Quién es la economista de 33 años que se sumó a la nueva consultora de la city

Lorena Giorgio es la Economista jefe de Equilibra. Antes, estuvo 11 años en EconViews.

Lorena Giorgio, Economista jefe de Equilibra, tiene 33 años y es una de los siete economistas de la nueva generación que revista APERTURA destacó en su número de junio. 

Giorgio estudió Economía en la UBA y se recibió en 2011 con mención Magna Cum Laude. Durante la carrera fue becada PROPAI de la facultad, enfocada en el área de historia económica, analizando la relación bilateral con China. Justamente acerca de este tema escribió su tesis de grado. El último año y medio de carrera lo hizo trabajando como analista en EconViews, consultora fundada y dirigida por Miguel Kiguel, mientras repartía su tiempo como docente en su casa de estudios. Más tarde fue parte de la primera tanda de egresados de la Maestría en Economía Aplicada de la Universidad Di Tella. Mientras fue sumando más responsabilidades en EconViews hasta llegar al cargo de economista principal hasta abril pasado, que dejó la consultora después de 11 años.

No se encasilla en ninguna escuela de pensamiento y destaca de su formación en la UBA la posibilidad de tomar cursos que se enfocaban tanto en teorías clásicas y ortodoxas, como en otras más heterodoxas. "De todos estos cursos me quedaron ideas y conceptos que tomo hoy en día para analizar diferentes temas y sacar conclusiones. Por ejemplo, soy de las que piensan que la inflación es un fenómeno multicausal; y una de esas causas viene del lado de la emisión monetaria. Pero no es la única causa", dice.

Su próximo desafío será Equilibra, un nuevo centro de estudios económicos que articula tres dimensiones: el análisis de coyuntura, el análisis estratégico y diseño de políticas públicas, y la investigación académica. Allí será economista jefe del área de análisis macroeconómico, y la acompañarán Martín Rapetti y Lorenzo Sigaut, como coordinador general y director, respectivamente.

¿Cómo pensás que es la relación de tu generación con la economía?

Soy de la generación de jóvenes que empezaron a interesarse mucho más por la política y la economía, y a participar activamente. Después de la crisis de 2001 resurgió el interés por las políticas públicas y por la economía como una herramienta no solo para comprender la realidad sino también para transformarla. Hace unos años muy poca gente sabía de qué trabaja un economista. Lo que más rescato de mis colegas, y me incluyo, es que no buscamos solamente analizar la economía lisa y llanamente, sino aportar al debate de las oportunidades de desarrollo, desde un lado transformador.

"Es fundamental tener un plan macroeconómico de mediano plazo, que aporte certezas y marque reglas claras. Por eso, es importante monitorear las negociaciones con el FMI"

¿Cómo hacés para llegar mejor al público joven?

Para llegar a nuevas generaciones no hay mejor herramienta que las redes sociales y comunicar lo que tenemos para decir de una manera rápida y clara. Mi red social predilecta es Twitter, y me sirve para informarme y para estar en contacto y debatir con colegas. Pero es cierto que es una red social que apunta a un público muy selectivo.

• 33 años
• Economista de la UBA con una maestría en Economía Aplicada de la UTDT
•  Antes trabajó 11 años en EconViews

¿Cómo pensás que está cambiando el trabajo dentro de los estudios?

Hoy en día la información está al alcance de todos. Entonces, el trabajo de un consultor va más allá de hacer un informe presentando datos e indicadores, porque cuando sale a la luz la información ya es vieja. Hay que hacer una segunda lectura de todas las noticias y sumar nuestro valor agregado con una visión más bien hacia el futuro que hacía lo que ya pasó. Las nuevas tecnologías son imprescindibles en nuestro trabajo, porque los datos abundan y si bien "la información es poder", no es fácil procesarla.

¿Qué variables son las que más te preocupan y mirás con atención?

Porque me vine especializando en esa área durante los últimos años, me preocupan las cuentas fiscales. Es una necesidad imperiosa la de avanzar hacia la consolidación fiscal, reducir la necesidad de asistencia del Banco Central y empezar a reconstruir la confianza en nuestra moneda y de nuestros acreedores para poder bajar el riesgo país. Tarea nada fácil. Para eso, es fundamental tener un plan macroeconómico de mediano plazo, que aporte certezas y marque reglas claras. Por eso, creo que es importante monitorear los avances en las negociaciones con el FMI. 

La versión original de esta nota se publicó en el número 330 de Revista Apertura.

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