Sorpresa

Ley Ómnibus: el oficialismo desperdició una oportunidad única y se le complica el panorama en el Congreso

Luego de que La Libertad Avanza decidiera volver el proyecto a comisión, los bloques "dialoguistas" quedaron azorados. "La sensación es que estamos en un avión comandado por locos", dicen algunos diputados.

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Durante el debate de la ley ómnibus, el presidente Javier Milei desperdició una oportunidad que difícilmente se le vuela a presentar. Desembarcó en el Gobierno con una minoría parlamentaria nunca antes vista: tiene apenas 38 diputados y 7 senadores. 

Pero el temor a quedar pegado al "kirchnerismo" o que La Libertad Avanza los tildara de "casta" (palabra con la que el libertario ganó las elecciones) llevó a los bloques "del medio" a tomar una actitud nunca antes vista en el Congreso: pedirle al Gobierno que se dejase ayudar.

El oficialismo se comportó, desde el minuto cero, como si tuviera amplia mayoría en ambas cámaras. Y a esto se le sumó un nivel de inexperiencia parlamentaria que nadie que peine canas en el Congreso recuerda. 

Ayer mismo el presidente del bloque oficialista, Oscar Zago, estaba seguro de que, con la vuelta a comisión del proyecto, la votación en general de la ley ómnibus seguía en pie. Desconocía que esa jugada volvía todo a foja cero. El ministro del Interior, Guillermo Francos, también

Los bloques que le tendieron una mano

Así las cosas, los libertarios se toparon con el PRO, la UCR, Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal. Cuatro bloques que, con sus matices, se mostraron dispuestos a "darle las herramientas al gobierno que había sido elegido por más del 55% de la población".

Fueron esos bloques los que le aportaron la firma del dictamen primero y el quórum después. De lo contrario, el debate del proyecto de ley que terminó siendo apodado "mamotreto" jamás hubiera salido del lugar al que regresó ayer: las comisiones.

Mientras todos diputados libertarios, salvo Martín Menem, se desentendieron de todas y cada una de las negociaciones que se produjeron a lo largo de enero, fueron los miembros de esos cuatro bloques los que le reescribieron el proyecto al Gobierno. 

No solo dejaron afuera los capítulos que no acompañaban. Sino que, incluso, llegaron a hacerle correcciones de lo más básicas y que ni siquiera tienen que ver con técnica parlamentaria. Por caso, el proyecto original aludía a artículos o incisos inexistentes.

En el medio, Milei se paseaba por los medios y las redes sociales tildándolos de valijeros, coimeros, corruptos, y otras yerbas.

Ante las sospechas sobre las verdaderas intenciones del Gobierno, que poco hacía para que la ley viera la luz verde, y que por momentos parecía esperar a que el proyecto se cayera para salir con el cuchillo entre los dientes a acusarlos de los problemas que atraviesa la Argentina, los bloques que terminaron apodados como "dialoguistas", junto con los gobernadores, "hicieron política".

Apostaron al toma y daca, subieron y bajaron artículos y reescribieron capítulos enteros. Dejaron en claro que le darían al Gobierno las herramientas para gobernar, no un cheque en blanco.

Mientras tanto, Unión por la Patria y la Izquierda cumplieron con su rol: representaron a su electorado, que se encuentra en las antípodas de los postulados de Milei. Llevaron expositores a las comisiones e hicieron sus pronunciamientos en el recinto. 

No apostaron a "pudrirla" ni hicieron el escándalo que ameritaban algunos de los "mamarrachos" que se vieron desde el envío del proyecto. Por caso, que el texto que ameritaba a ser tratado por una veintena de comisiones pasara solo por tres.

Así las cosas, y tras un mes en el que sobrevoló todo el tiempo si el texto llegaría a destino (y si el oficialismo verdaderamente quería que el texto llegara a destino), se puso en marcha la sesión.

Luego de tres días de sesión el oficialismo se llevó su primer (y único) triunfo. El proyecto recibió la aprobación en general. Los libertarios lograron sumar a los 37 votos propios (el presidente de la Cámara, Menem, no vota) 107 adhesiones y cosechar 144 votos a favor.

Dentro y fuera del recinto, los libertarios contaron con la ayuda de varios diputados, que se esforzaron para que la sesión llegara a buen puerto. Pero el panorama, ayer, no era alentador. En las cinco horas que duró el debate en particular se sometieron a votación cinco artículos. Es decir, un artículo por hora. Faltaban 520 artículos.

Fue Emilio Monzó, uno de los que tendió puentes con el oficialismo hasta último momento para que la ley no fracasara, quien alertó sobre los desvaríos de la sesión. 

