Martin Tetaz explica cómo y por qué el Mercosur también puede ser "un lastre" para la economía argentina

El economista plantea en su newsletter semanal la cara negativa del pacto de integración regional y cómo la dependencia argentina del comercio exterior con Brasil no le permite abrirse a nuevos mercados

En la nueva edición de su newsletter semanal, el economista Martín Tetaz analiza la situación actual del Mercosur, realizando un repaso histórico de las políticas exportadoras argentinas de los últimos siglos, y establece una idea punzante: el organismo necesita una reforma urgente.

Para analizar el Mercosur, Tetaz vuelve a la década de los ‘80, previo a su creación: el gobierno de Raúl Alfonsín. Aquí, el economista reconoce la política exterior del ex presidente y elogia sus negociaciones para la creación del organismo, las cuales llevaron a la firma de la Declaración de Foz de Iguazú en noviembre de 1985 y, ya durante la presidencia de Carlos Menem, la creación del Mercosur en 1991.

Según Tetaz, el "boom exportador" de los ‘90 comenzó en realidad en la segunda mitad de la década del ‘80, de la mano de Alfonsín, y los números lo demuestran: "las ventas a Brasil, que habían promediado 552 millones de dólares anuales en la primera mitad de esa década, escalaron a los 1422 millones de 1990, para explotar luego hasta los 6.205 millones en 2001 y llegar al récord de 17.317 millones en 2011", resalta el especialista en finanzas.

También tiene en cuenta la importancia del pacto de Beagle, firmado en 1984, para el desarrollo de las exportaciones entre la Argentina y Chile: el comercio entre países, el cual promediaba los $ 189 millones por año a mediados de la década del ‘80, se multiplicó por 30 de forma sostenida hasta el pico del 2012.

Sin embargo, no son todas alabanzas para el Mercosur de parte de Tetaz ya que, aunque el pacto de integración regional ayudó a la Argentina a multiplicar sus exportaciones, también expuso al país al riesgo cambiario y macroeconómico con Brasil y, a diferencia de Chile, quién además de ser parte de la Alianza del Pacífico logró firmar otros 16 acuerdos de libre comercio, el Mercosur limitó las chances de la Argentina de diversificar los destinos comerciales.

"Si bien en las conversaciones preparatorias de lo que sería el Mercosur, Argentina y Brasil habían avanzado en la idea de una convergencia de políticas económicas e incluso pensaban en una moneda común (el Gaucho), el acuerdo quedó reducido en la práctica a una unión aduanera incompleta, sin todas las ventajas del libre comercio y con el mayor riesgo de una descoordinación que ahora nos hacía más vulnerables puesto que Brasil solo representaba el 6% de nuestras exportaciones en la primera mitad de los 80s y pasó a ser el 28% en el segundo lustro de los 90s", recuerda Tetaz.

Así, tal como rememora el economista, esta dependencia argentina de Brasil en materia de comercio exterior impactó con fuerza en el país cuando, en 1999, el país vecino tuvo que devaluar el Real en un contexto en el que la Argentina no podía ajustar su tipo de cambio debido al régimen de convertibilidad. Doce años más tarde, en 2011, "la decisión del gobierno argentino de atrasar artificialmente el tipo de cambio con fines electorales demolió 28 % nuestro tipo de cambio bilateral con un Brasil que ya no crecía como antes", evoca el especialista.

"Mientras la actividad se enfriaba en el vecino país, el tipo de cambio real seguía atrasándose, para quedar, a fines del 2015, un 58 % por detrás del nivel que tenía en 2011. Pésima estrategia", afirma Tetaz. Así fue como, según el análisis del especialista, la combinación de un peso "artificialmente fuerte" junto con el ciclo recesivo brasilero, arrasaron con el comercio exterior, especialmente de manufacturas de origen industrial, desde la Argentina hacia el país vecino tanto en 1999 como en el 2012.

Aquí, el economista subraya la importancia de aplicar, en la actualidad, una estrategia comercial "agresiva" que le permita al país impulsar las exportaciones con el fin de conseguir "dólares genuinos" para crecer de manera sostenida". "En los últimos 75 años tuvimos quince crisis macroeconómicas severas y, salvo en la del efecto Tequila de 1994-95, en las catorce restantes la recesión fue causada o estuvo combinada con una crisis de balance de pagos, por insuficiencia de divisas", explota Tetaz.

Para concluir, el economista se vuelve a amigar con la idea de la importancia del Mercosur como una importante herramienta para el crecimiento del comercio exterior argentino en relación con Brasil, pero hace énfasis en la necesidad de una reforma integral del pacto.

"Se debe profundizar en materia de coordinación de políticas monetarias y fiscales, pero también flexibilizar las reglas de negociación con otros bloques, para evitar los vetos ideológicos que le están quitando todo el dinamismo al Mercosur y generando incentivos para que los socios quieran disolverlo, si es que el bloque no avanza en nuevos acuerdos y sus miembros lo sienten como un lastre, porque están atados de pies y manos para negociar de manera bilateral", concluye Tetaz la edición número 101 de su editorial semanal.

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