

La diputada nacional Lilia Lemoine analizó la situación económica y política del país y defendió el rumbo del Gobierno durante su participación en “Nada Personal: el debate de la semana”, el ciclo de El Cronista Stream conducido por Mariana Brey, con un panel integrado por Julián Yosovitch, Agustín D’Attellis y Mariano Gorodisch.

En un intercambio atravesado por contrapuntos, la legisladora sostuvo que, pese a las dificultades económicas, percibe en la calle un clima mayoritario de expectativa favorable. “La mayoría de la gente me dice ‘yo sobrevivo, sé que está difícil, pero va a estar mejor’”, afirmó, y añadió que quienes aseguran estar en una situación crítica representan “una de treinta”, lo que, a su juicio, configura “una minoría”.
Lemoine explicó que su diagnóstico surge del contacto directo con ciudadanos y remarcó que existe una comprensión extendida del proceso económico en marcha. “Hay gente que entiende el cambio que está ocurriendo”, señaló, y contrastó ese ánimo con el cansancio frente a la agenda mediática. “Veo gente apagando los canales de televisión, están hartos de que se hable de lo mismo”, dijo, al comparar esa saturación con la cobertura informativa durante la pandemia.
En ese marco, cuestionó el funcionamiento de los medios masivos y sugirió la existencia de una homogeneidad en los contenidos. “¿Cómo puede ser que la totalidad de los medios se ponga de acuerdo para hablar de exactamente lo mismo?”, planteó, y agregó que, aun cuando parte del público no profundiza en esos fenómenos, “percibe que hay algo raro”.

La diputada también relató intercambios con ciudadanos en ámbitos cotidianos, donde saltan preocupaciones vinculadas a jubilaciones y cuestiones sociales. Según describió, esas demandas conviven con una visión más amplia sobre el rumbo del país, en la que —consideró— prima la expectativa de mejora.
En el plano económico, Lemoine defendió los resultados de la gestión y puso el foco en variables macro. “La macro está estabilizada, bajó el riesgo país y la inflación es descendente”, afirmó. En esa línea, contrastó el desempeño actual con experiencias recientes y sostuvo que, a diferencia de otros períodos, no se verificó una aceleración inflacionaria. “Hace diez meses que está estable”, indicó, y remarcó que hoy “nadie está preocupado pensando que tiene que gastar los pesos porque se van a licuar”.
Al mismo tiempo, reconoció que el ajuste impactó de manera desigual. “A todo el mundo le preocupa cuando tiene que ajustarse”, admitió, aunque insistió en que existen sectores que comenzaron a mostrar signos de recuperación. Entre ellos, mencionó el regreso del crédito hipotecario como un factor que permite “volver a soñar con el ascenso social”.
Consultada sobre quienes no logran llegar a fin de mes, Lemoine relativizó la novedad de esa situación. “Esa gente existió siempre y va a seguir existiendo”, sostuvo, y explicó que los procesos de reorganización económica generan efectos diferenciados. “Cuando se acomodan las cosas, se acomodan por sectores”, señaló, al ejemplificar con actividades que pierden competitividad tras cambios en la política económica.
En su análisis, insistió en la necesidad de sostener un rumbo estable en el tiempo. “Este es el camino al crecimiento, mantengámoslo todo lo que sea posible”, afirmó, y atribuyó los problemas estructurales del país a los cambios bruscos entre gobiernos. “No debería pasar nunca más”, agregó.
La diputada también sostuvo que incluso votantes de espacios opositores comenzaron a modificar su visión sobre algunas reformas. “Los que trabajan te dicen que hay que modernizar las leyes laborales”, afirmó, al señalar una supuesta convergencia en torno a ciertos diagnósticos.

En otro tramo del debate, defendió la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni. Aseguró que “nunca se lanzó a una candidatura” y atribuyó versiones sobre su posible postulación a temores de otros espacios. “Les fue muy bien a Adorni, entonces les agarró terror de que fuera candidato”, sostuvo.
Finalmente, Lemoine planteó una mirada crítica sobre la política en general y distinguió entre distintos actores según su grado de previsibilidad. En ese sentido, consideró que algunos sectores “dicen lo que van a hacer” desde el plano ideológico, mientras que otros —según su visión— no resultan consistentes entre discurso y práctica.









