Los gremios del complejo agroexportador se unen y suman poder de fuego contra las empresas

Las dos más poderosas federaciones gremiales del sector, la de Aceiteros y la Fempinra conformaron una confederación para aunar fuerzas más allá de lo salarial.

El último conflicto gremial en los puertos exportadores argentinos, de fines del año pasado, fue uno de los más extensos y duros de los últimos años. Luego de largas semanas de paro, que ocasionaron fuertes pérdidas a las empresas exportadoras, el acuerdo paritario satisfizo los reclamos sindicales luego de una huelga que tuvo como novedad la puesta en pie de una alianza de organizaciones que, al sumar a los recibidores de granos de Urgara y al sindicato de Aceiteros de la localidad de San Lorenzo, potenció el conocido espíritu combativo de la Federación de Aceiteros, históricamente dueña de acuerdos salariales que estuvieron entre los mejores del último período en el país.

Ahora, las empresas del sector deberán enfrentar, en futuras tenidas sindicales, un proceso más amplio de unidad, a partir de la conformación, anunciada hoy, de una "Confederación Sindical en el complejo agroexportador del comercio exterior argentino", que reúne a dos poderosas federaciones, la de los aceiteros, (FTCIODyARA), que conduce Daniel Yofra, y la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FeMPINRA), que conduce Juan Carlos Schmid, exmoyanista y a la vez titular del gremio de Dragado y Balizamiento, otrora vocero de la CGT en las épocas del triunvirato. La FeMPINRA es una Federación que agrupa a dieciocho organizaciones sindicales del sector marítimo, portuario y de la industria naval, entre las que se encuentra, además, la de los recibidores de granos de Urgara, que protagonizó con aceiteros el último conflicto que paralizó los puertos. 

Bajo esta alianza quedaran comprendidos la "casi totalidad de los trabajadores de los puertos y buques que desarrollan su actividad a lo largo y ancho del complejo agroexportador del país", hicieron saber los impulsores de la alianza.

El acuerdo representa el "ánimo de unidad de quienes han trabajado sin descanso para garantizar las exportaciones del país en plena pandemia por el Covid-19", dice el documento que hicieron circular hoy.

Fuentes gremiales que siguieron de cerca las tratativas reconocieron a El Cronista que la unidad con el que enfrentaron el conflicto que abarcó los últimos meses de 2020 fue una experiencia inspiradora, aunque la conformación de la Confederación "trasciende lo estrictamente salarial".

Según Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros, el acuerdo busca potenciar "la defensa de los trabajadores en todos los terrenos en los que tengamos que intervenir, no solo en las paritarias".

"Los aceiteros somos los que industrializamos la soja, mientras que los gremios de FeMPINRA garantizan que eso luego llegue a los mercados del mundo que compran nuestra producción; somos dos eslabones clave en la generación de un recurso que se lleva afuera del país y no somos tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre tan importante sector de la economía nacional", agregó el dirigente a El Cronista.

Conflictos como el suscitado en torno a la finalización del contrato de concesión de la Hidrovía y la crisis en torno a la intervención de Vicentin fueron también disparadores de la necesidad de los impulsores de la Confederación de abrirse a "discusiones más profundas".

El comunicado de hoy expresa, precisamente, que buscan "dar y ser parte de las discusiones y decisiones sobre el complejo agroexportador y el comercio exterior, constituyendo al movimiento de los trabajadores en un actor fundamental para garantizar la distribución del ingreso y la soberanía nacional".

Yofra es un crítico de la actual conducción de la CGT. Junto con camioneros, la Corriente Federal de Trabajadores, y el SMATA integra desde 2018 el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que no acuerda con las posiciones de la central obrera.

Según el dirigente, la conformación de la Confederación es, de alguna manera, la contracara de "tener una CGT débil". Caso contrario "no tendríamos la necesidad de armar estos agrupamientos", dijo y, aunque aclaró que en la alianza aún no se ha iniciado un debate sobre los posicionamientos políticos al interior del movimiento obrero, recordó que en el encuentro de hoy fijó su posición de que la central obrera "necesita un cambio, no creo que alguien se sienta representado con esta CGT".

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