El presidente Javier Milei abrió el juego este lunes para negociar un acuerdo para su candidato a Vicepresidente en 2027, en medio de una seguidilla de gestos políticos entre los pedidos de renuncia a la actual vicepresidente, Victoria Villarruel, y el coqueteo de Patricia Bullrich para candidatearse tras una eventual reelección del Presidente.

“Hay un conjunto de personas que podrían calificar para esa situación”, dijo esta mañana en diálogo con Radio Mitre, luego de relevar en diversas entrevistas el fin de semana que ya tenía definido quién iba a ocupar ese rol.

“Mi cabeza ya tiene definido eso, lo que sucede es que la política es dinámica. Tengo alternativas y tengo orden de preferencia. Pueden ocurrir acuerdos y, en función de esos acuerdos, usted puede tomar una opción y otra”, agregó en ese sentido.

La formulación del mandatario dejó la puerta abierta a comenzar a determinar las caras de la boleta del 2027, mientras que todavía las espadas políticas siguen negociando las reglas del juego que plasmarán en la reforma electoral, en diálogo con los gobernadores aliados. Sus dichos, además, aparecieron después de que vuelva a exhibirse la interna con su excompañera de fórmula, a quien la semana pasada volvieron a pedirle la renuncia desde el Gobierno.

La jefe de bloque en el Senado, Patricia Bullrich, fue la primera en sugerir que Villarruel debería “dar un paso al costado”, luego de que la vice replicara críticas al Gobierno vinculadas a la gestión de la política exterior con Malvinas. Se sumó, después, el jefe de Gabinete, Diego Santilli: “Que dé un paso al costado. Si cree que es así, que dé un paso al costado, que arme su proceso y que compita”.

El detonante había sido un retuit del propio Milei a un mensaje de la diputada Lilia Lemoine, quien acusó a Villarruel de coordinar acciones contra el Gobierno junto a la exlegisladora oficialista Marcela Pagano. La Vicepresidenta escaló el tono a lo largo de esa jornada: calificó el posteo de Lemoine como una “locura galopante” y agregó que “parece contagioso el delirio”.

Después, endureció la crítica al sostener que “el presidente de la Nación no puede haber twitteado semejante estupidez”, y remató con la frase de mayor repercusión: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”.

Consultadas por este medio, fuentes oficiales negaron que exista una estrategia coordinada detrás de los pedidos de Santilli y Bullrich. “No hay nada coordinado, salió a decirlo Santilli porque es lo que correspondía, es sentido común. No podés ser vicepresidente de alguien y cuando llegaste estás de pronto opinando todo lo contrario e incluso tratarlo de psiquiátrico”, sostuvieron desde el entorno presidencial ante El Cronista.

Desde la Casa Rosada además aclararon que no hay una expectativa real de que Villarruel presente su renuncia, y tampoco existe un camino institucional para forzarla: un juicio político contra la Vicepresidenta no está en los planes, según aseguraron las fuentes.

“Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en el 2023 y le ganamos pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria”, escribió Villarruel en respuesta a los dichos de Santilli. Cerró el mensaje calificando a quienes ejercen ese tipo de presiones como “parásitos” y con una advertencia final: “Sea democrático y respete el voto popular”.

El propio Presidente tomó riendas de la escalada este lunes y sostuvo que Villarruel “es una una opositor al gobierno”. Agregó que “las declaraciones que hace todo el tiempo parece replicar los argumentos kirchneristas”. En ese marco, remarcó que esa situación “sí generó algún tipo de tensión en Londres”, en referencia al impacto de esas diferencias en la relación con el Reino Unido por la disputa de soberanía en las Islas Malvinas.

La creciente interna con Villarruel dejó una enseñanza o dos: cuando Milei la eligió como su candidata a vicepresidente en el 2023, no fue con el aval de Karina Milei. Incluso fue después de haberlo arreglado con Villarruel que se lo comunicó a su hermana, quien ya para ese entonces mantenía reparos con la actual presidente del Senado. “Victoria la ninguneaba”, aseguran los que estuvieron presentes en la época de los inicios. “Eso no puede volver a pasar”, dijeron tajantes desde el núcleo libertario.

Victoria Villarruel estuvo un rato en la sesión de Diputados pero Karina Milei evitó acercarse a su palco

¿Será, esta vez, Karina quien elija al candidato? ¿O podría ser ella, quien se consolidó tras estos dos años como el cerebro armador del partido, quien se postule junto al Presidente? En los despachos del Gobierno y en espacios de análisis cercanos a la Casa Rosada circulan con fuerza cuatro apuestas: la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la secretaria general de la Presidencia, en una eventual fórmula de hermanos.

El criterio que se repite entre los consultados por este medio es el mismo: después de la experiencia con Villarruel, el próximo vice deberá tener un alineamiento total con la Casa Rosada, sin margen de autonomía. No obstante, las definiciones del Presidente este lunes dejaron abierta la posibilidad de que su compañero no pertenezca al espacio libertario sino que puede ser resultado de un acuerdo político.

En paralelo a estos movimientos, Bullrich dio este fin de semana su gesto más explícito hasta ahora sobre sus propias ambiciones. En diálogo con Clarín, la senadora planteó que, después de una reelección de Milei, buscará ser ella misma la candidata presidencial: “Después de la reelección de Milei, quiero ser Presidenta”, afirmó. Su nombre es otro que, hace tiempo, se sondea como posible compañera de fórmula de Milei.

La declaración de la senadora se suma a que en los últimos días también se mostró optimista sobre una eventual candidatura a jefa de Gobierno porteño, pese a haber sostenido en paralelo que estará “donde haga falta” dentro del esquema libertario.

Patricia Bullrich en el Tedeum del 9 de Julio (Prensa Presidencia)

La combinación de señales de la exPRO es leída de manera dispar dentro del propio oficialismo: para algunos, es un intento de Bullrich de ordenar sus propias aspiraciones ante la falta de una definición presidencial; para otros, es la confirmación de que ya tiene un proyecto de poder propio en marcha, independiente del que decida Milei.

La discusión por la fórmula de 2027 llega, además, en medio de rumores sobre negociaciones entre La Libertad Avanza y el PRO en distintos distritos, en particular en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad, donde el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, no oculta su intención de sellar un acuerdo con el espacio libertario