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Los proyectos que esperan luz verde en el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) se presentan como la solución a los problemas de déficit de cuenta corriente, según planteó el secretario de Política Económica José Luis Daza.
Según los datos oficiales, hay 27.700 millones aprobados -que deben comenzar a desembolsarse en el próximo año- y otros u$s 100.000 millones pendientes. A eso el Gobierno le suma la promesa de un “Súper RIGI” que apunta a generar condiciones para proyectos de tecnología e inteligencia artificial.
Con ese marco, el secretario de Coordinación de Energía Daniel González, aseguró en un evento organizado por Moody’s que “la restricción externa en la Argentina no existe más”.
Superávit de cuenta corriente
Mientras los economistas sacan cuentas sobre los vencimientos pendientes en 2027, la hoja de ruta de acumulación de reservas y si el programa económico es “sostenible”, el mensaje del Gobierno busca infundir optimismo y la idea de un blindaje.

En la primera revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los técnicos del organismo marcaron un déficit de cuenta corriente de 1,7%/PBI para fin de 2025. Esto fue antes de que el Gobierno acelerara la compra de reservas, cuando la meta todavía no se cumplía. Ahora se espera la nueva estimación, luego de que el directorio apruebe la segunda revisión del acuerdo, lo que podría darse la próxima semana.
Según las estimaciones que mostró Daza en el evento de Moody’s, el rojo de 2025 terminó en 1,1%, mientras que para este año prevé pasar a un superávit de cuenta corriente de 0,2%/PBI, una cifra que se irá incrementando hasta llegar a casi un punto en 2030.
Reservas y vencimientos 2027: ¿es sostenible el plan de Milei?
Los economistas, en tanto, ponen la mira en la sustentabilidad del programa. El Gobierno aseguró el financiamiento para los pagos de deuda de 2026 y ya trabaja en el 2027, indicó el secretario de Política Económica.
Al cierre de la primera semana de mayo, el BCRA alcanzó compras acumuladas por u$s 7340 millones en lo que va de 2026. “El flujo de adquisición evidencia un cambio de escala significativo: el ritmo de compras en el bimestre abril-mayo (u$s 128 millones diarios) multiplica por 1,7 veces lo registrado durante el primer trimestre (u$s 74 millones diarios)“, evaluó Maximiliano Gutiérrez, en un informe de. IERAL de la Fundación Mediterránea.
Y planteó que, si bien el volumen de compra “resulta muy positivo, el impacto sobre las reservas netas (RIN) ha sido nulo” porque a partir de este mes “entraron a computar en el cálculo los vencimientos que debe afrontar el BCRA el 30 de abril del 2027″.

Bajo ese escenario, las RIN pasaron de u$s 1620 millones en diciembre a u$s 1540 millones a inicios de mayo (en caso de computar los compromisos por BOPREAL con vencimiento en los próximos doce meses las RIN pasaron de u$s -700 millones a u$s -915 millones en el mismo período).
“La persistencia de compromisos exigibles continúa condicionando el fortalecimiento real del balance del Banco Central”, remarcó Gutiérrez.
El 2027 electoral
En ese marco, aparece la cuestión inevitable. “El año que viene es un año electoral. Es lo que nos preguntan los inversores”, planteó en el mismo salón del Four Seasons Francisco Cornejo, director de estrategia del Itaú, para resumir la expectativa de los privados sobre el 2027.
En clave electoral, el secretario de Política Económica también planteó que "no habrá estímulos artificiales" para la economía y apuntó al riesgo político para explicar el “cimbronazo” financiero de 2025, lo que el Gobierno bautizó “riesgo kuka”.
De cara a los comicios del próximo año, en tanto, Luis Caputo aseguró ante empresarios el fin de semana pasado en el Llao-Llao que considera que “no hay riesgo kuka” porque cree que no hay forma que vuelva el kirchnerismo.
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