Mejoran las condiciones externas, pero advierten que la Argentina "será plateísta y no protagonista"

Según el índice de Condiciones Externas que elabora el Banco de la Provincia de Buenos Aires la situación en algunos mercados tiende a ser más positiva, aunque aquí no llegarían esos efectos.

El incipiente restablecimiento del comercio global, la reactivación de la industria de Brasil, la rápida recuperación de China y, la mejora en los términos de intercambio por la suba de precios de materias primas como trigo, maíz y soja, son buenas noticias, pero ¿Cómo puede impactar este escenario en la economía argentina?

De acuerdo al índice de Condiciones Externas (ICE) que realiza el sector de Estudios Económicos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, desde mayo las condiciones internacionales experimentan una tendencia de mejora. El indicador de largo plazo mostró en noviembre un incremento de 3,5 puntos respecto a los valores del quinto mes de 2020, ubicándose en 6,5 puntos en noviembre.

El mundo está dejando en posiciones favorables a países emergentes, como el nuestro, por dos vías: el canal financiero con tasas de interés bajas y amplia liquidez a nivel internacional y, por el otro lado, el canal comercial con términos de intercambio que marcan precios máximos en los últimos seis años de los principales granos que exporta argentina.

El ICE de corto plazo, que mide la incidencia que tienen sobre el nivel de actividad y el intercambio comercial, factores como la liquidez mundial, los precios de las materias primas, el ciclo económico de Brasil y la demanda externa, respecto a los últimos cinco años, alcanzó 7,6 puntos desde que en mayo había marcado el piso con cero.

"Claramente Argentina está en un momento de viento favorable externo", dijo Andrés Borenstein, economista de Econviews y docente de la UBA, y agregó que el índice de la consultora de condiciones financieras externas pasó por una zona de estrés en el segundo trimestre del año, pero desde agosto "está en zona de confort. Con los nuevos precios de las materias primas que traen mayor flujo de dólares, el Banco Central podría llegar a comprar u$s 3000 millones, cuando calculábamos que iba a poder comprar u$s 500 millones".

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El volumen de comercio de China, que presiona con su demanda a los precios de los alimentos en todo el mundo, ya está muy por encima de los niveles pre pandemia, con exportaciones que crecieron un 3,6% en 2020. Por el lado de Brasil, su industria creció en noviembre 1,2% y se ubicó un 2,6% por encima de valores de febrero, pre pandemia

De sesta manera, las monedas de países de la región que se aprecian respecto al dólar, tienen el mismo efecto para Argentina que si depreciara el peso. Por ejemplo, si se mira la paridad de nuestra moneda frente al real brasileño, si se toman los valores oficiales (sin el Impuesto País), al cierre de esta nota se necesitaban $ 16,18 para comprar un real, cuando a principios de noviembre eran $ 13,69, lo que hace a las exportaciones argentinas más competitivas, más baratas para el mundo.

Guido Lorenzo, director de LCG, alertó: "Lamentablemente Argentina no está integrado lo suficiente, posiblemente se le dificulte al país entrar en ese escenario internacional, vamos a ser mucho más plateístas que protagonistas", y detalló que "no se puede aprovechar el canal financiero por la poca solvencia del Estado, que se refleja en el rendimiento de los bonos, incluso después de la restructuración, y para las materias primas está preocupación acerca de si es una "maldición" (por las declaraciones de la diputada nacional Fernanda Vallejos), cuando deberíamos concentrarnos en exportar más para aprovechar el viento de cola".

En esta línea, Borenstein marcó que gran parte del mundo está aprovechando las tasas de interés bajas, pero para Argentina es imposible porque no tiene acceso al crédito internacional: "llueve sopa y nosotros salimos con tenedor", comentó entre risas.

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En lo que respecta al frente cambiario, el aumento de ingreso de divisas que no estaba en los cálculos del Gobierno, le dará un mayor margen de maniobra al Banco Central para manejar el ritmo de la depreciación nominal del tipo de cambio, que hasta la actualidad lo maneja con una política de crawling peg, que en 2020 implicó una suba del tipo de cambio oficial de 36%, acompañó la inflación, pero no la dinámica de los tipos de cambio paralelos.

De cara al futuro, Lorenzo explicó que Argentina tiene el desafío de no dar un paso en falso con gestos incorrectos hacia Estados Unidos o China: "Con el conflictivo traspaso de mando de Trump a Biden, y con China ganando cada vez más protagonismo con una política comercial agresiva, las señales del país pueden derivar en consecuencias de mediano plazo". 

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