Rumbo energético

Por el mix de dólar y quita de subsidios, cuál sería el impacto en tarifas y obras clave

La suba del tipo de cambio duplica el esfuerzo necesario para reducir el gasto en energía y transporte. Dudas sobre el futuro de una obra clave para el abastecimiento de 2024.

En esta noticia

El combo de fuerte devaluación y quita de subsidios que anunció el Ministerio de Economía supondrá un incremento de las tarifas de luz y gas en todo el país, solo por el aumento de costos y sin tener en cuenta las actualizaciones en los segmentos de transporte y distribución, coinciden especialistas consultados.

El Ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un recorte en los subsidios a la energía y el transporte del 0,7% del PBI. Según datos de Analytica, representan, en la actualidad, casi 2 puntos del Producto. El Gobierno debe convocar a audiencias públicas y se prevé que las definiciones lleguen en 2024.

El FMI apoyó la devaluación que anunció Caputo: cómo sigue la negociación

Cepo, dólar, importadores y reservas: el plan del Banco Central para los bancos

Los subsidios cubren costos de generación en todo el país. Ese precio de la energía está dolarizado y más que se duplicará por la suba del tipo de cambio oficial a $ 800. "La energía está dolarizada, por lo que la suba del tipo de cambio lleva los costos al doble", resumió Daniel Dreizzen, especialista de Aleph Energy y Ecolatina. "El 80% de los costos está dolarizado", añadió Julián Rojo, especialista del Instituto Mosconi y el Interdisciplinario de Economía Política de la UBA.

La carga de subsidios, más pesada

Desde ese punto de partida, la quita de subsidios será más pesada. El Gobierno saliente inició el camino y redujo la carga de estos beneficios en el gasto, segmentación incluida, pero la devaluación vuelve a encarecer la cuenta.

"Todavía hay niveles importantes de subsidio en el 70% de la demanda residencial", dijo Rojo. Los segmentos de tarifa social y medios cubren, en promedio 16% del costo de la energía con sus facturas.

Dreizzen lo explicó así: "Los sectores más necesitados pagan un sexto del costo de la energía eléctrica y la clase media paga un quinto. Entonces, para sacar los subsidios, las tarifas deberían multiplicarse por cinco. Ahora, con la devaluación, se multiplica casi por diez. Probablemente hagan un sendero de precios".

Las facturas de energía aumentarán.

El grueso de los subsidios se concentran en la energía eléctrica, aunque el vocero presidencial, Manuel Adorni, puso como ejemplo, esta mañana, la fuerte disparidad en el precio del boleto de transporte público entre el Área Metropolitana y el resto del país. Lo cierto es que los subsidios al transporte se llevan medio punto del PBI (y una parte, aunque menor, se destina a las provincias) y la tajada gruesa está en la electricidad.

Aquí, los subsidios son en la generación e iguales para todos: lo que cambia es el Valor Agregado de Distribución (VAD), que fija cada provincia y que, en el AMBA, define la Nación y acumulan retrasos. Remunerar a las distribuidoras y transportistas subiría todavía más la carga de las facturas que, ahora, deben encarecerse para acortar subsidios.

La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) definió los costos de la electricidad, en dólares, para diciembre y enero. Se publicaron en pesos, pero en función del tipo de cambio oficial. Según Rojo, debería haber una readecuación de esos costos por el dólar de $ 800. Si la factura promedio del 70% de los usuarios residenciales del país cubre el 16% del costo, pasará a representar el 8% del total solo por la depreciación de la moneda.

Gasoducto del Norte

Otra pata importante del ajuste recaerá sobre la obra pública y, en ese sentido, los gasoductos están en el ojo de la tormenta. Según Rojo, la reversión del gasoducto del norte, para llevar gas hacia Bolivia, es fundamental. "No hacer la reversión puede dejar al Norte sin electricidad, porque las usinas térmicas funcionan a gas", advirtió.

La reversión del gasoducto del norte, una obra clave con futuro incierto.

Según Juan José Carbajales, especialista de la consultora Paspartú, el sector privado debería hundir entre u$s 2500 y 3000 millones para financiar la reversión del gasoducto, que Enarsa ya había licitado pero no adjudicado.

"¿Logrará el Gobierno articular con los privados un esquema que viabilice la inversión? ¿Se incrementarán los costos para la industria y los usuarios residenciales? ¿Se llegará a tiempo para el invierno de 2024? ¿O la compra de generadores domiciliarios será la regla en el NOA?", se preguntó Carbajales, recuperando la recomendación que hizo la canciller Diana Mondino a los industriales en la última convención de la UIA.

Temas relacionados
Más noticias de Energía

Las más leídas de Economía y Política

Destacadas de hoy

Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.