Final abierto

Los cuatro puntos económicos de la Ley Ómnibus que pueden complicar la sesión

Pese a más de un mes de negociaciones con los bloques "dialoguistas", el futuro de cuatro capítulos sigue siendo incierto. De no sufrir cambios en el recinto, podrían ser volteados por la oposición al momento de la votación en particular

La Libertad Avanza tiene hoy su debut legislativo. Por primera vez desde que Javier Milei es Presidente, la Cámara de Diputados sesionará para aprobar una ley. El debut será nada menos de la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los argentinos

Tras un mes de negociaciones con los bloques dialoguistas, los libertarios tendrían garantizado el quórum y la aprobación de la ley en general. Pero hay cuatro puntos económicos que generan discordia y podrían ser volteados en el recinto a la hora de la votación artículo por artículo. ¿Cuáles son?

Es cierto: el capítulo fiscal fue retirado del megaproyecto de ley. Se trataba, precisamente de los artículos con los que Javier Milei apostaba a alcanzar el déficit cero. Aún así, quedaron varios puntos económicos dentro de la ley que supo tener 664 artículos

Entre ellos, varios siguen generando fuertes críticas por parte de al menos un sector de los bloques "dialoguistas", entre los que se encuentran Hacemos Coalición Federal, la UCR, el PRO e Innovación Federal.

La privatización de cuarenta empresas es el punto que mayor rechazo genera entre los dialoguistas. Es cierto que el gobierno de Javier Milei accedió a quitar de ese listado a YPF y estableció una privatización "a medias" para los casos de Nucleoeléctrica, Banco Nación y Arsat. 

Es decir, que el Estado se pueda desprender del hasta el 49% de esas tres firmas. Para las 37 restantes, con el aval de la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones alcanza.

Pero la resistencia persiste y este artículo se convirtió en el gran tema pendiente de resolución. Los motivos son varios, hay provincias que tienen varias de esas empresas, como por ejemplo, Córdoba, donde se encuentran radicadas seis de las 40. A esto se le añade que no todas son deficitarias: 13 de ellas tienen superávit.

Para los dialoguistas, el Estado debe preservar empresas estratégicas. Es decir, no rechazan de plano la propuesta. Sino el listado en su totalidad y la redacción del artículo. 

Más allá de estas críticas, los bloques dialoguistas planteas diferentes alternativas. Por caso, la UCR propone que la privatización sea "ley por ley" sobre cada empresa. Mientras que la Coalición Cívica se inclina por privatizar 18 empresas, con control legislativo. 

En cambio, un sector de Hacemos Coalición Federal acepta el listado, pero plantea que primero debe pasar por la bicameral y luego ser aprobada por ambos cuerpos del Congreso, ley por ley.

De no sufrir cambios en el recinto, el centenar de diputados dialoguistas podrían voltear el artículo en el recinto.

Otras resistencias

Donde todavía siguen los tironeos es en la reforma de la Ley de Biocombustibles. Las críticas de las empresas pymes y productores de bioetanol se mantienen. Es por ello que esta reforma, de no sufrir modificaciones en el recinto, podría ser rechazada por los bloques dialoguistas.

El futuro de algunos artículos se definirá en el recinto.

Otro de los artículos en los que los dialoguistas muestran críticas es en el vinculado al que establece la transferencia del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES al Tesoro Nacional.

Ya el oficialismo aceptó cambios en este punto: lo que es deuda (unos u$s 22.000 millones) se transferirían al Tesoro. Mientras que los activos y obligaciones no negociables se quedarían en el FGS, en lugar de pasar al Tesoro, como aspiraban los libertarios. 

En este caso, los dialoguistas son optimistas. "Hay un problema con el último artículo de ese capítulo, pero que se va a resolver", dijo una fuente radical. Es por eso que ese punto podría prosperar.

Por último, la redacción del artículo vinculado con la toma deuda externa también genera reparos. Los libertarios insisten con que haya una reestructuración de pasivos sin condiciones, es decir, que no haya necesidad de explicar que la nueva deuda que se toma es mejor en intereses, plazos o montos. 

También insiste en tomar deuda externa sin pasar por el Congreso, como se sancionó durante el gobierno de Alberto Fernández. De no sufrir modificaciones, los dialoguistas alertan que los votos para su aprobación no están

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