo importado el equivalente al 10% de la capacidad instalada total de la industria del armado de galpones y naves para este tipo de proyectos, según contaron fuentes del mercado temerosas por el impacto en puestos de trabajo a mediano plazo en casos de que este fenómeno se profundice.
Consultores ligados al negocio minero aseguran que en este tipo de proyectos se combina la ventaja de costos que ofrece China como proveedor de manufacturas con los beneficios para las compañías que ingresan al RIGI, como poder importar con arancel cero insumos cruciales para sus negocios, además de poder pagarlos con dólares que tengan en el exterior sin pasar esos fondos por la Argentina. “Además, el requisito de que se contemple comprar hasta un 25% de proveedores locales es muy laxo”, graficó un industrial.
El Gobierno aprobó el RIGI del proyecto minero en mayo del año pasado. La empresa había detallado luego que en los primeros dos años, el desembolso proyectado es de u$s 571 millones y u$s 885 millones respectivamente. El negocio incluye la construcción de una planta comercial con capacidad de 53.000 toneladas anuales de carbonato de litio, aplicando lo que se conoce como tecnología de extracción directa (DLE).
En su momento, desde Rio Tinto Lithium habían subrayado que gracias al RIGI habían podido darle continuidad a los proyectos Rincón, en Salta, y también a Sal de Vida, en Catamarca. Además, desde la compañía habían dejado trascender que buscarán aprobar un tercer yacimiento siempre que se prorrogue la fecha tope de julio de este año para presentación de proyectos. Consultados sobre el abastecimiento de estructuras metálicas chinas, no respondieron a tiempo para el cierre de esta nota.
Según pudo saber El Cronista, la empresa -considerada la segunda mayor minera del mundo detrás de BHP- ya había traído desde China para este mismo proyecto las llamadas plantas de procesos en formato modular, una suerte de contenedores que se instalan sobre bases de hormigón con el que se lleva a cabo la transformación de la salmuera y se va filtrando antes de pasar a una planta concentradora en una instalación fija.
A comienzos de marzo, Rio Tinto había completado la adquisición de Arcadium Lithium por un total de u$s 6700 millones, con lo que pasó a controlar los proyectos en la Argentina ahora favorecidos por el RIGI.
Además, hay versiones de que la misma corporación podría adquirir nada menos que Glencore a nivel internacional, con lo que pasaría también a ser clave en el desarrollo de proyectos metalíferos como Agua Rica y Pachón, con lo que podría extender el mecanismo de la importación para los planes con aprobación de RIGI como un eslabón clave de las inversiones en perjuicio de la industria local.
¿Qué dice el RIGI sobre el “compre local”? El artículo 174 detalla en su inciso L el “plan de desarrollo de proveedores locales”. Si bien señala que deberán “contener un compromiso de contratación de proveedores locales respecto de bienes y/u obras (...) como mínimo al veinte por ciento (20%) de la totalidad del monto de inversión destinado al pago de proveedores”, los industriales se quejan y dicen que se vuelve impracticable porque detalla: “siempre y cuando la oferta de proveedores locales se encuentre disponible y en condiciones de mercado en cuanto a precio y calidad”.
“¿Cómo empatía lo que puede ofrecer un gigante manufacturero como China donde puede haber costos 40% más bajos?”, se preguntaron en una de las compañías que fue desplazada por la competencia asiática.
“Chile, que tiene acero importado más barato y salida directa al Pacífico con menos costo logístico no puede competir con las estructuras chinas para su industria minera, por lo que las compañías chilenas está quebrando también”, añade el empresario alarmado que teme que se replique en el mediano plazo el mismo escenario.
El último punto que se señala como advertencia en la industria local es el de la seguridad de la seguridad de los productos que se importan. Por un lado, con la materia prima que se usa en el país, certificada, versus la que se trae del exterior. “Se supone que una multinacional de este calibre también tiene certificaciones, pero al compás de estos procesos se suman muchos a traer cualquier cosa”, agrega el empresario, que luego recalca que además hay que cumplir normas locales de prevención que además dependen de la zona en la que se instale una estructura, en altura, con riesgo sísmico, u otras particularidades.



