El hecho de que el bonaerense pidiera la palabra ya fue toda una señal. Monzó no es, precisamente, de los que hace uso de los micrófonos del recinto para las redes sociales. Es de los que -como él mismo dijo cuando era presidente de la Cámara- "reivindica la rosca". Fue uno de los que más entró y salió del despacho de Menem durante el mes de negociaciones.

Monzó alertó que si mantenían ese ritmo, la sesión tomaría 262 horas. "Economicemos los tiempos", pidió el diputado, y alertó: "Si no, vamos a estar 10 días acá y no va a salir la ley, señor presidente".

Pichetto, otro de los que se mostró híper predispuesto a ayudar al gobierno a que tenga su "ley de bases" también hizo una advertencia en el recinto. "Al oficialismo le pedimos que tengan una cuota de flexibilidad, les encanta seguir perdiendo", dijo el rionegrino desde su banca. Les sugirió que traten de "receptar algunas propuestas y ganar... no hay que perder, hay que ganar".

El relato en primera persona

"Emilio pide que informante cambie metodología para que no se les caigan más incisos, siguen igual. En artículo que sigue, Oscar (Agost Carreño) pide que en la reorganización del Estado se haga referencia a los primeros incisos del artículo 8 de la Ley 24.156 y no a todos los incisos de ese artículo, para que no se les caigan esos artículos también, atento a lo que había estando pasando en el tema de los fideicomisos y cómo venían los votos", detalló uno de los diputados al referirse a todas la ayuda que le dieron al oficialismo en medio de la sesión.

Y continuó de la siguiente manera: "No responden nada. Ahí se les cae el inciso a del artículo 5. Pichetto les dice que acepten cambios lógicos y menores, atados al cambio en artículo 4, para no seguir perdiendo todos los que hacen referencia a fideicomisos. Siguen igual. Pierden 5 incisos más. Luego votamos a favor los incisos de ese artículo en los que no se hacía referencia directa o indirectamente a fideicomisos. Pero la tendencia era irreversible: muchos radicales, casi toda Innovación, los socialistas, cordobeses, la Coalición Cívica y Margarita Stolbizer en contra".

Monzó, Massot y Pichetto fueron algunos de los protagonistas de las negociaciones que duraron un mes.

"Pichetto pide a gritos frenar para una reunión porque si entrábamos a privatizaciones se les caía todo", relata esa misma fuente. La oposición, a viva voz, le daba instrucciones al oficialismo para salvar lo poco que quedaba de la ley. 

En esa reunión que se celebró en el despacho de Menem, a la que alude el diputado, es en la que los dialoguistas se enteraron, por boca de Santiago Caputo, el asesor de Javier Milei, que el proyecto volvía a comisión. Una salida elegante para frizar el proyecto que se deshilachaba cada vez más.

Bajo la excusa de que así como estaba la ley "no les servía", los libertarios prefirieron dar de baja una sesión en la que se anotarían más derrotas que triunfos.

Las conclusiones de los dialoguistas

Levantada la sesión, los dialoguistas se quedaron azorados. "Hablamos mucho de que más no podíamos hacer para salvarles la ley, increíble lo distópico de todo esto", dijo uno de los diputados de Hacemos Coalición Federal que tuvo un rol clave durante todo el debate de la ley ómnibus.

Agost Carreño fue uno de los que intentó "salvar la ley" en el recinto.

"La locura es total. Ni siquiera entendieron qué pasó y que cuando se les cayó el tema fideicomisos los intentamos ayudar", relató un diputado de ese espacio al ver los mensajes de la Oficina del Presidente, en la que se enumera, con nombre y apellido de "aquellos que, pudiendo facilitar las reformas que fueron elegidas por el 56% de los argentinos, decidieron seguir haciéndole el juego a la casta".

"Nadie entiende nada", dijo un radical. Y agregó: "La sensación es que estamos en un avión comandado por locos". "Muchos están hartos de los maltratos del Gobierno", agregaron desde la bancada radical.

La conclusión del bloque que conduce Rodrigo de Loredo es que la dinámica se fue "pudriendo", y se lo achacan a "la mala onda y la falta de criterio del Gobierno".

A Milei le quedan más de tres años de Gobierno. Y, al menos hasta las elecciones de medio término del año que viene, deberá volver a tender puentes con esos mismos diputados a los que agredió no solo esta mañana, tras su derrota en el Congreso, sino también a lo largo de todo el proceso que inició hacia finales de diciembre.

Habrá que ver si Pichetto, Monzó, Massot, Agost Carreño y tantos otros que durante las últimas semanas colaboraron con el Gobierno tendrán ganas de volver a arremangarse bajo el riesgo de ser, nuevamente, agredidos en público y destratados en privado. 

De lo contrario, al oficialismo se le complicará hasta la aprobación de un proyecto de declaración.

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